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jueves, 20 de septiembre de 2018

Tabla básica para identificar monedas del Imperio Romano

Tamaño relativo de las monedas del Imperio Romano
La entrada de hoy está orientada a aquellos que recién están comenzando con las monedas romanas y quieren comenzar a familiarizarse con las distintas denominaciones del período.

Una de las primeras cosas que el principiante debe aprender, es a identificar los tipos de monedas más comunes. Teniendo en cuenta algunas características específicas, es muy fácil distinguir las denominaciones más importantes del Imperio Romano. Por supuesto, los romanos introducirían variaciones en sus monedas a lo largo del tiempo y varias reformas cambiarían los pesos teóricos de las diversas piezas, como así también la pureza de sus aleaciones. Ello hace imposible hacer una tabla exacta que permita una identificación exacta a partir sólo del peso y el diámetro de una pieza. Lo mismo puede decirse de los tipos de retratos usados en los anversos y de los tipos de reverso, que son muy variables. A pesar de que algunos tipos específicos son los más comunes en una denominación, siempre hay excepciones.

La siguiente tabla sintetiza la información básica. Los tamaños relativos de las distintas denominaciones pueden compararse con facilidad en la imagen que encabeza esta entrada.

El fin de la misma es, insisto, ante todo didáctico, para facilitar al que se inicia dar los primeros pasos en el tema hasta adquirir por la práctica la capacidad de identificar rápidamente y sin duda, primero las denominaciones, y luego los períodos y los emperadores y motivos representados.

Denomiación     
Peso
Diámetro
Metal
Anverso
Reverso
Áureo
aprox. 6,5 - 8,0 gr.
aprox. 20mm
oro
Emperador laureado o con la cabeza   descubierta. También miembros de la familia imperial.
motivos variados
Sólido
Aprox. 4,5 gr.
Aprox. 20mm
Oro
El motivo más   frecuente es el busto del emperador hacia la derecha con diadema, coraza y manto.
Otro motivo común es el busto frontal del emperador con yelmo y coraza, que se vuelve predominante desde el reino de Arcadio.
Motivos variados
Denario
aprox. 2,3 - 4,0 G
aprox. 18mm
Plata
Emperador laureado o con la cabeza   descubierta. También miembros de la familia imperial.
motivos variados
Sestercio
aprox. 15 - 28g
aprox. 30-34 mm
Latón o bronce
Emperador laureado o con la cabeza   descubierta. También miembros de la familia imperial.
Incluye en la mayoría de los casos las letras S C, aunque no siempre
Dupondio
aprox. 5 - 14 g
aprox. 29mm
Latón
Generalmente Emperador con corona de rayos (es norma uniforme desde el reinado de Vespasiano). También miembros de la familia imperial. Algunos dupondios tempranos muy famosos no presentan retrato
Incluye en la mayoría de los casos las letras S C, aunque no siempre
As
aprox. 5 - 14 g
aprox. 27mm
aleación de cobre
Emperador laureado o con la cabeza   descubierta.
Incluye en la mayoría de los casos las letras S C, aunque no siempre
Antoniniano
Es introducido con un peso de entre 5,3 y 4,5 g pero decae con el tiempo
Aprox. 21mm, con tendencia a la reducción con el paso del tiempo
Aleación con cantidad cada vez menor de plata hasta llegar a un vellón bajo con contenido insignificante de la misma
Busto del emperador con corona de rayos. También miembros de la familia imperial.
Motivos variados
Siliqua
Introducida con un peso de 3,4 g., pronto baja
Aprox. 18mm.
Plata
El motivo más   frecuente es el busto del emperador hacia la derecha con diadema, coraza y manto.
Motivos variados
Follis
Introducida con un peso de entre 10 y 12 g que pronto declina
Aprox. 26mm.
Vellón bajo
El motivo más frecuente es el busto de los emperadores con corona de laureles y coraza y/o manto.
Motivos variados
AE 1, 2, 3 y 4
Peso variable
Se las clasifica por su diámetro de la siguiente manera:
AE1 = más de 25 mm; AE2 = 21-25 mm; AE3   = 17-21 mm; AE4 = menos de 17 mm
Vellón bajo
Retrato del emperador
Motivos variados

sábado, 27 de enero de 2018

El tesoro de Komin, el mayor hallazgo de monedas romanas de la historia


El hallazgo


Komin es un pequeño pueblo de 1300 habitantes en Croacia, en la desembocadura del río Neretva en el Adriático. Su ubicación se corresponde con la de un pequeño asentamiento romano conocido como Pyrri, en la antigua provincia de Panonia, tal como lo pone en evidencia el hallazgo de tumbas y estelas antiguas en la región.

