El de Próculo no es el primer nombre que se nos viene a la cabeza
cuando nos preguntan por un emperador romano y no es sorpresa, pues se trató
sólo de un usurpador poco conocido que pretendió la púrpura por unos días antes
de ser eliminado por el emperador Probo. Por mucho tiempo, se dudó incluso de
su misma existencia. En las últimas semanas, un sensacional y controvertido
hallazgo ha colocado a esta poco conocida figura histórica en el centro de la
atención del mundo numismático: Dos aficionados británicos a la detección de
metales descubrieron el pasado 7 de noviembre en North Yorkshire la segunda moneda conocida a nombre de Próculo (la imagen encabeza esta entrada). Será
subastada en marzo del año próximo por Dix Noonan Webb y ya se habla de valores
de entre 50.000 y 80.000 libras.
La noticia generó, como era de esperar, un gran interés en diversos
medios periodísticos, que se volvió todavía más intenso cuando un reconocido especialista
del Museo Británico, Roger Bland (autor de uno de los capítulos del The Oxford Handbook of Greek and Roman Coinage
) hizo públicas sus dudas sobre la
autenticidad de la moneda (un antoniniano), a la que considera una
falsificación del Renacimiento. Su opinión ha sido duramente criticada en
diversos foros y blogs y, si bien no la comparto, creo que el tema es muy
interesante y amerita un análisis algo más detallado.
El problema de Próculo y la Historia Augusta
Una de las principales fuentes
para el conocimiento de la compleja historia política del siglo III d.C. es la
colección de biografías imperiales (desde Adriano a Numeriano y Carino) que se
conoce colectivamente bajo el título de Historia
Augusta. El texto mismo afirma ser una recopilación de los trabajos de seis
autores diferentes pero, a fines del siglo XIX, el filólogo alemán Herman
Dessau argumentó muy convincentemente que esos autores son ficticios y que el
conjunto es el producto de la pluma de un solo escritor, quien lo habría
redactado a fines del siglo IV d.C. La obra presenta muchos problemas, pues
está llena de datos y citas a cartas y documentos que son, sin duda,
fabricaciones del autor.
La Historia Augusta es el único
texto antiguo que menciona a Próculo. Lo hace en uno de sus apartados que trata
de cuatro usurpadores que aspiraron al poder en los reinados de Aureliano y
Probo. Se ha dudado mucho de la existencia real de algunos de estos usurpadores
y, entre ellos, de Próculo. El texto contiene muchos detalles sobre la vida de este
usurpador que parecen poco creíbles, incluyendo la cita a una supuesta carta en
la que Próculo se vanagloria de haber desflorado a 100 vírgenes sármatas en tan
sólo 15 días!!
La existencia de Próculo tuvo su
primera confirmación independiente a la Historia
Augusta cuando salió a la luz en una subasta organizada por la casa alemana
Bankhaus Aufhauser la primera moneda conocida acuñada a su nombre (lote 640,
subasta 8, 9-10 de octubre de 1991 - imagen debajo). La moneda procedía, supuestamente, de un
tesoro no declarado hallado en Inglaterra de ubicación no revelada.
Esta primera moneda de Próculo
fue adquirida por el
Gabinete Numismático de Munich, que pagó 91.000 DM (marcos
alemanes) por ella. La cifra indica claramente que los compradores la
consideraron genuina más allá de dudas, pero, posteriormente, diversas voces han
puesto en duda la autenticidad de la pieza.
La opinión de Roger Bland
Pocos días después del hallazgo
del segundo antoniniano de Próculo,
el numismático inglés Roger Bland declaró firmemente
que no creía que jamás se hubiera acuñado una moneda de este usurpador y que la
recientemente descubierta era una falsificación del siglo XV. Su principal
argumento se basa en la escasa confiabilidad de la Historia Augusta. Destaca
que este texto menciona 30 tiranos que intentaron supuestamente usurpar el
poder del Imperio. Muchos de ellos no llegaron a acuñar moneda, que es la
verdadera prueba de que ocuparon el trono, pero en el Renacimiento, dada la
popularidad de este texto, afirma, alguien se ocupó de producir monedas a
nombre de los usurpadores mencionados en el mismo. Para Bland, por otra parte,
la primera moneda de Próculo en Munich también es una falsificación. Señala
como especialmente sospechoso el hecho de que en ambos casos no se conozca un
contexto arqueológico preciso.
El conocimiento de las fuentes
literarias antiguas no es el fuerte de los numismáticos, sin embargo, Bland
comete un error considerable para un académico de su nivel. Próculo no
es uno de los treinta tiranos y es tratado en otra parte de la Historia Augusta
que no es tan problemática como aquella. De todos modos, eso no invalida su
argumento general.
Algunos comentarios
Por supuesto que no es posible
afirmar todavía si la moneda es auténtica. No deja de llamar la atención el
hecho de que las dos acuñaciones conocidas de Próculo sean hallazgos solitarios
o, por lo menos, sin contexto arqueológico y numismático preciso que pudiera
despejar toda duda sobre su autenticidad. Lo que sí me parece improbable es que
la pieza hallada en Inglaterra (o también la que está en Múnich) sea un
producto del siglo XV. Las reproducciones producidas en este período tienden a
exaltar todos los aspectos estilísticos clásicos de las monedas, mientras que
los ejemplares hallados concuerdan con el estilo general de las acuñaciones de
Tétrico, el último soberano del Imperium
Galliarum y sería muy difícil que un artesano del Renacimiento hubiera
alcanzado semejante precisión histórica.
El parecido con las monedas de
Tétrico no debería parecer extraño si se piensa que es más que probable que
Próculo no haya llegado a controlar durante su breve intento de usurpación
ninguna ceca oficial del imperio y que haya recurrido a artesanos locales para
la producción de sus cuños. El estilo de las letras en la leyenda es muy poco
clásico y, una vez más, me parece difícil que un artista del renacimiento lo
hubiera producido. Todas las características estilísticas de la pieza me hacen
pensar, en suma, en la obra improvisada de trabajadores sin mucha experiencia en el grabado de cuños.
Próculo fue rápidamente
eliminado, pero ello no significa que no haya tenido tiempo suficiente de
producir sus propias monedas. De hecho, la acuñación de monetario era un acto
de gran fuerza simbólica en el camino de todo aspirante a ocupar el trono y una
medida de primera necesidad si se quería mantener la lealtad de las tropas. Como
puede verse claramente, las dos piezas conocidas comparten los mismos cuños. Es
probable que Próculo haya tenido tiempo sólo de producir una muy breve emisión utilizando
sólo un par de cuños, lo que explicaría que tan pocos ejemplares hayan llegado
hasta nosotros.
Si las monedas no son genuinas,
yo vería en ellas la obra de un falsificador moderno antes que de uno del
Renacimiento. De todos modos, el onus probandi
recae sobre quienes creen que es una falsificación.