sábado, 15 de agosto de 2020

Los fantásticos tetradracmas de Heraclea del Latmus

Anverso de Tetradracma de Heraclea


En esta entrada presentamos brevemente las fantásticas monedas de una ciudad poco conocida de Asia Menor, que tuvo una larga y compleja historia.


La historia de Heraclea, de ciudad caria a ciudad griega

La ciudad griega de Heraclea del Latmos era un asentamiento en las cercanías de la mucho más importante y famosa ciudad de Mileto, ubicadas ambas en el mismo golfo en la costa de Jonia en Asia Menor.

En su origen, la ciudad se llamaba simplemente Latmos, y fue fundada por los habitantes originales de la región (parte del pueblo Cario) al ser expulsados por los griegos que se asentaron en el área. Latmos estuvo bajo el dominio de Lidia y posteriormente de Persia en el siglo VI a.C. Al igual que el resto de Caria, Latmos participó en el levantamiento jónico contra Persia entre los años 499-494 a.C. pero, tras el fracaso del alzamiento, volvió a estar bajo el dominio persa y pasó a formar parte de la satrapía de Caria. Con el tiempo, la población local se fue helenizando, es decir, asumió la cultura y la lengua griega.

Reverso de Tetradracma de Heraclea

Alrededor del 300 a.C., Latmos fue refundada con un nuevo centro a tan sólo un kilómetro de distancia del anterior y recibió el nombre de Heraclea, que reflejaba el nuevo espíritu griego del asentamiento. La ciudad fue ganando importancia en el período que siguió a la muerte de Alejandro, pero comenzó una verdadera edad de oro a principios del siglo II a.C. cuando reconoció que el avance del poderío de Roma en el área era imparable y estableció con la república una alianza temprana por la que fue generosamente recompensada con el estatus de ciudad libre.


Las monedas de Heraclea

La nueva importancia y prosperidad de Heraclea a principios del siglo II a.C. se reflejó en el hecho de que la ciudad comenzó a partir de ese momento a acuñar sus propias monedas. Se acuñaron magníficos tetradracmas en el estándar reducido ático. Las nuevas monedas se caracterizaron por imitar el estilo y los motivos de las monedas atenienses. Otras ciudades de la región acuñaron monedas semejantes y es probable que las piezas formaran parte de alguna especie de serie conjunta.

En el anverso de estas piezas vemos la cabeza de Atenea Partenos que mira hacia la derecha. Porta un yelmo coronado por una larga cresta y decorado al costado con  el caballo alado Pegaso y con cinco caballos al galope al frente.

martes, 21 de julio de 2020

Las fantásticas monedas de electrón de Mitilene



Esta fantástica pequeña moneda arcaica de electrón (la aleación natural de la plata y el oro) fue acuñada en la ciudad griega de Mitilene entre finales del siglo VI y principios del V a.C.

La ciudad de Mitilene había sido fundada en el siglo XI a.C., originalmente en una isla independiente vecina de la más grande isla de Lesbos, pero el estrecho que la separaba se llenó de sedimentos y Mitilene pasó a formar parte de la isla mayor. La ciudad fue muy próspera en el período arcaico, tanto en el plano económico –gracias a su excelente puerto- como en el cultural, siendo la cuna, por ejemplo, de los célebres poetas Safo y Alceo. Desde mediados del siglo VI a.C, Mitilene acuñó una gran cantidad de monedas de electrón con atractivos diseños.


La moneda cuya imagen encabeza esta entrada es una hekte (ἕκτη), es decir una unidad que representa la sexta parte de una estatera. Pesa poco más de 2 gramos y medio y tiene un diámetro de unos 10 milímetros.

En el anverso podemos ver la cabeza de un carnero mirando a la derecha con un gallo debajo que avanza en el sentido contrario, picoteando el suelo. El motivo del reverso es incuso y representa la cabeza de un toro que mira hacia la izquierda.


En las monedas arcaicas de electrón de Mitilene predominan los motivos animales, con relieve en el anverso e incusos en el reverso. . El segundo ejemplar ilustrado más abajo presenta un león en el anverso y una vaca en el reverso. El arte de los cuños es siempre muy logrado y esto hace a estas monedas muy buscadas por los coleccionistas.

No parece haber relaciones claras entre los diseños de las distintas caras y el significado general de los motivos no queda claro. A mediados del siglo V a.C., sin embargo, los motivos cambian y las representaciones de dioses, especialmente de Apolo, serán el tema dominante, desplazando a los animales.