Fue en este pequeño pueblo que en el año 1918 (es decir, hace exactamente un siglo) se halló por casualidad el mayor tesoro de monedas romanas jamás descubierto. El mismo fue encontrado a unos 500 metros de la iglesia del lugar. Contenía más de 300.000 monedas romanas.[1] Las más temprana provenía del reinado de Marco Aurelio y las últimas del de Aureliano; sin embargo, la gran mayoría databan del siglo III. La información es muy escasa ya que la composición del tesoro no parece haber sido registrada de forma precisa. 

El destino de las monedas


Parte del tesoro parece haberse dispersado, pero un conjunto significativo del mismo fue depositado en el museo de Zagreb, donde sería estudiado en las décadas siguientes por un pequeño grupo de nusmismáticos, entre los que se destacaba el gran Andreas Alföldy. Finalmente, en 1937, se publicó un breve estudio con una lista de poco menos de 20.000 antoninianos acuñados entre los años 253 y 275 d.C., es decir, entre los reinados de Valeriano y Aureliano, proviniendo la gran mayoría de las piezas, aparentemente, del reinado de Galieno.[2] La lista es acompañada de dibujos de algunas piezas. Cabe destacar que esta porción es sólo la parte a disposición del museo y no una selección representativa del conjunto.

Las fotografía que acompaña esta entrada es sólo ilustrativa ya que no corresponde al tesoro mencionado sino a otro similar pero más pequeño, el de Dorchester. 





[1] . A. Mirnik, Coin Hoards in Yugoslavia, 1981, 180.
[2] BARCSAY-AMANT, Z.. The Hoard of Komin (Antoniniani of the 3rd century A.D.). 1937.

viernes, 8 de noviembre de 2013

El reinado de Claudio Gótico y sus acuñaciones

Medallón del emperador romano Claudio Gótico
Claurdio Gótico - Múltiplo de 8 áureos (38,83gr.) acuñado en Milán - aprox. 268 d.C.

Un breve pero exitoso reinado


Claudio llegó al poder tras el asesinato de Galieno en una confusa conspiración cuyos responsables no podemos determinar. Inmediatamente tuvo que hacer frente a acuciantes problemas defensivos. Ante la oportunidad abierta por el conflicto entre los mismos romanos, un grupo de invasores germánicos penetró hasta el norte de Italia en una incursión de saqueo. El nuevo emperador pudo derrotarlos cerca del lago de Garda y entrar poco después a Roma con el prestigio de un general victorioso para asumir el consulado del 269 d.C.

En la primavera de ese mismo año, Claudio partió hacia la región danubiana para hacer frente a la amenaza de los godos, que se encontraban sitiando la ciudad de Marcianopolis. Claudio tuvo éxito en mover a los godos a enfrentarlo en una batalla campal cerca de Naissos que terminó con una completa y decisiva victoria de las fuerzas romanas. Se trataba de un gran logro que hizo mucho por revertir la alicaída moral romana y Claudio fue honrado en consecuencia, recibiendo del senado el título de Gothicus Maximus. Los godos del Danubio permanecerían tranquilos hasta el final del siglo III y la estabilización de esta frontera permitiría canalizar fuerzas hacia otros sectores donde eran necesitadas con urgencia. En el 270, Claudio se estableció en Sirmio, probablemente para terminar de organizar la defensa de la región pero sus planes se vieron interrumpidos por un brote de la plaga entre las tropas. El mismo emperador se contagió y falleció poco después.

Antoniniano del emperador romano Claudio Gótico

Claudio Gótico - Antoniniano (4 gr.) - Milán- fines de 268 d.C.

