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viernes, 30 de agosto de 2013

Mi exposición sobre la doble maiorina de Juliano el Apóstata


Pido disculpas de antemano por el tono de esta breve entrada, algo más personal de lo que es usual en este blog, pero no quería dejar de compartir brevemente con vosotros algunos datos e imágenes sobre los resultados obtenidos en mi exposición en el marco del Ciclo de Estudos Antigos e Medievais do NEAM 2013, en la sede de Franca de la UNESP (Brasil).



En primer lugar, quiero destacar la importancia de poder exponer mis ideas ante un distinguido auditorio de especialistas en el mundo antiguo provenientes de Brasil, España, Francia y Argentina, posibilidad por la que agradezco muy especialmente la invitación de la Prof. Margarida Maria de Carvalho para participar en este evento. La recepción dada a mis argumentos fue muy positiva y los comentarios y sugerencias de los asistentes muy enriquecedoras. Ya me encuentro preparando una nueva versión de este trabajo para su publicación, tema sobre el que espero informaros más en el futuro.

viernes, 16 de agosto de 2013

Mi conferencia para las Jornadas de Historia Antigua y Medieval UNESP – Brasil. Una reinterpretación del reverso de la doble maiorina de Juliano el Apostata

La semana próxima me encontraré en Brasil para dar una conferencia en el marco las Jornadas de Historia Antigua y Medieval de la UNESP (Franca), gracias a la generosa invitación de la profesora Margarida Maria de Carvalho. En esta ocasión volveré a un tema que me ocupa desde hace tiempo, la interpretación del reverso de la doble maiorina (o AE1) de Juliano el Apóstata.

Sobre todos los aspectos de la vida y obra de Juliano se han llevado a cabo innumerables investigaciones. Las acuñaciones de Juliano no han sido la excepción en este contexto. Si en 1959 el numismático inglés J. P. C. Kent se sorprendía del escaso número de estudios dedicados a las monedas de este emperador, en las poco más de cinco décadas que han transcurrido desde entonces la situación ha cambiado completamente y contamos con numerosos trabajos dedicados al tema.


Particular atención ha ejercido la nueva moneda de bronce de gran módulo -conocida generalmente como AE3 o doble maiorina- introducida por Juliano en su reforma monetaria del año 362/363 d.C. Con su diámetro de unos 28 milímetros, esta moneda otorgaba una superficie especialmente atractiva para representar motivos elaborados. En el anverso, puede verse el busto de Juliano con una corona de perlas y una larga barba rodeado de la leyenda DN FL CL IVLIANVS PF AVG. En el reverso, se encuentra representado un toro hacia la derecha y mirando al frente, con dos estrellas encima y la leyenda SECVRITAS REI PVB.


El debate académico se ha concentrado en la interpretación del significado de este original tipo de reverso. La relación evidente de esta representación con la política de restauración de los cultos paganos llevada a cabo por Juliano es evidente y reconocida por todos los autores. Más allá de ese consenso general, se han presentado, sin embargo, las más diversas teorías sobre el la identificación específica y el significado concreto de este motivo. En mi trabajo parto de una revisión de las distintas teorías para proponer, finalmente, una (moderadamente) original. Sobre esto espero poder comentaros más en el futuro.

martes, 5 de marzo de 2013

Una nueva interpretación de la doble maiorina de Juliano el Apóstata de Francisco López Sánchez


Hace unos días, ha llegado a mis manos el libro Emperor and Author: The Writings of Julian 'the Apostate' (Emperador y autor. Las obras de Juliano el Apóstata), que reúne las contribuciones a un encuentro de investigadores llevado a cabo en julio de 2009 en la universidad de Cardiff en Inglaterra. El libro incluye un interesante estudio del profesor español Francisco López Sánchez sobre las acuñaciones de Juliano, que presenta algunas tesis muy originales que me gustaría discutir aquí.

