martes, 4 de diciembre de 2012

¿Eran las monedas romanas un medio de comunicación?


Las monedas romanas de la república tardía y el Alto Imperio se caracterizan por la gran variedad de motivos representados. Esta tradición típicamente romana se mantendrá hasta fines del siglo III d.C. y llegará a su máxima expresión durante el Alto Imperio. Las monedas de cada emperador ofrecerán gran cantidad de motivos diferentes que pueden considerarse como una parte fundamental del programa artístico e ideológico de su reinado. Los motivos se caracterizarán, además, por la conexión con acontecimientos e ideas contemporáneas. Pero ¿prestaba atención el público general a esos cambios de motivos? Además, ¿podía comprenderlos? El tema ha sido fuertemente debatido.

La tradición romana de motivos siempre cambiantes para sus monedas hizo que los historiadores, por lo menos desde el siglo XIX, les concedieran especial atención como fuentes, interpretando esa variedad como producto de una estrecha relación entre los motivos representados en las monedas y los sucesos contemporáneos. Asumían que la constante introducción de nuevos tipos respondía a los intereses de los grupos que controlaban la producción de monedas y que los mismos eran seguidos con interés por parte del público. Según esta concepción, las monedas eran, en el mundo romano, excelentes medios de comunicación, especialmente porque las representaciones iconográficas podían ser descifradas sin problemas por una población con tasas de alfabetización muy bajas.

Esta visión fue fuertemente cuestionada por el gran historiador inglés A.H.M. Jones en su polémico ensayo, "Numismática e Historia", del año 1956, en el que sostenía que los numismáticos otorgaban con frecuencia demasiada importancia a las imágenes en las monedas antiguas. En su opinión, las mismas habrían desempeñado un papel muy secundario como medio de propaganda y de transmisión de mensajes políticos al público general. Para Jones las monedas no podían, en consecuencia, aportar información comparable a la de las fuentes literarias. Sus argumentos fueron rechazados por C.H.V. Sutherland, quien recurrió al análisis de miles de tipos para demostrar convincentemente la estrecha relación existente entre los motivos representados en las monedas imperiales y su contexto histórico. En la investigación posterior, ha predominado ampliamente la perspectiva de Sutherland, y numerosos estudios recientes han resaltado el potencial comunicativo de las monedas romanas. Como ejemplo basta solamente mencionar el trabajo Erika Manders, Coining Images of Power o el estudio de Carlos Noreña, “Coins and Communication”.

Más allá del análisis de las monedas mismas, algunos textos prueban que los motivos monetarios eran interpretados como mensajes por el público romano. Dión Casio, por ejemplo, menciona en un célebre pasaje de sus historias (47.25.3) los denarios que Bruto hizo acuñar para conmemorar el asesinato de César (imagen que encabeza esta entrada) e interpreta sus motivos como un mensaje sobre su objetivo de restaurar la libertad para el pueblo romano. Encontramos otro ejemplo en la Historia Eclesiástica de Sócrates Escolástico (3,17) donde se afirma que los cristianos interpretaron el toro representado en las monedas de Juliano el Apóstata como una alusión al paganismo (imagen más arriba).

Personalmente, creo que hoy en día el papel de las monedas como medio de comunicación efectivo en el mundo antiguo está fuera de discusión.