lunes, 11 de junio de 2012

Monedas bíblicas

Denario del tributo - moneda bíblica


Siempre me ha parecido en extremo curiosa la designación de “monedas bíblicas”. En esta entrada presento una pequeña discusión sobre esta categoría, muy popular y muy coleccionada, sobre todo en el mundo anglosajón.

Monedas en el Nuevo Testamento


El Antiguo Testamento representa el 75% de la extensión de la Biblia y data, en su gran mayoría, de un período premonetario, por lo que no tenemos mucho para buscar en él. En el Nuevo Testamento, por otra parte, apenas encontramos unas cuantas referencias a monedas y todas bastante imprecisas.

Las referencias más importantes en los evangelios son: las de la pequeña ofrenda de la viuda pobre (Marcos 12:41-44, Lucas 21:1-4), el denario del tributo (Marcos 12:14-17 y Mateo 22:17-22) y las 30 piezas de plata que Judas recibe como recompensa por su traición (Mateo 26:15). Los estudiosos se han esforzado por identificar con precisión estas monedas, pero la información es, en la mayoría de los casos, simplemente insuficiente. Ello es lógico, porque no se trata de un tema de relevancia para los evangelistas, que en cada caso las utilizan sólo como herramienta para ilustrar otro punto.

Si bien existen tiendas numismáticas que ofrecen, entre otras cosas, denarios del tributo, se trata en realidad simplemente de denarios de Tiberio o Augusto que se habrían encontrado en circulación durante la época de Jesús (como el que encabeza esta entrada). La conexión bíblica es más que tenue.

La moneda de la ofrenda de la viuda pobre es designada como un lepton, la moneda de bronce más pequeña usada en Judea en tiempos de Jesús. Las monedas de Judas, por su parte, podrían haber sido tetradracmas de Tiro, usualmente denominados siclos (ilustrados abajo), o estateros de Antioquía, entre otras muchas posibilidades. Los primeros eran utilizados también para realizar el pago de los tributos al Templo al que estaba obligado todo judío. El importe era de medio siclo al año por persona. Por eso había cambistas en el Templo, para que los judíos pudieran cambiar sus monedas por las de Tiro para efectuar el pago.


¿Qué son entonces las monedas bíblicas?


Evidentemente, las monedas bíblicas tienen que ser algo más que las mencionadas en la Biblia. Generalmente, es una forma de designar a un conjunto heterogéneo de piezas que tienen alguna conexión con las regiones e historia del antiguo Israel y del cristianismo temprano. Dentro de esta categoría podemos reconocer tres grandes grupos separados:

  • Monedas acuñadas por las diversas unidades políticas y autoridades judías, que datan desde el período persa hasta el dominio romano. Un grupo especialmente interesante son las acuñaciones producidas durante las diversas revueltas judías.
  • Monedas acuñadas por los romanos en Judea o en zonas aledañas y que circularon por la región. Las más famosas, sin duda, son las monedas de la serie acuñada por Vespasiano y Tito, con la leyenda Judaea Capta, para conmemorar la derrota de la primera revuelta judía.
  • Monedas acuñadas por otras autoridades políticas y que circularon por la región de Judea. Las más importantes son monedas persas y seleucidas. También las acuñaciones de algunas ciudades como Tiro, Pérgamo, etc. durante el período romano.


Un criterio semejante al recién expuesto es el seguido por David Hendin en su importante Guide to Biblical Coins, un trabajo muy difundido (ya en su quinta edición) y de extrema utilidad tanto para el coleccionista como para el investigador.


En una forma todavía más laxa, se considera también como parte de esta categoría a las monedas que tienen motivos inspirados en historias de la biblia. Esta es una clasificación orientada exclusivamente a los coleccionistas. Es la seguida por Richard Plant en su A Numismatic Journey Through the Bible, una buena introducción divulgativa.

Personalmente, creo que "monedas bíblicas" es una categoría confusa y sin fronteras claras, que engloba bajo un mismo rótulo cosas muy heterogéneas. Sólo me parece útil para definir un ámbito muy difundido de coleccionismo.