Su producción monetaria


La brevedad de su reinado y la gravedad de las amenazas militares a las que Claudio tuvo que hacer frente, no le permitieron introducir cambios significativos en la producción monetaria. La extrema penuria fiscal del Estado romano se refleja en el deterioro del antoniniano durante su reinado, cuyo contenido de plata cayó aún por debajo de los ya ridículos porcentajes comunes en los acuñados en nombre de Galieno. En algunos ejemplares, no alcanza siquiera el 1%. Los antoninianos de Claudio se ubican, sin duda, entre los peores productos de toda la larga historia monetaria romana: acuñados en cospeles diminutos e irregulares, frecuentemente descentrados y con cuños toscamente grabados. Entre sus motivos juegan, como era de esperar, un papel muy importante los temas militares (fides exercitum) y referencias a Victoria y Felicitas, entre otras.

Antoniniano del emperador romano Claudio Gótico
Claudio Gótico - Antoniniano (3,37 gr.) - Roma - aprox. 269 d.C.

En fuerte contraste con las monedas de vellón bajo, el reinado de Claudio señala una importante mejora en la calidad de las monedas de oro. Una de las primeras medidas adoptadas por Claudio fue, de hecho, mejorar la pureza y el peso de los áureos respecto de los estándares del reinado de Galieno. En efecto, mientras que su predecesor los había hecho acuñar a razón de 80 o 90 por libra romana, con Claudio se regresa a una norma de entre 60 y 70 y con una mucho mayor regularidad en el peso de los cospeles.

Especialmente interesante es una serie de grandes medallones de oro –múltiplos de ocho áureos- acuñados en Milán al comienzo del reinado de Claudio que en su reverso representan la Concordia exercitus (un ejemplo encabeza esta entrada). Sin duda, fueron producidos para recompensar a importantes oficiales del ejército y como una forma de asegurarse su lealtad para el nuevo soberano, que, como se señaló, había llegado al trono tras la muerte de Galieno en una confusa conspiración. Estas espectaculares piezas demuestran que las cecas se encontraban en posición de acuñar piezas al más alto nivel artístico.


viernes, 25 de octubre de 2013

La moneda romana bajo Galieno (260-268 d.C)

La producción numismática durante el reinado solitario de Galieno ofrece un fiel reflejo de las extremas dificultades experimentadas por el imperio en esos años críticos del siglo III, en los que la supervivencia misma del Imperio parecía amenazada. El reducido territorio bajo el control del emperador no se encontraba, evidentemente, en condiciones de generar recursos fiscales suficientes como para hacer frente a los crecientes gastos militares. El Estado debió recurrir al expediente habitual y el resultado de ello fue un abrupto y radical deterioro en la calidad de las acuñaciones.

El deterioro de las monedas

Al igual de lo que había sucedido durante los reinados de sus inmediatos antecesores, el antoniniano fue la moneda más afectada por esta situación. Su contenido de plata cayó permanentemente en los años en que Galieno ocupó el trono para llegar a tan sólo un irrisorio 2,5% en el 268 d.C. Al transformarse la principal denominación de plata del imperio de esta forma en una pequeña moneda de bronce, se dejó totalmente de lado la producción de las viejas monedas en ese metal, como el sestercio, que pasó a transformarse en una moneda de cuenta. Galieno acuñó sus últimos sestercios en el 262 d.C. Al igual de lo que sucedía con los denarios, algunos emperadores posteriores producirían todavía algunas series muy limitadas de monedas de bronce, (normalmente asses) para fines exclusivamente ceremoniales.

El impacto de la crisis fiscal también se hizo sentir en las monedas de oro. En efecto, el tamaño de los áureos se redujo considerablemente en este período y se los acuñó con pesos muy variables, llegando a salir de las cecas algunos ejemplares minúsculos de alrededor de un gramo de peso. Es probable que esto sea una señal de la generalización de la práctica del pesado de las monedas de oro. El valor de cada pieza habría sido determinado puntualmente mediante una balanza para cada transacción. Las monedas de oro habían dejado, de esta forma, de representar denominaciones con un valor garantizado por el Estado para transformarse en simples lingotes cuyo valor dependía exclusivamente de su contenido metálico.


La iconografía

El aspecto más notable de las acuñaciones de Galieno es, sin duda, su iconografía que incluye muchos tipos novedosos y muy originales, como la extraña serie de áureos con la leyenda del emperador en femenino (GALLIENAE AVGVSTAE), que ha intrigado a los numismáticos desde el Renacimiento (un ejemplo en la imagen sobre este párrafo).

