lunes, 6 de enero de 2014

Giovanni da Cavino y los paduanos – Los geniales sestercios del Renacimiento

Sestercio de Nerón - Imitación de Giovanni da Cavino - ejemplar acuñado -AE 25,69 gr.

Giovanni da Cavino nació en Padua en 1500 y murió allí en 1570. Fue un reconocido orfebre, medallista y grabador de gemas que procedía de una familia con una destacada tradición en estas áreas. A pesar de que su actividad fue rica y variada, produciendo diversas esculturas y piezas de oro y bronce, hoy se lo recuerda principalmente por sus fantásticas imitaciones de monedas antiguas, a mitad de camino entre la falsificación y la emulación artística de los modelos clásicos. Constituyen, por otra parte, lo único de su producción que ha sobrevivido hasta hoy.

Sus sestercios siguen atrayendo a coleccionistas y estudiosos por su singular belleza y su manera genial de captar tanto el espíritu del mundo clásico, como la pasión del Renacimiento italiano por el estudio de la Antigüedad. Hasta finales del siglo XIX no era infrecuente que se los confundiera con los originales antiguos, habiendo muchas de sus creaciones engañado incluso a prestigiosos numismáticos.

Con esta entrada inauguro una pequeña serie de textos dedicados a analizar la historia y la obra del gran medallista del siglo XVI.


Sestercio de Vespasiano - Imitación de Giovanni da Cavino - ejemplar fundido - AE 21gr.


El contexto: la pasión renacentista por las monedas antiguas


Con la difusión de las ideas del humanismo desde finales del siglo XIV, se generó, primero en Italia y, luego, en toda Europa occidental, un profundo afán por conocer más acerca del mundo antiguo. Sobre todo, eran las grandes obras arquitectónicas y escultóricas de griegos y romanos las que acaparaban toda la atención. Es en este contexto que comienza a surgir también el interés por las monedas antiguas y la costumbre de coleccionarlas. Desde mediados del siglo XV nos encontramos frente a un mercado de monedas organizado, destinado a satisfacer los pedidos de los grandes coleccionistas: príncipes, prelados y patricios de gran riqueza. Es en este período que comenzaron a formarse algunas colecciones verdaderamente impresionantes, como aquella de la marquesa de Mantua, Isabella d´Este (1474-1539). Es también durante el siglo XV que, imitando la producción monetaria del mundo antiguo, se inicia la tradición de medallas conmemorativas renacentistas, con el gran Pisanello (1395-1455) como su fundador.

A principios del siglo XVI, la época de Giovanni da Cavino, una colección de monedas antiguas formaba parte casi imprescindible de la residencia de un aristócrata o patricio italiano, junto con una rica biblioteca y algunas obras de arte antiguas. La demanda de estos productos creció exponencialmente y, naturalmente, también los precios. Este contexto dio origen, como era de esperar, a la producción de imitaciones (y también falsificaciones) de obras de arte y monedas antiguas, un negocio muy lucrativo que buscaba aprovechar la demanda insatisfecha por estos objetos.

La ciudad de Padua, en el norte de Italia, fue desde época temprana un foco importante en la producción de imitaciones de arte antiguo. Es natural que fuera así, pues como uno de los centros universitarios más importantes de Europa (controlado por la República veneciana desde el año 1405), Padua contaba entre su población con un importante componente de estudiantes, profesores y eruditos provenientes de diversos países y muy influenciados por el humanismo, que eran potenciales compradores de estas imitaciones.

Cuño para el anverso de un sestercio de Nerón grabado por Cavino en acero y conservado actualmente en la biblioteca nacional de París

El taller de Cavino


Es probable que Cavino haya realizado su aprendizaje del oficio primero con su padre y, tras la muerte de éste, en el taller de Andrea Briosco (conocido como el Riccio, 1470-1532), famoso todavía hoy por sus pequeños bronces que imitan piezas antiguas y que encontraban sus compradores entre los entusiastas humanistas de Padua y Venecia. Ello se deduce del hecho de que Cavino es mencionado en el testamento de Briosco como uno de los albaceas.

