martes, 27 de agosto de 2013

La numismática antigua en el Brasil y la colección del Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro

Decadracma ateniense de la colección del Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro

Me encuentro en Brasil desde hace más de una semana para participar de algunos eventos académicos y he tenido la oportunidad de formarme una buena idea sobre el Estado de la numismática antigua en este país.

En primer lugar, es importante destacar que, al igual que su economía, también el ámbito de la investigación científica ha experimentado en las últimas décadas un enorme desarrollo en el Brasil, lo que le permite jugar un papel internacional cada vez más relevante en diversos ámbitos. La investigación histórica en general, y la numismática en particular, no han permanecido ajenas a este desarrollo y han experimentado en esos años un crecimiento significativo.

Brasil no cuenta con una larga tradición de investigación en la numismática antigua, pero desde hace ya algún tiempo han comenzado a escribirse algunas tesis de doctorado y algunas publicaciones universitarias con temas ligados a la numismática. La mayoría de estos trabajos han estado centrados en la clasificación y análisis de la importante colección del Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro, la más importante de América Latina, con más de 140.000 piezas de diversos orígenes, de las que aproximadamente unas 30.000 son romanas, incluyendo ejemplares de todos los períodos.

La mayoría de estas piezas proviene de la colección reunida por el comendador Antonio Pedro y legada a la Biblioteca Nacional de Brasil en 1921, donde se sumó a la colección ya existente en esa institución. Es también probable que algunos ejemplares procedan de las colecciones de la familia imperial brasileña de los Braganza, legadas por el emperador Pedro II al Museo Nacional en 1891 e incorporadas por la Biblioteca Nacional en 1896. En 1922, cuando se creó el Museo Histórico Nacional se trasladó a esta institución la colección hasta entonces en manos de la Biblioteca Nacional. Desde ese entonces la colección ha seguido creciendo, llegando en la actualidad a 146.550 piezas.



2 comentarios:

  1. Interesante articulo Darío! Que lleva también a la reflexión. Una lastima que en Argentina sigamos con una política donde los bienes culturales sigan estando relegados a segundo orden. La gran mayoría de los museos se han quedado en el tiempo. La prueba de esto es la coleccion de monedas romanas adquiridas por el gobierno de Rivadavia (Hace casi dos siglos) y que duerme seguramente en un deposito. Una lastima, porque es un bien de todos que por mucho tiempo, seguro que nadie va a disfrutar.

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    1. Hola Luis! Que gusto encontrar un comentario tuyo! Estoy totalmente de acuerdo. El Brasil hace un uso ejemplar de su patrimonio histórico. La colección del Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro se transformará sin duda en un referente de importancia internacional en los estudios numismáticos, mientras que la colección adquirida por Rivadavia, en el mejor de los casos, dormirá el sueño de los héroes en algún remoto zótano. Todo un símbolo de lo que allá hacen bien y de lo que acá parece que no entendemos...

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