También es muy llamativa una serie de antoninianos con representaciones de animales que conmemoran a varias divinidades (Apolo, Diana, Júpiter Líber-o Baco, Neptuno y Sol.) con la leyenda CONS AVG. Los motivos de estas monedas han sido interpretados como una propiciación ceremonial en período de crisis.



Más inusual todavía es una serie de monedas de bronce del final de su reinado que, en lugar de llevar el retrato del emperador en el reverso, tienen una representación del genio del pueblo romano, mientras que el reverso contiene sólo las letras es SC dentro de una corona de laurel y –sólo en algunos ejemplares- también la leyenda INT[roitus] VRB[is] "la entrada a Roma”. Estas acuñaciones han sido convincentemente relacionadas con el regreso de Galieno a Roma tras su visita a Atenas en el 266 d.C. (un ejemplo en la imagen sobre este párrafo).

martes, 1 de octubre de 2013

El binio (doble áureo) del emperador Treboniano Galo

Binio de Treboniano Galo con representación de Apolo sanador en el reverso

En esta entrada os presento una breve introducción al reinado de Treboniano Galo y su producción monetaria. Es un emperador hoy muy poco conocido pero que tuvo que hacer frente a uno de los períodos más críticos de la historia de Roma, signado por desastres militares y una terrible epidemia.


Un reinado en medio del caos


Tras la muerte de Decio, la situación general del imperio parece volverse caótica, acentuándose la debilidad de las fronteras y la lucha interna por el poder. Una vez más, un nuevo emperador tuvo que ser elegido en el acto. Las tropas escogieron a C. Vibio Treboniano Galo, gobernador senatorial de Moesia. Galo necesitaba hacer la paz rápidamente con los godos, tanto para estabilizar una situación militar que no podía revertirse con facilidad, como para viajar a Roma para asegurar su posición en el trono. Los godos accedieron a abandonar el territorio imperial pero a condición de conservar a sus cautivos y botín, y del pago por parte del imperio de una subvención anual. Tras acordar con los godos, Galo regresó a Italia, y su proclamación fue confirmada formalmente por el Senado. A la crisis militar se sumaba la devastación causada por la plaga, que parece haber alcanzado su punto más alto durante el breve reinado de Galo.

El pago de subsidios para garantizar la paz con los godos agravó, sin duda, la ya muy delicada situación fiscal del imperio forzando a una nueva reducción en el contenido de plata del antoniniano para poder cubrir los crecientes costos. El reinado de Treboniano Galo marcó así un nuevo piso para el antoniniano que comenzó a acuñarse con sólo un poco más de un 35% de plata.

Binio de treboniano Galo con reverso FIDES MILITVM 


El doble áureo, “binio”, de Treboniano Galo


El reinado de Galo marcó también un deterioro del áureo. Por primera vez, durante el reinado de Galo se redujo la pureza del oro utilizado para acuñarlos, que bajó del 99 al 97%. Además de ello, se recurrió al expediente de introducir un “doble áureo” (tradicionalmente denominado “binio”), una moneda de oro de mayor peso cuyo valor doble era señalado de la manera convencional por el retrato del emperador con corona rayada en el anverso. A pesar de equivaler teóricamente a dos áureos, el binio tenía un peso promedio de sólo 5,8 gramos, mientras que los áureos de Galo alcanzaban los 3,65 gramos. Es decir, que su contenido metálico se encontraba muy por debajo de los dos áureos de su valor nominal. David Sear considera que es probable que el binio haya sido valorado según su peso (Roman Coins and ther Values, vol. III, pág. 227) pero de ser así, no habría tenido ningún incentivo para introducir esta nueva moneda. En mi opinión, el objetivo del Estado romano era que la moneda fuera aceptada a su valor nominal, por lo menos por quienes la recibieran de éste, que habrían sido sobre todo soldados y funcionarios. Es difícil, sin embargo, que el binio circulara luego a su valor nominal en el mercado, cuando la constante manipulación del áureo ya había alertado a los actores económicos sobre la necesidad de determinar la calidad de cada pieza utilizada en una transacción.

