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sábado, 4 de febrero de 2017

Un áureo de Sila es la estrella de la Triton XX

áureo del dictador Sila Crawford 381/1a
80 a.C. AV Áureo (20 mm, 10,75 gr). Ceca oriental no identificada. Crawford 381/1a; Sydenham 762 = BMCRR East 16; Calicó 20.

Esta extremadamente rara moneda fue una de las estrellas de la subasta Triton XX llevada a cabo en Nueva York el mes pasado. La estimación inicial de 200.000 dólares fue ampliamente superada y esta pieza encontró un nuevo dueño por 475.000.

Una moneda en honor al dictador


El excepcional valor alcanzado por esta pieza se explica, además de por su rareza, por su gran interés histórico. Este áureo acuñado durante el tercer consulado del dictador Sila en el año 80 a.C. nos acerca a la caótica época de cruentas luchas políticas que signaron el último siglo de la república romana.

En el anverso vemos el tradicional busto de Roma. En el reverso, se representa la estatua de Sila que estaba situada cerca de la Rostra en el Foro Romano, y que fue dedicada por el rey Boco I de Mauretania para conmemorar el papel de Sila en la captura de Yugurta. Fue la Guerra contra Yugurta (112-106 a.C.) la que marcó el inició de la sanguinaria lucha política entre las facciones de los optimates y los populares dentro de la elite romana. Esta lucha política desembocaría en una serie de terribles guerras civiles que sólo culminarían con el establecimiento del principado de Augusto.

La presente moneda corresponde al final de la dictadura de Sila y es una de las más osadas en su exaltación de la figura del líder, pues es la única en designarlo explícitamente como dictador.

Lucio Cornelio Sila

La guerra civil y la dictadura de Sila


Sila saldría vencedor en la contienda contra Mario y sus partidarios y desde finales del año 82 a.C.se transformó en el dueño absoluto de Roma. A su triunfo le seguiría una incansable persecución de sus rivales políticos, las proscripciones. Sila publicó en el foro una lista de “enemigos del Estado”, poniendo precio a sus cabezas. Sila sería entonces proclamado dictador y utilizaría sus plenos poderes para reformar la constitución reforzando sus contenidos oligárquicos.

La dictadura le otorgaba a Sila un control total sobre el funcionamiento de la república, designando él mismo a todos los funcionarios, incluidos los responsables de la acuñación de monedas. Los monetales designados por Sila, como Manlio, acuñarían tipos destinados exclusivamente a exaltar su figura.

Después del retiro de Sila, el senado suspendió la acuñación de monedas de oro por sus connotaciones monárquicas. La prohibición no se revelaría duradera pues las piezas de ese metal resultaban particularmente conveniente para el manejo de las enormes sumas que implicaba el reparto de generosos donativos a los soldados, por lo que pronto serían reintroducidos por otros políticos ambisiosos.

viernes, 27 de agosto de 2010

Cayo Mario en las monedas romanas (Curso: "Las monedas como fuentes para la historia de Roma" 11° parte)


Mario – Líder  militar y popular


Cayo Mario nació en la pequeña ciudad de Arpino, cerca de Roma alrededor del año 157 a.C. Miembro de una familia de la elite local, nada permitía presagiar que lograría encumbrarse como uno de los líderes políticos y militares más importantes en la historia del Estado romano. Su virtuoso desempeño como oficial militar y el apoyo de la familia de los Caecilii Metelli le abrieron las puertas a las magistraturas menores, llegando incluso a ocupar la pretura. Sin embargo, sólo en casos excepcionales podía un “hombre nuevo” (es decir, sin antepasados que hubieran ocupado puestos en el senado) ascender más allá y alcanzar el consulado. El papel de Mario en la guerra contra Yugurta le permitió conquistar el favor del electorado y alcanzar la máxima magistratura de la república.


Cónsul y salvador de Roma

Como cónsul. Mario introdujo una serie de importantes reformas militares, principalmente en el reclutamiento, que alterarían el papel político del ejército y contribuirían a la aparición de generales de enorme poder. La clave de la reforma fue la eliminación del requisito de propiedad para el alistamiento. Desde el inicio de la expansión militar, las legiones habían estado integradas por pequeños propietarios campesinos, pero la creciente concentración de la propiedad fundiaria durante el siglo II a.C. había debilitado numéricamente a este estrato social, generando problemas para cubrir los contingentes necesarios para la vasta política imperialista romana. Al eliminar el requisito censitario, Mario sólo buscaba solucionar un problema militar, reunir las tropas necesarias para las campañas planificadas, pero su cambio tuvo enorme consecuencias políticas. El ejército pasó a estar compuesto ahora en buena medida por proletarios, personas sin ninguna propiedad, cuyo futuro dependía de las distribuciones de botín realizadas por su comandante. De esta forma, se generaron lazos de dependencia directa que permitieron un desplazamiento de la lealtad de la tropa, del Estado a su general. Mario sería el primer beneficiado de esta nueva situación. La lealtad de sus soldados y los espectaculares éxitos militares en las guerras contra Yugurta y contra cimbros y teutones le permitiría ser electo cónsul 6 veces en 8 años (107, 104, 103, 102, 101 y 100 a.C.), algo nunca visto en los anales de la república romana.


La exaltación de su figura en las monedas

Cayo Mario acumuló un poder político que rompía con las tradiciones de la república romana. Uno de los objetivos centrales de la misma era precisamente evitar una concentración semejante del poder público. Esta nueva realidad política no podía dejar de reflejarse en la moneda. En efecto, durante la hegemonía de Mario sus seguidores utilizaran las acuñaciones para exaltar su imagen de una forma nueva, que rompía con antiguos tabúes. Las monedas cuyas imágenes acompañan esta entrada son un claro ejemplo. La primera (Denario - Crawford 326 – acuñado en Roma en el 101 a.C.) es un ejemplo especialmente elocuente. Al clásico anverso con la cabeza de Roma se le contrapone un reverso representando la cuadriga de un triunfador. Es una inconfundible alusión al triunfo celebrado por las victorias de Mario sobre cimbrios y teutones. Se trata, por lo tanto, de la primera representación en vida de un romano en una moneda. Nos encontramos aquí frente el primer paso en el camino que culminará en las monedas de César como dictador. La segunda moneda es un quinario del año 99 a.C. con un mensaje semejante: Júpiter en el anverso y la diosa de la victoria coronando un trofeo militar en el reverso.