La única fuente de información de la que disponemos sobre el taller de Cavino son sus mismos productos, sus imitaciones de monedas antiguas y sus medallas. No sabemos cuándo comenzó su actividad, pero algún momento de principios de la década de 1530 parece como la estimación más probable pues toda la producción de Cavino nos muestra a un artífice maduro y ya en pleno dominio de sus técnicas. Sabemos que en el año 1540 Cavino ya había iniciado su actividad pues un cliente (el jurista Marco Mantova Benavides) que le encargo un par de medallas con su retrato y el de su fallecido padre (un famoso médico) lo refleja en su correspondencia fechada en abril de ese año.


Moneda inventada a nombre de Julio César - Paduano de Giovanni da Cavino - AE 25,01 gr.

Las monedas y medallas de Giovanni da Cavino


El taller de Cavino fue considerablemente exitoso y su producción fue amplia y de gran calidad y se extendió por un período considerable de tiempo. Tras su muerte en 1570, uno de los hijos de Cavino mantuvo activo el taller por un tiempo utilizando los cuños y modelos heredados de su padre.

Actualmente existe un consenso entre los investigadores en que bajo ningún concepto puede considerarse a Cavino como un falsificador que pretendiera engañar a sus clientes. Sus imitaciones eran espléndidas obras de arte que se apreciaban y valoraban por sus propios méritos y que permitían enriquecer cualquier colección. Por otra parte, la producción del taller era heterogénea, distinguiéndose tres tipos principales de piezas:

  1. Imitaciones de monedas antiguas: Se trata de piezas elaboradas con gran cuidado y a partir de un detallado estudio de los originales, lo que permite a Cavino reproducir con gran fidelidad el estilo y el aspecto general de sus modelos. Cavino se concentró, sobre todo, en sestercios del principado, con retratos de los emperadores incluidos en la colección de biografías de Suetonio o con retratos de algunas emperatrices afamadas como Agripina o Faustina. Este interés se refleja en su colaboración con Alessandro Bassiano (1503-1587), uno de los grandes numismáticos y estudiosos del mundo antiguo de su tiempo que, al momento de su muerte, dejó el manuscrito de una edición de la obra de Suetonio enriquecida con imágenes de monedas de cada uno de los emperadores. (un ejemplo en la imagen que encabeza esta entrada)
  2. Variantes de monedas antiguas: se trata de imitaciones algo más libres que las del punto anterior, con algunas licencias y añadidos sin precedentes antiguos (un ejemplo en la segunda imagen de esta entrada)
  3. Monedas antiguas completamente inventadas: sus tipos se inspiran en líneas generales en el estilo de los modelos antiguos pero presentan tipos completamente nuevos y fantasiosos. (un ejemplo en la cuarta imagen de esta entrada).
  4. Medallas conmemorativas en honor a contemporáneos destacados. Se trata, en su gran mayoría, de trabajos realizados por encargo de clientes que quieren verse homenajeados de esta forma. En algunos casos, los retratos de sus clientes son realizados en un estilo antiguo que imita el de las monedas romanas, en otros, en cambio, las representaciones son más realistas y se orientan en lineamientos habituales de la producción medallística del Renacimiento italiano. Los personajes retratados en las medallas de Cavino constituyen prácticamente un quién es quien de la sociedad de la ciudad de Padua durante el siglo XVI, predominando entre ellos los exitosos profesores de la universidad local. Una medalla particularmente interesante es la que presenta los retratos de perfil superpuestos del mismo Giovanni y de Alessandro Bassiano. (un ejemplo en la imagen a continuación, el anverso de una metalla con los retratos de Alessandro Bassiano a la izquierda y del mismo Cavino a la derecha).