miércoles, 19 de septiembre de 2018

Un fantástico sestercio de Vespasiano celebrando la paz al comienzo de su reinado

Sestercio de Vespasiano, Roma 71 d.C. Anverso: IMP CAES VESPASIAN AVG P M TR P P P COS III Busto laureado de Vespasiano hacia la derecha. Reverso: SPES AVGVSTA S C Spes de pie entrega una a tres soldados. RIC 206.


La primera guerra judía y la llegada de Vespasiano al trono


Los últimos años del reinado de Nerón, el Imperio Romano se vio afectado por un número creciente de problemas. Dificultades fiscales llevaron a un fuerte incremento de impuestos para los habitantes de las provincias. La suba fue recibida con amplio descontento en todas partes, pero en la provincia de Judea, donde ya existía una situación de conflicto por tensiones étnicas y religiosas, fue la gota que rebalsó el vaso y dio origen a una revuelta abierta contra el poder romano.

Las legiones romanas fueron movilizadas para sofocar la protesta y Nerón confió a Vespasiano la dirección de las operaciones. Lo eligió, probablemente, pensando que, como era un hombre nuevo sin antepasados distinguidos en su familia, no se vería tentado de aspirar al trono. Sin embargo, Vespasiano terminaría ascendiendo al rango imperial tras la serie de cruentas guerras civiles que seguiría a la muerte de Nerón en lo que se conoce como “el año de los cuatro emperadores” (68-69 d.C.).

La lucha por el trono romano demoraría las operaciones en Judea, pero en el año 70 d.C. finalmente la ciudad de Judea, el principal foco de resistencia, sería tomada tras un largo asedio y marcaría a comienzos del reinado de Vespasiano un hito que el nuevo soberano se encargaría de publicitar en la famosa serie de monedas “Judea Capta”

Según el historiador de origen judío Flavio Josefo, que fue testigo de los hechos, la captura de Jerusalén fue extremadamente violenta y corrieron ríos de sangre por la ciudad a medida que los legionarios avanzaban por sus calles.

Captura de Jerusalén - 70 d.C.

El sestercio de Vespasiano RIC 206


El sestercio cuya imagen encabeza esta entrada forma parte de una serie más reducida abocada a destacar ya no el triunfo mismo sobre los judíos, sino el comienzo de una nueva era de paz que seguiría a la supresión de la revuelta.

En el reverso encontramos una escena militar muy original para lo que son las tradiciones de representación en la numismática romana. Vemos allí a la diosa Spes (la esperanza) que entrega una flor a un grupo de tres soldados romanos. Se trata de una forma original de representar la idea de que se esperaba el comienzo de una era de paz

La moneda se acuñó en el 71 d. C. Desafortunadamente, ese año representó sólo una pausa en la guerra, y las esperanzas representadas en este sestercio no se materializarían, ya que los romanos todavía se enfrentaban a grupos judíos que seguían resistiendo a pesar de que su lucha no tenía ninguna perspectiva de éxito. El último foco de resistencia fue aplastado sólo con la captura de Masada en el año 73 d.C.

viernes, 14 de septiembre de 2018

¿Cómo se producían las monedas en la Antigüedad?

Herramientas romanas utilizadas para producir monedas

Herramientas utilizadas en la producción de monedas en época romana, de una tumba en Alejandría

El único producto "industrial" de la Antigüedad


La moneda es prácticamente el único artefacto que en el mundo antiguo se produjo en una escala que puede llamarse “industrial”, es decir, que se acuñaron por decenas y hasta por cientos de millones de ejemplares. A pesar de ello, las técnicas de producción fueron marcadamente artesanales y rudimentarias, con un recurso mínimo a la tecnología. El gran volumen de producción era posible porque se recurría a múltiples equipos de artesanos excelentemente entrenados y muy bien organizados que podían mantener un ritmo de trabajo muy intenso por jornadas extensas.

Acuñación de una moneda antigua

El proceso de acuñación


Si bien las monedas también se fabricaron en ocasiones por fundición en moldes, lo más común era la acuñación por golpe de cuños. El proceso era, por supuesto, completamente manual.  Cuando el flan (es decir, el disco de metal a acuñar) ya estaba listo, todavía caliente o recalentado para que fuera más maleable, se lo tomaba con una pinza y se lo colocaba sobre el cuño de reverso que, normalmente, se encontraba fijado en un yunque. A continuación, otra persona (podían ser dos) colocaba y sostenía encima el cuño de reverso con la mano o con unas tenazas, mientras un tercero golpeaba encima de éste con un martillo. 

Podemos ver una representación artística de este proceso en un famoso fresco pompeyano el que el proceso es llevado a cabo por pequeños putti alados.

fresco pompeya acuñación monedas


El golpe del martillo sobre el cuño superior garantizaba una fuerte presión que hacía que el diseño en negativo grabado sobre los cuños dejara una copia positiva sobre el pequeño disco metálico.

Después, la moneda terminada era  retirada por un cuarto trabajador para que el proceso comenzara a repetirse desde el comienzo. Lo normal era utilizar dos cuños, sólo algunas monedas etruscas fueron golpeadas de un único lado dejando el otro plano (comolas de Populonia).

Características de las monedas y errores frecuentes


Como resultado de este proceso, las monedas antiguas tienden a presentar una superficie convexa en el anverso y cóncava en el reverso, aunque en las monedas del período helenístico y romano ello sea prácticamente imperceptible. También era frecuente que el cospel o el cuño de reverso no se colocaran correctamente, resultando en ejemplares descentrados. Cuando era necesario dar más de un golpe para que se grabaran bien los tipos, las diferentes impresiones generalmente no coincidían, originando una imagen con doble contorno.

Cuños monetarios romanos de la época de Augusto
 Cuños de la época de Augusto, hallados en Calahorra, España

La frecuencia de este tipo de errores demuestra que se colocaba el énfasis en la velocidad de la producción antes que en la calidad. Se calcula que un equipo experimentado de trabajadores de una ceca romana podría producir una moneda en unos tres segundos. Parece obvio que para mantener ese ritmo a lo largo del tiempo era necesario recambiar permanentemente a quienes operaban el martillo, que era la tarea físicamente más demandante, por lo que el equipo sería más numeroso.

Por supuesto, todo el proceso podía ser realizado por una sola persona pero ello lo hacía muy lento. Lo habitual, por lo menos en las cecas del Imperio Romano, era que un grupo de personas actuaran en conjunto formando un pequeño equipo y aplicando una rudimentaria división del trabajo entre ellos que incrementaba la productividad. La evidencia de esto proviene tanto de las monedas mismas como de algunas inscripciones latinas que mencionan los diferentes tipos de obreros especializados que trabajaban en las cecas del imperio.

cuños monetarios romanos montados en tenaza
Cuños montados en tenaza

Los artesanos especializados


Con la producción estaban involucrados directamente los suppostores: que colocaban la moneda para que fuese acuñada y los malleatores, que eran quienes golpeaban los cuños con el martillo. Para aumentar el volumen de producción, una ceca podía contar con varios de estos equipos operando paralelamente. Una innovación del Bajo Imperio fue la unión de los cuños en una tenaza articulada, lo que simplificaba y aceleraba el proceso y permitía, por supuesto, una mayor velocidad de producción.