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viernes, 14 de septiembre de 2018

¿Cómo se producían las monedas en la Antigüedad?

Herramientas romanas utilizadas para producir monedas

Herramientas utilizadas en la producción de monedas en época romana, de una tumba en Alejandría

El único producto "industrial" de la Antigüedad


La moneda es prácticamente el único artefacto que en el mundo antiguo se produjo en una escala que puede llamarse “industrial”, es decir, que se acuñaron por decenas y hasta por cientos de millones de ejemplares. A pesar de ello, las técnicas de producción fueron marcadamente artesanales y rudimentarias, con un recurso mínimo a la tecnología. El gran volumen de producción era posible porque se recurría a múltiples equipos de artesanos excelentemente entrenados y muy bien organizados que podían mantener un ritmo de trabajo muy intenso por jornadas extensas.

Acuñación de una moneda antigua

El proceso de acuñación


Si bien las monedas también se fabricaron en ocasiones por fundición en moldes, lo más común era la acuñación por golpe de cuños. El proceso era, por supuesto, completamente manual.  Cuando el flan (es decir, el disco de metal a acuñar) ya estaba listo, todavía caliente o recalentado para que fuera más maleable, se lo tomaba con una pinza y se lo colocaba sobre el cuño de reverso que, normalmente, se encontraba fijado en un yunque. A continuación, otra persona (podían ser dos) colocaba y sostenía encima el cuño de reverso con la mano o con unas tenazas, mientras un tercero golpeaba encima de éste con un martillo. 

Podemos ver una representación artística de este proceso en un famoso fresco pompeyano el que el proceso es llevado a cabo por pequeños putti alados.

fresco pompeya acuñación monedas


El golpe del martillo sobre el cuño superior garantizaba una fuerte presión que hacía que el diseño en negativo grabado sobre los cuños dejara una copia positiva sobre el pequeño disco metálico.

Después, la moneda terminada era  retirada por un cuarto trabajador para que el proceso comenzara a repetirse desde el comienzo. Lo normal era utilizar dos cuños, sólo algunas monedas etruscas fueron golpeadas de un único lado dejando el otro plano (comolas de Populonia).

Características de las monedas y errores frecuentes


Como resultado de este proceso, las monedas antiguas tienden a presentar una superficie convexa en el anverso y cóncava en el reverso, aunque en las monedas del período helenístico y romano ello sea prácticamente imperceptible. También era frecuente que el cospel o el cuño de reverso no se colocaran correctamente, resultando en ejemplares descentrados. Cuando era necesario dar más de un golpe para que se grabaran bien los tipos, las diferentes impresiones generalmente no coincidían, originando una imagen con doble contorno.

Cuños monetarios romanos de la época de Augusto
 Cuños de la época de Augusto, hallados en Calahorra, España

La frecuencia de este tipo de errores demuestra que se colocaba el énfasis en la velocidad de la producción antes que en la calidad. Se calcula que un equipo experimentado de trabajadores de una ceca romana podría producir una moneda en unos tres segundos. Parece obvio que para mantener ese ritmo a lo largo del tiempo era necesario recambiar permanentemente a quienes operaban el martillo, que era la tarea físicamente más demandante, por lo que el equipo sería más numeroso.

Por supuesto, todo el proceso podía ser realizado por una sola persona pero ello lo hacía muy lento. Lo habitual, por lo menos en las cecas del Imperio Romano, era que un grupo de personas actuaran en conjunto formando un pequeño equipo y aplicando una rudimentaria división del trabajo entre ellos que incrementaba la productividad. La evidencia de esto proviene tanto de las monedas mismas como de algunas inscripciones latinas que mencionan los diferentes tipos de obreros especializados que trabajaban en las cecas del imperio.

cuños monetarios romanos montados en tenaza
Cuños montados en tenaza

Los artesanos especializados


Con la producción estaban involucrados directamente los suppostores: que colocaban la moneda para que fuese acuñada y los malleatores, que eran quienes golpeaban los cuños con el martillo. Para aumentar el volumen de producción, una ceca podía contar con varios de estos equipos operando paralelamente. Una innovación del Bajo Imperio fue la unión de los cuños en una tenaza articulada, lo que simplificaba y aceleraba el proceso y permitía, por supuesto, una mayor velocidad de producción.



martes, 11 de diciembre de 2012

La producción de cospeles monetarios durante el Imperio Romano


molde para la producción de cospeles monetarios
Molde para la producción de cospeles monetarios romanos
Hoy quiero dedicarme a un tema algo más técnico que de costumbre, la producción de los cospeles utilizados para acuñar monedas durante el Imperio Romano, y presentar un breve resumen introductorio al tema.

En primer lugar, cabe aclarar que llamamos cospel (o flan) al pequeño disco de metal que luego mediante el proceso de la acuñación en una ceca recibirá en sus caras los motivos correspondientes y se transformará en una moneda.

Una ceca romana del período imperial se encontraba habitualmente dividida en diversas officinae (que normalmente es mal traducido como “oficinas” y quiere decir “talleres”) y podía producir miles o, en las más grandes, decenas de miles de monedas por día. Semejante volumen de producción monetaria requería de una provisión eficiente de los diferentes tipos de cospeles para las distintas denominaciones. El primer paso en todos los métodos era la preparación previa del metal en la aleación correcta. El mismo se obtenía, principalmente, mediante la fundición de monedas acuñadas con anterioridad y recaudadas por el Estado como impuestos. Las monedas se fundían en barras de peso uniforme que luego eran utilizadas para la producción de los cospeles. También se añadían nuevos aportes de metal de diferentes minas y, en ocasiones, de la fundición de diversos objetos, especialmente en bienes obtenidos como botín en campañas militares.

Esquema de un molde de vertederas para la producción de cospeles monetarios

La forma más común de producción de cospeles era el vertido del metal en una gran pieza de arcilla con moldes para muchos cospeles conectados por pequeños canales (conocidos como vertederas o conductos de fusión) para que el metal circulara y los llenara a todos. De esta forma se obtenía, una vez enfriado el metal, una gran pieza con la estructura de un árbol. Los cospeles eran separados luego mediante un cincel. La gran ventaja de este método era la celeridad con que podían obtenerse numerosas piezas. La desventaja, la falta de uniformidad en forma y peso de los cospeles. El uso de esta técnica puede reconocerse todavía hoy en los restos del “canal de vertedera” en el canto de algunas monedas.

Molde para la producción de cospeles monetarios
Molde de vertedera

Otra forma era el vertido del metal fundido en moldes individuales en los que  el metal se derramaba de uno a uno. Un método más lento, pero que era, probablemente, el procedimiento utilizado sobre todo para la producción de cospeles de oro, en los que, por el alto valor del metal, el control del peso era especialmente importante.

Barra para la producción de cospeles monetarios
Barra para la producción de cospeles mediante corte


Más tiempo y trabajo demandaba el corte de los cospeles a partir de una pequeña barra cilíndrica de metal. Para ello se utilizaba normalmente un cincel o una tijera. Las porciones obtenidas eran terminadas a martillo hasta alcanzar el grosor y forma deseados. Este método generaba, es de suponer, cospeles más irregulares.

Finalmente, un cuarto método, era el corte de los cospeles a partir de una plancha de metal con un sacabocados de forma circular.

La evidencia arqueológica sobre el funcionamiento de cecas romanas es escasa. Muy interesantes son los datos proporcionados por las excavaciones de la ceca de Châteaubleau activa durante el siglo III d.C. en Francia, que revelan que en diferentes officinae de la misma se utilizaban métodos distintos para la producción de los cospeles.