domingo, 15 de abril de 2018

Las monedas de Nerón como heredero de Claudio

Áureo de Nerón como César, acuñado durante el reinado de Claudio 50-54. Anverso: Busto juvenil de Nerón hacia la derecha NERONI CLAVDIO DRVSO GERM COS DESIGN. Reverso. EQVESTER/OR • DO/PRINCIPI/IVVENT en cuatro líneas, inscritas en el escudo redondo; lanza detrás. RIC I 78


El matrimonio de Claudia y Agrippina


Al momento de ascender al trono en el 41 d.C., Claudio se encontraba casado -en su tercer matrimonio- con Valeria Messalina. Durante los primeros años de su reinado ella sería una figura muy poderosa en la corte, pero en el 48 d.C. sería ejecutada, acusada de conspirar para derrocar a su esposo. Los autores antiguos le adjudican exageradas historias de promiscuidad sexual que probablemente reflejan el discurso oficial tras su caída. El emperador necesitaba una nueva esposa y la elección recayó sobre Agrippina, la hija de Germánico y hermana de Calígula, es decir, la propia sobrina de Claudio. Como bisnieta de Augusto, su linaje la colocaba en una posición de ventaja frente a otras posibles candidatas y servía para reforzar la legitimidad de Claudio. La unión se celebró en el año 49.


Denario de Nerón como César con los mismos motivos del áureo ilustrado más arriba


El posicionamiento de Nerón como heredero


Claudio tenía una hija de su segundo matrimonio con Aelia Paetina (un varón surgido de este matrimonio había muerto durante su infancia) y dos hijos de su unión con Messalina, Octavia y Británico. Agrippina no le daría más hijos, pero ella contaba ya con uno propio, Tiberio Claudio Nerón, fruto de un matrimonio anterior con Cneo Domicio Ahenobarbo. Nerón era tres años mayor que Británico y eso lo colocaba en una posición de ventaja para la sucesión. En el año 50, Agrippina fue proclamada Augusta y Claudio adoptó a Nerón como hijo. Al año siguiente, éste recibió además el título de princeps iuventutis que claramente lo designaba como heredero al trono. Finalmente, en el 53 contrajo matrimonio con Octavia, la hija de Claudio y Messalina.

Áureo de Claudio acuñado c. 52-54. Anverso: Busto laureado de Claudio hacia la derecha TI CLAVD CAESAR AVG GERM P M TRIB POT P P. Reverso: Busto drapeado y laureado de Agrippina hacia la derecha. AGRIPPINAE AVGVSTA. RIC I 80



La presentación de Nerón en las monedas de Claudio


Ematrimonio con Agrippina y la posición de Nerón como nuevo heredero fueron rápidamente incluidas como mensaje en el repertorio iconográfico de las monedas de Claudio. Una serie de áureos y denarios muestran los retratos de Claudio, su esposa y el todavía pequeño Nerón en las tres combinaciones posibles. Agrippina cuenta además con sus propios sestercios que combinan su retrato en el anverso con los motivos de Ceres y el ya clásico carpentum en el reverso. Nerón, por su parte, cuenta con sus propios áureos, denarios y sestercios, en los que es aclamado como princeps iuventutisUn primer tipo de reverso muestra un escudo con una inscripción que hace referencia a la pertenencia de Nerón al orden ecuestre y a su condición de príncipe de la juventud. Un segundo tipo alude a la cooptación de Nerón para formar parte de todos los colegios sacerdotales más importantes y muestra los objetos rituales más importantes ligados a ellos.

En honor a Británico sólo parecen, por el contrario, haberse acuñado algunos sestercios hacia el final del reinado de Claudio en una ceca no identificada de Tracia o los Balcanes. Su posición en la línea sucesoria parecía claramente secundaria.

