viernes, 8 de junio de 2018

Roma sobre las siete colinas en un sestercio de Vespasiano



Durante el período comprendido entre los reinados de Calígula y la guerra civil del 68-69 d.C., los sestercios de la ceca de Roma alcanzan un excepcional nivel artístico. En mi opinión, durante el reinado de Vespasiano vemos tipos de reverso que ya no alcanzan la excepcional calidad del período precedente. Sin embargo, encontramos algunos reversos de gran originalidad e interés histórico que merecen una especial atención. Uno de los más notables es el que se encuentra ilustrado sobre estas líneas, el reverso de Dea Roma sentada sobre las siete colinas.

Dea Roma, la representación divina de la ciudad, era un motivo habitual de las monedas romanas de sus orígenes. Este tipo de reverso, sin embargo, la muestra de una forma sumamente original que incluye en una sola escena los atributos históricos y geográficos más destacados de la capital imperial.

En el centro de la escena vemos a Dea Roma reclinando cómodamente su espalda sobre las proverbiales siete colinas de la ciudad. Un brazo sostiene su cabeza y el otro una espada en su vaina (en algunos textos aparece descrita como un cetro). A la derecha vemos al dios del río Tíber y a su izquierda a la loba amamantando a Rómulo y Remo. Acuñada a comienzos del reinado de Vespasiano en el 71 d.C., el mensaje que pretende transmitirse con esta moneda parece claro, Roma renace tras el caos de las guerras civiles y una vez más alcanza, con Vespasiano, una grandeza digna de su historia.

Por su contenido emblemático, este reverso despierta un enorme interés entre los coleccionistas. Cabe destacar que se trata de un tipo extremadamente raro del que se conoce un único cuño. El ejemplar ilustrado es uno de los mejores que existen y formó parte de la exquisita colección Luc Girard. Fue subastado en 2010 por 19.000 francos suizos.

martes, 5 de junio de 2018

Las monedas más bellas del mundo antiguo - Un fantástico sestercio de Galba


sestercio de Galba anverso


Durante el reinado de Nerón y sus inmediatos sucesores, los grabadores de cuños de la ceca de Roma alcanzaron un excepcional nivel artístico que se hace visible, sobre todo, en los sestercios. Por sus dimensiones, las monedas de esta denominación permitían a los artesanos de la ceca el grabado de escenas más complejas y de retratos más detallados. En ejemplares muy bien conservados puede apreciarse el gran nivel de detalle que se incluía en los cuños.

El sestercio de Galba ilustrado sobre esta entrada es un claro ejemplo de la maestría de los artesanos de la ceca de Roma. Su excepcional nivel de conservación nos permite apreciar la calidad de su trabajo y el nivel de detalle incluido en los cuños.

Se trata de un fantástico sestercio que fue subastado por última vez en el año 2008 por 240.000 francos suizos (en la subasta nr. 5 de Numismatica Genevensis) y que formó parte de algunas de las colecciones de monedas más famosas del siglo XX, como la del productor de Hollywood S. Weintraub y la del magnate petrolero americano Nelson Bunker Hunt.

En el anverso vemos un magnífico retrato laureado de Galba hacia la derecha con facciones muy logradas y un meticuloso trabajo para representar su corto cabello (era el primer emperador en usarlo de ese modo).

Sestercio de Galba reverso


En el reverso, por su parte, vemos a Roma, con casco y vestimenta militar, de pie hacia la izquierda, sosteniendo en la mano derecha un globo con una pequeña divinidad encima (que ha sido identificada diversamente como Victoria, Pax o Fortuna) y en la mano izquierda un cetro con un águila en el extremo. A su derecha se encuentra un escudo y a su izquierda hacia atrás, un trofeo. El nivel de detalle de la vestimenta de Roma y de las armas en el trofeo es exquisito y excepcional. De hecho, podemos ver hasta los lazos de su calzado!!

La leyenda R XL (remissa quadragensuma), que aparece el reverso, hace referencia a la eliminación por parte de Galba de un arancel aduanero del 2,5% que grababa a todos los vienen comerciales que ingresaban a las provincias de la Galia e Hispania.

El carácter uniforme de la pátina y su tonalidad (es un sestercio de oricalco) suman atractivo a la pieza. Sin duda, es uno de los mejores sestercios que existen de este fugaz emperador.