La producción nuismática del breve reinado de Galo también se distingue por la originalidad de algunos de sus tipos de reverso, que sólo pueden interpretarse como alusiones a la compleja situación del imperio por esos años. El binio cuya imagen encabeza esta entrada constituye un claro ejemplo. Su reverso con la representación de Apolo “sanador” debe ser interpretada, sin duda, como un pedido al dios para que liberara a Roma de los padecimientos ocasionados por la plaga.

Binio de Treboniano Galo con reverso SALVS AVGG


El final


Tranquilizado temporalmente el frente del Danubio, nuevos problemas estallaron en Oriente. En el 251, Sapor anexó Armenia. Y poco después tomó Nisibis. En una brillante campaña relámpago llegaría el año siguiente a capturar Antioquía. Desde 252 hasta bien entrado el 253, los persas aterrorizaron la zona circundante, pero la población de la región organizó su propia resistencia militar frente al enemigo, logrando que Sapor se viera, finalmente, forzado a retirarse. A todo ello se sumó, desde el verano del 253, la proclamación de Marco Emilio Emiliano -el sucesor de Galo como gobernador de Moesia-, por sus tropas. Su posterior marcha sobre Roma para enfrentar a Galo alentó al rey godo Cniva a aprovechar la situación y a renovar las hostilidades. Como habían quedado pocas tropas en la provincia, pudo avanzar sin muchos problemas hasta Macedonia. Al mismo tiempo, Emiliano salía vencedor de la guerra civil y Galo era asesinado.

El objetivo de Emiliano puede haber sido volver al Danubio para asegurar esa frontera antes de proceder contra Persia. Sin embargo, tuvo que hacer frente a un nuevo rival por el dominio del trono imperial, Valeriano. Los ejércitos de ambos se encontraron en septiembre de 253, cerca de Spoletium, donde Emiliano, antes del inicio de la lucha, fue asesinado por sus propios hombres, que reconocieron como emperador a Valeriano.

martes, 24 de septiembre de 2013

¿Por qué acuñó Decio la “serie de los divi? Una hipótesis

Antoniniano del emperador romano Decio - serie de los divi

Como vimos en la última entrada, a pesar de su propaganda conservadora y su homenaje a las virtudes del pasado, el reinado de Decio no implicó ninguna ruptura en el proceso de deterioro de la moneda romana. Mientras se rendía homenaje a los emperadores del pasado, los denarios del pasado que seguían circulando eran simplemente reacuñados como antoninianos. De esta manera, se duplicaba su valor nominal sin modificar su contenido metálico.

El proceso de reacuñación significó la desaparición efectiva de prácticamente todos los denarios que todavía se encontraban en circulación y también de muchos antoninianos de mejor calidad acuñados antes del 250 d.C. Los que no fueron fundidos en las cecas del imperio fueron escondidos por sus poseedores, como lo demuestra el gran tesoro escondido por estos años en Reka Devnia –el mayor tesoro de denarios conocido- producto sin duda de la inseguridad generada en la zona del Danubio por la invasión de los godos bajo el mando del rey Cniva, pero también de la política monetaria de Decio.
Antoniniano del emperador romano Decio - serie de los divi

Para Kenneth Harl, el proceso de reacuñación tiene que haber sido acompañado de una revaluación del áureo, que a partir de este momento debe haber pasado a valer 25 antoninianos, para preservar entre estas monedas una taza de cambio razonable con el valor relativo de la plata y el oro.

El público romano estaba acostumbrado a utilizar un circulante heterogéneo en el que convivían las acuñaciones de diversos emperadores. El proceso de reacuñación cambió radicalmente esta realidad generando un importante nivel de homogeneización. Es posible, en consecuencia, que la emisión de la serie de antoninianos dedicados a emperadores divinizados del pasado buscara no sólo rendir homenaje a estos soberanos, sino también reintroducir sus familiares rostros que estaban desapareciendo por la reacuñación y restablecer artificialmente, de esta forma, la heterogeneidad del circulante que el público romano estaba habituado a tener en sus manos. El objetivo era, sin duda, facilitar la aceptación de las nuevas monedas y generar confianza en el valor de las mismas. Recordemos que el emperador Trajano había recurrido a una medida semejante a principios del siglo II d.C. acuñando denarios que imitaban tipos históricos cuando un proceso de reacuñación los hacía desaparecer del circulante romano.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Trajano Decio y la serie de los “divi” honrando a emperadores divinizados