Áureo de Nerón como César, acuñado durante el reinado de Claudio 50-54. Anverso: Busto juvenil de Nerón hacia la izquierda NERO CLAVD CAES DRVSVS GERM PRINC IVVENT. Reverso: Simpulum sobre trípode y lituus sobre patera SACERD. COOPT. IN. OMN. CONL.SVPR NVMR EX SC 


La muerte de Claudio


Al año siguiente, el 54 d.C. Claudio falleció tras comer un plato de setas y las fuentes antiguas son unánimes en atribuir su muerte a un veneno administrado por su esposa. Sea como fuere, la muerte del emperador ocurrió sospechosamente en un momento muy oportuno para Agrippina, pues faltaban sólo unos meses para que Británico alcanzara la mayoría de edad y Claudio se preparaba a asignarle un papel más importante en la sucesión que podía amenazar la posición de Nerón.


sábado, 7 de abril de 2018

Las monedas del emperador Claudio para la guardia pretoriana


El asesinato de Calígula y el ascenso de Claudio al trono imperial


Los testimonios antiguos presentan de manera unánime una imagen muy negativa de Calígula. Con el paso del tiempo su conducta como emperador parece haberse vuelto cada vez más violenta e impredecible. Numerosos senadores y caballeros fueron acusados en procesos de lesa majestad, condenados por las razones más triviales y ejecutados de las maneras más crueles imaginables. Según Suetonio, Calígula afirmaba “no importa que me odien siempre y cuando me teman” (oderint, dum metuant, Suet. Cal. 30.1). No sorprende en consecuencia que se formaran diversas conspiraciones para eliminar a quien por lo menos la gran mayoría de las elites consideraban un tirano. En el año 41 d.C. Calígula fue finalmente asesinado por integrantes de la propia guardia pretoriana. Su esposa y pequeña hija también fueron eliminadas.

Según la historia transmitida por los autores antiguos, en la confusión que siguió al asesinato, Claudio, el tío de Calígula, fue descubierto escondido tras una cortina en el palacio por un pretoriano, quien lo aclamó como emperador. El soldado lo trasladó inmediatamente al campamento de la guardia, donde fue reconocido por el resto de la unidad. Cuando el senado fue informado de estos acontecimientos, se apresuró a reconocer a Claudio como nuevo soberano.



A pesar de pertenecer a la familia imperial, hasta ese momento Claudio había representado un papel insignificante en el vida política romana. Era el hijo de Claudio Druso Nerón y de Antonia, el nieto de Marco Antonio y de Livia, el hermano del popular Germánico y, sin embargo, una serie de enfermedades y defectos físicos durante su temprana niñez (aparentemente era cojo y tartamudo) convencieron a sus padres de que no se encontraba capacitado para llevar adelante una carrera pública y de que debía permanecer recluido en palacio llevando la vida de un simple particular. Claudio se concentraría entonces en el único campo de acción que le quedaba disponible, el de los estudios históricos y literarios. Con el tiempo, la decisión de su familia se revelaría como una ventaja, pues sin duda fue lo que le permitió sobrevivir cuando tantos de sus parientes caían víctimas de las intrigas y luchas por el poder. Nadie lo consideró un verdadero rival por el trono y por ello nadie sintió la necesidad de quitarlo del camino.


Las monedas de Claudio para la guardia pretoriana


Claudio fue el primer emperador romano en deber su ascenso al trono exclusivamente a la guardia pretoriana. Consciente de su deuda, Claudio acuñaría dos interesantes tipos de reverso de áureos y denarios en honor de estos soldados.

Uno de ellos muestra una de las primeras representaciones artísticas de un campamento romano. Vemos allí una imponente muralla con almenas, torres, puertas en forma de arco, y un par de columnas que sostienen un frontón. En el centro de la escena puede reconocerse a un pretoriano monta guardia, y sobre la muralla puede leerse la inscripción IMPERator RECEPTus, que hace referencia al hecho de que Claudio fue recibido en el campamento en el momento de su elevación.

El acontecimiento es también reflejado por un segundo reverso en el que puede verse al emperador vistiendo la toga y estrechando la diestra de un pretoriano, que porta en su otra mano el estandarte del águila. La escena está enmarcada por la leyenda PRAETORianus RECEPTus (in fidem), que hace referencia al juramento de fidelidad de las tropas.

Es muy probable que estas monedas hayan sido acuñadas específicamente para pagar el donativo sin precedentes de 15,000 sestercios que Claudio les había prometido a los pretorianos en el momento de su elevación; se nos dice que continuó dando a cada soldado un pago de 100 sestercios anuales durante todo su reinado. El posicionamiento de los pretorianos como los verdaderos electores del emperador sentaría un precedente de enorme importancia histórica.