miércoles, 13 de julio de 2011

Carl Wilhelm Becker – Uno de los más grandes falsificadores de monedas antiguas de la historia (1° parte)

En los últimos meses las falsificaciones han sido un tema frecuente en el mundo numismático. Algo fascina y a la vez repulsa en estas piezas producidas con el afán de pasar por algo que no son. Por un lado, admiramos el talento, casi siempre anónimo, que es capaz, en algunas ocasiones, de engañar incluso a reputados especialistas, a curadores de museos y a casas de subastas. Por el otro, por supuesto, todos tenemos temor de ser estafados y de la terrible desconfianza que el éxito de los falsificadores difunde en el ámbito del coleccionismo. 

En esta entrada quiero dejar un poco de lado ese temor y concentrarme en la fascinación para presentarles al personaje de uno de los más talentosos falsificadores de la historia, Carl Wilhelm Becker (1772-1830). Uno de los pocos imitadores modernos capaces de reproducir el estilo de los grabadores antiguos, como puede verse en el retrato de Póstumo de su autoría que encabeza esta página.

En esta primera parte veremos cómo llegó Becker a convertirse en falsificador y en una segunda, que publicaré próximamente, cómo producía sus monedas y el final de su carrera.

De comerciante a “artista”


Carl Wilhelm Becker nació en Speyer el 28 de junio de 1772. Su padre, Johann Wilhelm Becker, era dueño de un viñedo y de un negocio de vinos y mantenía un puesto de honor en la ciudad como Síndico. En su juventud, Carl mostró una temprana afición por el arte, pero su padre no le permitió seguir esa vocación y convertirse en escultor. Cuando Carl alcanzó la mayoría de edad, lo envió a trabajar con un comerciante de vinos en Burdeos. Aquí habría él comenzado a hacer dibujos de monedas antiguas y a fabricar cuños como pasatiempo. En mayo de 1795, cuando se casó con Maria Catherina Tremelius de Mannheim, ya estaba en el negocio como comerciante de vinos en Frankfurt. Desde 1798 hasta 1802 o 1803 la pareja se estableció en Mannheim para desempeñarse en el comercio de telas. Este proyecto fracasó en 1803. El talento artístico de Becker no se conjugaba bien con el mundo de los negocios.

Después de su fracaso comercial, Becker vivió, entre otros lugares, por un tiempo en Munich, donde en la Real Casa de Moneda obtuvo un completo entrenamiento en el arte de producir troqueles de acero grabado. Becker estaba decidido a dejar de lado el comercio y forjarse un destino en una profesión más artística.

Decadracmas de Siracusa - ¿Cuál es el original y cuál de Becker?

¿Cómo se inicia un falsificador? De estafado a estafador


Es probablemente durante este período de residencia en Munich en el que sucede un acontecimiento de crucial importancia para su carrera posterior. Un barón le vendió a Becker una moneda de oro del emperador Cómodo que resultó posteriormente ser falsa. Al quejarse Becker de la estafa, el barón le respondió fríamente que lo merecía por su ignorancia, por meterse en un terreno que no conocía. Indignado, Becker se decidió a estudiar todo lo necesario para dominar la numismática antigua. Pudo así producir sus propias monedas falsas y tener la satisfacción de venderle una de oro al barón que lo había engañado.

Su éxito lo llevó a continuar su producción y a comenzar a comercializar sus monedas como medio de vida. La imagen que encabeza esta sección ilustra la calidad de su trabajo. ¿Alguien puede decir cuál es el decadracma original y cuál es el de Becker?

Leer la segunda parte de esta entrada