Antoniniano de Trajano Decio en homenaje a Alejandro Severo - serie de los divi
Antoniniano de Trajano Decio en homenaje  a Alejandro Severo

Decio y su llegada al trono


Decio nació en Budalia, cerca de Sirmio (hoy en Serbia). Sería, en consecuencia, el primero de una larga serie de emperadores que la región de Iliria daría al mundo romano. Sin embargo, a diferencia de los emperadores-soldados del último tercio del siglo III d.C., antes de llegar al trono, Decio había alcanzado los más altos niveles de la sociedad imperial, habiendo sido cónsul y prefecto de la ciudad de Roma y habiéndose unido por matrimonio con la tradicional aristocracia senatorial.

Las versiones que han llegado hasta nosotros sobre su ascenso al trono contienen, sin duda, algunas elaboraciones posteriores que intentan exculpar a Decio de su responsabilidad en la usurpación contra Filipo. Habiendo sido enviado, como vimos, por éste a Iliria para sofocar la revuelta de Pacatiano, terminó, en mayo o junio del 249, siendo proclamado emperador por sus tropas, supuestamente en contra de su voluntad. Decio contaba para ese entonces con unos 60 años de edad.

Antoniniano de Trajano Decio en homenaje a Nerva - serie de los divi
Antoniniano e Trajano Decio en homenaje  a Nerva


La serie de los divi


En líneas generales, la política de Decio fue claramente conservadora y respondía, aparentemente, a un diagnóstico que adjudicaba los problemas del imperio a un distanciamiento de sus valores tradicionales. Ello fue especialmente claro en el ámbito de la religión. Decio promulgó un edicto requiriendo que todos los habitantes del Imperio tomaran parte en sacrificios a los dioses tradicionales por la seguridad del imperio. Las autoridades emitirían a cada persona un certificado una vez que hubiera cumplido con la orden. La negativa de los cristianos a participar dio inició a la primera gran persecución sistemática de la iglesia.

La reverencia por el pasado de Roma y la insistencia en la necesidad de recuperar las viejas virtudes que la habían llevado a la grandeza como único remedio para los problemas de la época es, también, uno de los ejes temáticos de las monedas de Decio. Ello es particularmente claro en la famosa serie de antoninianos acuñada en Roma por Decio en honor de los “divi”, once emperadores del pasado que habían sido divinizados tras su muerte, aunque, enigmáticamente, se incluye a Alejandro Severo, que nunca había sido oficialmente elevado al rango de Dios. Los otros diez emperadores conmemorados son Augusto, Vespasiano, Tito, Nerva, Trajano, Adriano, Marco Aurelio, Cómodo y Septimio Severo.

Antoniniano de Trajano Decio en homenaje a Nerva - serie de los divi

Antoniniano e Trajano Decio en homenaje a Cómodo

Los retratos reproducen los de las monedas acuñadas por cada uno de estos emperadores pero llevan, por supuesto, siempre la corona de rayos que indica que se trata de Antoninianos. Sólo se acuñan dos reversos dentro de esta serie, un altar desde el que se eleva una llama y un águila con las alas abiertas. La leyenda del anverso siempre contiene alguna versión del nombre de cada emperador acompañado del epíteto “divo”, mientras que en el reverso sólo figura el término CONSECRATIO, que hace referencia al proceso de divinización oficial llevado a cabo por el senado.

Es muy interesante que los emperadores homenajeados en esta serie no son los que cabría esperar de acuerdo con la visión que del pasado imperial presenta la historiografía senatorial. Particularmente, la inclusión de una figura como Cómodo (del que las fuentes literarias transmiten una imagen unánimemente negativa) es particularmente elocuente en ese sentido. En mi opinión, ello se explica porque los antoninianos estaban dirigidos a un público amplio y se incluyeron aquellos soberanos divinizados de los que la tradición oral de la población del imperio conservaba una imagen positiva. De allí la presencia del hijo de Marco Aurelio, quien era recordado por el pueblo romano como un organizador de magníficos espectáculos. Por otra parte, también es llamativa la lista de aquellos emperadores divinizados que Decio omitió de la serie: Julio César, Claudio, Lucio Vero, Pertinax y Caracalla. Considero probable que el primero fuera dejado de lado porque no se lo consideraba un emperador, mientras que los otros cuatro por no eran juzgados como figuras suficientemente relevantes.

