martes, 3 de enero de 2012

El Florín, el dólar de la Edad Media

Florín de oro de Florencia

En esta entrada incursiono sobre un tema al que hasta ahora no le había dedicado atención en este blog, la numismática medieval. Quiero comenzar a corregir ese déficit haciendo referencia a una de las monedas más célebres de ese período, el florín.

El origen del Florín


Desde los siglos XI y XII, el mundo europeo experimentó un fuerte desarrollo del comercio asociado al crecimiento de las ciudades. La liga hanseática, Génova, Pisa, Siena y Venecia fueron las pioneras de este desarrollo que transformó la economía medieval. En el siglo XIII, una ciudad que hasta entonces había desempeñado un papel secundario comenzó a transformarse en uno de los centros más dinámicos de la nueva economía gracias a su industria textil y sus bancos mercantiles, Florencia. Hasta el siglo XVI, esta ciudad toscana sería el centro de una red comercial que abarcaría a toda Europa, el Norte de África y Medio Oriente y que sería la base de dinastías mercantiles, la más célebre de las cuales sería la familia Medici.

Florencia tenía una balanza comercial altamente positiva, por lo que el oro y la plata se acumulaban en la ciudad. En el año 1252, un gobierno popular introdujo una nueva moneda de oro para facilitar los intercambios. Con un peso de 3,5 gramos y un diámetro de 21 mm, combinaba un alto valor con la practicidad de un tamaño reducido, lo que hacía posible trasladar grandes sumas en una simple bolsa.

Florín de oro de Florencia


Las características de la moneda


En el anverso de la moneda se representaba el escudo de armas de Florencia, una flor de lis y el nombre de la ciudad en latín FLOR-ENTIA. En el reverso, el santo patrono de la ciudad, San Juan Bautista, sosteniendo un cetro y levantando su mano derecha para impartir una bendición con la inscripción S.(anctus) JOHANNES B.(aptista). Estos motivos se mantuvieron inalterados durante los casi tres siglos en que esta pieza fue acuñada. Por la imagen de la flor de lis, la moneda recibió el nombre de fiorino d'oro.

Desde un principio, la ceca de Florencia apuntó a producir una moneda con un oro de elevada pureza, tan cercana a los 24 kilates como fuera posible con los medios técnicos de la época. Las compañías florentinas llevaron el florín por toda Europa, ya que tenían sucursales en todas las ciudades importantes. La excepcional calidad del florín hizo que muy rápidamente fuera aceptado fuera de Florencia y codiciado en toda Europa occidental como medio para realizar pagos internacionales y para atesorar riqueza. De allí que se haya equiparado con frecuencia su papel al del dólar tras la Segunda Guerra Mundial.

El éxito del florín fue tal, que se desarrolló una insaciable demanda por esta moneda. Esto hizo que su valor aumentara en forma continua respecto de las monedas de plata, haciéndolo todavía más atractivo como inversión.

Florín de Aragón
Florín aragonés - Siglo XIV


Las imitaciones y el ocaso del florín


El mismo éxito del florín terminó siendo la causa de su desaparición. Su prestigio hizo que por toda Europa se produjeran imitaciones. En Alemania, Francia, Inglaterra, Portugal, los Países Bajos, Suecia, Polonia, Hungría, Rusia, Aragón y otros lugares se acuñaron florines conservando el mismo peso y diámetro del original y, en muchos casos, incluso sus motivos de anverso y reverso. Pero la calidad de la gran mayoría de estos florines pronto se distanció de la del original, pues comenzaron a ser acuñados con una ley cada vez más baja o, incluso, con un peso menor.

Durante los siglos XIV y XV Europa se inundó de florines de calidades muy diversas. Si bien los acuñados en Florencia mantuvieron sus características originales, la avalancha de imitaciones y la necesidad de distinguir entre ellas y sus respectivos valores dificultaron las operaciones con esta moneda, llevando a que, finalmente, Florencia dejara de acuñarlas en 1523.

Bibliografía

Sobre la economía de Florencia en este período véase R. Goldthwaite, The Economy of Renaissance Florence Véase también del mismo autor Studi sulla moneta fiorentina: Secoli XIII-XVI (Biblioteca storica toscana) 1994. También recomiendo el clásico artículo de Robert Lopez “Back to Gold, 1252” publicado en el año 1956 en The Economic History Review (disponible en JSTOR con subscripción).