La doble maiorina de Juliano

Recordemos, primero, que en el verano del año 362 d.C., el emperador Juliano se encontraba en Antioquía en medio de los preparativos para su campaña militar contra el imperio persa sasánida. Fueron meses de frenética actividad, en los que se introdujeron una serie de reformas en el Estado para intentar volverlo más eficaz, especialmente en el frente fiscal. Uno de los cambios más importantes introducidos en este contexto fue la modificación de las denominaciones de vellón bajo. Juliano introdujo dos nuevas monedas, una de unos 8,25 gramos de peso denominada hoy doble maiorina o AE1, y una más pequeña de unos 3 gramos conocida como AE3. Los motivos de la primera atrajeron rápidamente la atención de los contemporáneos, como sabemos por el mismo Juliano, quien en si Misopogon nos indica como esa moneda fue rechazada y tomada como motivo de bura por la población preponderantemente cristiana de Antioquía.

En el anverso puede verse el busto de Juliano con una corona de perlas y una larga barba (que caracterizaba su retrato desde su transformación en gobernante único del imperio y su rechazo del cristianismo) rodeado de la leyenda DN FL CL IVLIANVS PF AVG. En el reverso puede verse un toro hacia la derecha y mirando al frente, con dos estrellas encima y la leyenda SECVRITAS REI PVB.

La interpretación de la imagen del toro en el anverso ha sido muy debatida por los especialistas. En las primeras décadas del siglo XX autores como H. Mattingly y G. Elms propusieron la identificación con el toro Apis. Para F. D. Gilliard, por el contrario, el toro podría ser una alusión al signo astrológico de Juliano, tauro. Kent, por su parte, vio en este animal una representación del propio Emperador como guardián de su pueblo, mientras que para J. Arce, sería una referencia al sacrificio ritual de toros (el taurobolios) celebrado por iniciativa el propio Juliano en Antioquía.

La interpretación de Francisco López Sánchez

En el trabajo mencionado, López Sánchez propone una interpretación algo más compleja, a la que no puedo hacer justicia en este breve comentario, pero me gustaría señalar sus ideas centrales. López Sánchez reconoce en el toro antes que nada una alusión a los sacrificios, pero lo relaciona específicamente con el ritual de la circumdatio, por el cual se trazaba el “pomerium” o límite sagrado de una ciudad mediante un arado tirado por una yunta de bueyes. El pomerium separaba el ámbito civil del militar y fijaba el límite que garantizaba la seguridad del estado, lo que para López Sánchez se refleja en la leyenda securitas rei publicae que acompaña estos motivos. Las dos estrellas que aparecen sobre el toro son interpretadas por este autor como referencias a ambos animales y deduce de representaciones semejantes en acuñaciones constantinianas que su significado se relaciona con las ideas de aeternitas y translatio imperii tras la fundación de Constantinopla. Además de estos significados generales, el motivo del toro habría sido incluido a finales del año 362 también con el objetivo expreso de dotar a las unidades militares de los petulantes y celtas (con las que Juliano tenía una relación muy estrecha desde su proclamación como Augusto por el ejército en París) con un símbolo militar propio de carácter pagano que remplazara al símbolo cristiano crismón que había caracterizado a diversas unidades desde el reinado de Constantino.

La teoría de López Sánchez es interesante y bien argumentada, sin embargo, es excesivamente compleja como para ser convincente. ¿Es posible pensar que el ciudadano romano entendiera un mensaje tan sofisticado y una alusión tan indirecta al contemplar esta moneda? El toro era, sin duda, una referencia a los cultos tradicionales que Juliano pretendía restablecer en el mundo romano y un símbolo polisémico que podía interpretarse de diversas maneras, como una alusión a Mitra y al toro Apis entre otras posibilidades. Es probable que ese carácter ambiguo haya sido uno de los factores que impulsaron a Juliano a elegirlo.

¿Qué opináis vosotros?