Antoniniano de Trajano Decio en homenaje a Augusto - serie de los divi
Antoniniano e Trajano Decio en homenaje  a Augusto

A pesar de su propaganda conservadora y su homenaje a las virtudes del pasado, el reinado de Decio no implicó ninguna ruptura en el proceso de deterioro de la moneda romana. Mientras se rendía homenaje a los emperadores del pasado, los pocos denarios imperiales que seguían circulando eran simplemente reacuñados como antoninianos. Es decir, se duplicaba su valor nominal sin modificar su contenido metálico. La introducción de un “doble sestercio” por Decio parece indicar que las subas de precios habían alcanzado un nivel que había vuelto obsoleto al sestercio, una moneda que por algo más de dos siglos y medio había sido una de las piezas centrales del sistema monetario romano. 

martes, 17 de septiembre de 2013

El antoniniano desplaza al denario: más sobre la moneda romana durante el reinado de Filipo el árabe

denario del emperador romano Filipo el árabe
Denario circa 244-247 d.C., AR 2,38 gr. Anverso:  IMP M IVL PHILIPPVS AVG Busto laureado, drapeado y con coraza a la derecha. Reverso: PIETASAVGG bustos enfrentado de Filipo II y Otacilia, RIC 43a. Extremadamente raro y entre los mejores de los pocos ejemplares conocidos.


Continuando la última entrada, regreso al reinado de Filipo porque marca en muchos sentidos el comienzo de una nueva etapa en la producción monetaria romana, visible en dos cambios de gran trascendencia: El desplazamiento definitivo del denario como pieza central del sistema de denominaciones romanas y la introducción del sistema de marcas de officinae en la ceca de Roma.

Si bien durante el reinado de Filipo todavía se acuñaron ocasionalmente denarios, es claro que esta denominación dejó por estos años definitivamente de formar parte regular del sistema monetario. El antoniniano, un doble denario cuyo valor era señalado por el busto con corona radiada del emperador en el anverso se transformó de esta manera en la moneda principal del mundo romano y se la acuñó en enormes cantidades y con muy baja calidad, marcando un considerable incremento en el valor nominal del circulante sin una suba paralela de su valor metálico.

La acuñación de monedas de oro es durante el reinado de Filipo mucho más rara que durante el de su predecesor Gordiano III pero los sestercios siguieron siendo emitidos en grandes cantidades. En mi opinión, ello indica que, a pesar de la expansión de la masa monetaria y el deterioro en el contenido metálico del antoniniano, la inflación no era todavía muy alta. Por el contrario, el sucesor de Filipo, Trajano Decio, se vería obligado a introducir un doble sestercio para reaccionar frente a la suba de precios.

Sestercio del emperador romano Filipo el Árabe
Sestercio 244 d.C. 23,12 gr. IMP M IVL PHILIPPVS AVG Busto laureado, drapeado y con coraza a la derecha. Reverso: SALVS AVG Salusde  pie, cabeza a la izquierda, alimentando serpiente, altar, patera y cetro. S C en campo. RIC 187.

Durante el reinado de Filipo, Roma siguió siendo el principal centro de producción de monedas, pero los crecientes volúmenes de acuñación de antoninianos representaban un enorme desafío para el Estado romano y hacían necesaria la asistencia de algunas cecas provinciales en la tarea. Es probable que una de esas cecas fuera Viminacium en la región danubiana y otra Antioquía en Oriente. Se trataba de dos zonas en las que, por la concentración de tropas, el Estado debía realizar grandes desembolsos, por lo que era conveniente contar con producción local de monedas para hacerles frente.

Un hecho importante en este contexto, es la aparición a partir del año 248 d.C. de marcas de officinae en los antoninianos acuñados en Roma, que ponen en evidencia que esa ceca contaba con seis talleres independientes que cada uno acuñaba sus propios tipos de reverso específicos dentro de cada serie. Es la primera señal de un cambio que se acentuará en el futuro y que refleja la necesidad de una organización productiva más eficaz para hacer frente al fuerte incremento en la producción monetaria representado por la acuñación de antoninianos cada vez más depreciados.