viernes, 17 de agosto de 2012

El día que subastaron el trono del imperio romano



Cómodo, el hijo de Marco Aurelio, fue asesinado por miembros de su propio círculo íntimo el 31 de diciembre del año 192 d.C. Al día siguiente (1° de enero del año 193 d.C.) fue proclamado en su lugar, Pertinax, un militar ya sexagenario que se había encumbrado tras una distinguida carrera a pesar de provenir de orígenes más que modestos. Pertinax intentaría recuperar al imperio de los problemas acumulados durante el reinado de Cómodo. Su fracaso sería rotundo y culminaría en una de las páginas más negras de la historia de Roma, la subasta del trono llevada a cabo por los guardias pretorianos.


Pértinax, el emperador que no fue



Pertinax Denario. IMP CAES P HELV PERTIN AVG, cabeza laureada / VOT DECEN TR P COS II, el emperador realizando un sacrificio. Como lo indica la leyenda, el reverso nos muestra al emperador haciendo votos a los dioses por 10 años de reinado. Ocuparía el trono por 87 días.

Un acontecimiento que revela como pocos el creciente papel del ejército como factor decisivo de la lucha por el poder en el Imperio Romano es la famosa subasta del trono imperial por parte de los guardias pretorianos, llevada a cabo el 28 de marzo del año 193 d.C., tras el asesinato del recientemente coronado emperador Pértinax. El reinado de este efímero soberano y, sobre todo, su política monetaria guardan algunas de las claves para comprender cómo se llegó a esa situación.

Tras el extravagante reinado de Cómodo, Pértinax encontró al estado romano en una situación crítica, por lo que fijó como objetivos centrales de su gobierno el restablecimiento del orden y la disciplina, tanto moral como fiscal, pues las arcas públicas estaban exhaustas. Su frugalidad fue mal recibida por los miembros de la guardia imperial, que esperaban una generosa recompensa en metálico de parte del nuevo soberano. A pesar de resistirse a la idea, Pértinax tuvo finalmente que ceder y prometió un donativo de 12.000 sestercios a cada soldado. Para cumplir su promesa y dar al mismo tiempo testimonio de sus diferencias con su predecesor, Pértinax remató las propiedades de Cómodo para poder reunir los fondos.

Pertinax Denario. IMP CAES P HELV PERTIN AVG, cabeza laureada / SAECVLO FRVGIFERO, caduceo con seis espigas de trigo. Esta moneda anuncia el inicio de una era de prosperidad que no llegaría a materializarse.


El ahorro era clave para la política de Pértinax. En contra de lo hecho por su predecesor, para estabilizar la situación económica, el nuevo emperador inició un ambicioso programa de mejora de la calidad de la moneda, subiendo el porcentaje de plata del denario del 74 al 87%. Ello equivalía a una revaluación de la moneda y tenía como efecto inmediato una disminución del volumen de acuñaciones que podía realizar la ceca imperial en Roma.

Los motivos de sus monedas (como podemos ver en los ejemplos que acompañan el texto) intentan transmitir el mensaje de la liberación del pueblo de la opresión y del comienzo de una nueva era de prosperidad auspiciada por los dioses. Nos muestran a un emperador que Pértinax no llegó a ser.


El fin de Pértinax y la subasta del trono


El 28 de marzo del 193, un grupo de unos 300 pretorianos se agolpó frente al palacio, reclamando porque aparentemente habían recibido sólo la mitad de la paga prometida por el emperador. Contra el consejo de sus asesores, Pértinax decidió negociar con las tropas y convencerlos sobre la imposibilidad de cumplir sus pedidos. Durante la discusión, un soldado perdió la paciencia, se adelantó y asesinó al emperador con su espada a la vista de todos.

Pertinax Denario. IMP CAES P HELV PERTIN AVG, cabeza laureada / LAETITIA TEMPOR COS II Laetitia de pie sostiene corona y cetro. Esta pieza proclama la nueva era de felicidad iniciada por el reinado de Pértinax.

El reinado de Pértinax había durado sólo 86 días. Los pretorianos se decidieron entonces a ceder el trono a quien prometiera realizar el mayor donativo (es decir, el mayor pago) a los soldados. El suegro de Pértinax, Tito Flavio Sulpiciano, que era prefecto de la ciudad y se encontraba en el campamento de los pretorianos, comenzó a hacer ofertas. Enterado de la situación, un senador romano, Didio Juliano, se dirigió hacia el campamento y comenzó a hacer sus propias ofertas ante la puerta. Sulpiciano llegó a ofrecer 20.000 sestercios a cada hombre, pero Didio Juliano lo superó prometiendo 25.000 y fue proclamado por las tropas.

El reinado de Didio Juliano sería todavía más breve que el de Pértinax. Una de sus primeras medidas sería una rebaja en la cantidad de plata del denario, que pasaría del 87 al 81 %, marcando un camino que sus sucesores profundizarían con graves consecuencias.