lunes, 27 de febrero de 2017

Como identificar la proveniencia de una moneda – el servicio de Ex-Numis

Proveniencia de monedas antiguas

Conocer la proveniencia de una moneda es cada vez una necesidad más importante para los coleccionistas. Muchos países han sancionado legislaciones muy restrictivas para la compra o importación de monedas, siendo necesario demostrar que no se trata de objetos procedentes del espolio arqueológico. Por otra parte, el pedigrí de una moneda (la historia de su participación en subastas previas) es uno de los factores que pueden su valor.

Hasta no hace mucho, la única forma de identificar la historia de subastas previas en que fue ofrecida una moneda, era buscar manualmente en cientos de viejos catálogos de subastas comparando la pieza con miles de antiguas fotografías en busca de una identificación. El proceso consumía enormes cantidades de tiempo y requería de una excepcional biblioteca de catálogos.

El numismático Jonas Flueck reconoció aquí una oportunidad y fundó la empresa Ex-Numis, que ofrece la identificación del pedigrí o proveniencia de una moneda a partir del envío de una simple fotografía. Ex-Numis cuenta con una base de datos de más de un millón de imágenes de antiguos catálogos (que se expande continuamente) y con la ayuda de un software de reconocimiento de imágenes puede hacer la comparación y lograr identificaciones en un período muy corto de tiempo.

El servicio básico, dependiendo de los resultados, tiene un valor de entre 25 y 50 francos suizos. No es mucho si uno considera el tiempo que insumiría una búsqueda tradicional. La idea de Ex–Numis es sencilla y es probable que en el futuro aparezcan competidores con una oferta similar, lo que podría contribuir a menores precios.

jueves, 23 de febrero de 2017

Espectacular valor para un sestercio de Tito con el coliseo

Sestercio de Tito con el coliseo

La casa numismática inglesa Dix Noonan Webb subastó una espectacular colección de monedas romanas de bronce el pasado 15 de febrero. La estrella fue un espectacular ejemplar de los famosos sestercios de Tito representando el Coliseo que había sido adquirido en 1939 y se había mantenido desde entonces en manos de este coleccionista y sus herederos.

Se estimaba que esta fantástica pieza alcanzara un valor de entre 60.000 y 80.000 libras esterlinas (74.400-99.200 dólares), pues un ejemplar de algo menor calidad había sido subastado por 80.000 francos suizos en 2015 (NAC Auction 86, lote 182), pero, tras una intensa puja, un coleccionista europeo anónimo estuvo dispuesto a pagar mucho más para transformarse en su nuevo dueño: 372.000 libras esterlinas (461.280 dólares) y ello sin incluir las comisiones al comprador.

Se cree que existen unos diez ejemplares del sestercio de Tito que representa al Coliseo. Siete de ellos se encuentran en poder de museos y otras colecciones institucionales, mientras que sólo tres se encuentran en manos privadas. El ejemplar subastado es probablemente el mejor que existe por lo que había mucho interés. 

El coliseo es una de las obras arquitectónicas más famosas de la Antigüedad y en esta moneda lo vemos representado en el anverso con gran detalle. Las representaciones arquitectónicas en monedas romanas eran normalmente bidimensionales, pero estos sestercios rompen con esa tradición y, con una perspectiva imposible pero efectiva, nos permiten ver de frente los cuatro niveles del edificio y también el interior con sus tribunas repletas de público. En el reverso vemos, de manera inusual para una moneda romana, al emperador Tito representado de cuerpo completo sentado sobre una silla curul y rodeado de armas y otros objetos que simbolizan sus triunfos militares (puedes leer más sobre estas increíblesmonedas aquí).

jueves, 16 de febrero de 2017

El primer retrato de Cristo en una moneda – El sólido de oro de Justiniano II

Sólido de Justiniano II con retrato de Cristo
Justiniano II. Primer reinado, 685-695 AD. AV Solidus (4,45 g, 6 h). Ceca de Constantinopla, 692-695. Anverso: IҺS [CRISτOS] RЄX RЄςNANτIЧM - Busto frontal de Cristo; Cruz detrás de la cabeza. Reverso: D IЧSτINI–AN–ЧS SЄRЧ CҺRISτI - Justiniano de pie  visto de frente, sosteniendo cruz sobre pedestal de tres escalones.

El contexto: El Imperio Bizantino en el siglo VII y el reinado de Justiniano II


El siglo VII d.C. fue un período crucial en la larga historia del Imperio Bizantino, en el que tuvo que enfrentar el surgimiento de un nuevo y poderoso enemigo, el califato islámico. El imperio perdió la mayor parte de su territorio frente al avance del Islam, pero finalmente pudo sobrevivir con un territorio reducido al núcleo de Grecia, parte de los Balcanes y Asia Menor, más algunos enclaves en Italia.

El Imperio Bizantino emergió de esta crisis radicalmente transformado. El siglo VII marca una ruptura con la tradición urbana y la cultura grecorromana heredada de la Antigüedad y una transición hacia una nueva forma de vida en la que la religión y la guerra eran las dos variables fundamentales.

Justiniano II es un emperador típico de este período. Extremadamente devoto en materia religiosa y decidido a ejercer un poder autocrático como representante de Dios en la tierra. Justiniano tendría un largo reinado, pero con una interrupción de diez años en el medio. Proclamado emperador en el 685 tras la muerte de su padre, sería derrocado por una conspiración en el 695. Se le perdonaría la vida pero para apartarlo de la lucha por el poder se le amputó la nariz y se lo exilió. Tras diez años, Justiniano retomaría, sin embargo, el trono en el 705 y sería depuesto por segunda vez en el 711. Esta segunda vez sería ejecutado.


Las monedas con el retrato de Cristo


Justiniano II haría acuñar estas monedas de oro con el retrato de Cristo en el anverso por primera vez en el año 692. En ese mismo año el emperador había convocado un concilio religioso para discutir, entre otros temas, también la forma en que se debía representar a Cristo en el arte. La decisión subsiguiente del Concilio (Canon 82) decretó que en adelante Cristo debería ser visto en forma humana, en lugar de las representaciones simbólicas que habían prevalecido durante el período anterior.

Justiniano colocó a Cristo en el anverso de sus sólidos, semisses y tremisses. El retrato del emperador quedaba desplazado ahora hacia el reverso, señalando que el verdadero gobernante era el mismo Cristo y que el emperador era sólo un mero regente terrenal de su poder. Ese significado es aclarado por las leyendas, que en el anverso definen a Cristo como rey de reyes, mientras que en el reverso Justiniano afirma su condición de siervo de Cristo.

El retrato de Cristo representa lo mejor del arte numismático bizantino en su larga historia. Lejos de los retratos imperiales esquemáticos que habían caracterizado a las monedas anteriores, vemos a un Jesús representado en detalle, con un expresivo rostro rodeado de cabellos y de una barba claramente delineados. El grabador de los cuños es anónimo, pero es una artista que ejercería una enorme influencia, determinando uno de los estilos clásicos de la representación de Jesús, cuyos efectos siguen visibles hoy en día.