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miércoles, 18 de enero de 2017

Las monedas romanas después de la caída de Roma

sólido de Rómulo Augústulo
Sólido de Odoacro
Arriba: Sólido de Rómulo Augústulo - Abajo: Sólido de Odoacro

476 ¿El fin del mundo romano?


Tradicionalmente, se considera que la destitución del joven emperador Rómulo Augústulo en el año 476 de nuestra era señala el final del Imperio Romano de Occidente y, de esta manera, también el final de la Antigüedad y el comienzo de la Edad Media. Los historiadores construyeron a partir de este acontecimiento un punto de ruptura, pero el mismo no fue percibido por sus contemporáneos de la misma manera. De hecho, las fuentes de la época prácticamente no hacen referencia al acontecimiento, lo que parece indicar que no le adjudicaron mucha importancia. Como señaló el gran historiador italiano Arnaldo Momigliano, la caída del Imperio Romano fue una “caduta sensa rumore”, una caída sin ruido.

Al contrario de lo afirmado tradicionalmente, el estudio del período post-caída indica el importante nivel de continuidad con la época precedente. Uno de los ámbitos en los que esa continuidad es particularmente clara, es el numismático. En efecto, no puede apreciarse en el mismo ningún quiebre significativo. Por el contrario, el sistema monetario romano siguió en vigor en todo el Occidente Europeo y el norte de África por más de un siglo tras la caída del Imperio. Los reyes germánicos siguieron afianzando sus espacios de poder y, por supuesto, acuñaron sus propias monedas, pero éstas eran una continuación de las romanas, a tal punto que, salvo algunas excepciones, seguían llevando el nombre y retrato de los emperadores que gobernaban en Constantinopla.

Las acuñaciones de Odoacro


La continuidad puede observarse muy claramente en Italia. Cuando Odoacro depuso a Rómulo Augústulo, la novedad fue que, en lugar de colocar a un nuevo emperador títere en el trono, se decidió a dejar éste vacante, enviando en su lugar las insignias imperiales a Constantinopla, esperando que el emperador oriental Zenón estuviera dispuesto a asumir la soberanía nominal sobre los territorios occidentales. Zenón rechazó las insignias argumentando que en Occidente existía todavía un emperador legítimo, Julio Nepote, que había sido el soberano depuesto al momento de ascender Rómulo Augústulo al trono. Odoacro asumió el título de rey y gobernó Italia de manera completamente independiente, reconociendo de manera sólo simbólica la soberanía de Nepote y Zenón.


nverso de moneda de plata de Odoacro
Anverso de moneda de plata de Odoacro con su retrato

Las primeras monedas de Odoacro fueron copias idénticas de las de Rómulo Augústulo en las que su nombre fue remplazado por el del emperador oriental Zenón (como puede reconocerse claramente en las imágenes que encabezan esta entrada).

Durante todo el reinado de Odoacro, las monedas de oro acuñadas en Ravena y Roma siguieron llevando los nombres de Zenón y Julio Nepote (hasta la muerte de éste en el 480). Mientras reservaba el oro a los emperadores, Odoacro acuñó, sin embargo, monedas de plata y bronce con su propio nombre y retrato, en las que aparece representado sin ornamentos y, según la tradición germánica, con bigote (imagen sobre este párrafo). La gran rareza de estas piezas indica que fueron producidas en cantidades poco significativas.

El reino ostrogodo bajo Teodorico y sus monedas


En un intento por recuperar el control sobre Italia, el emperador Zenón le ordenó a Teodorico, en el año 488 marchar con sus tropas y su pueblo a Italia y deponer a Odoacro. Teodorico era un godo amalo que había pasado gran parte de su infancia y adolescencia en Constantinopla como rehén en la corte del emperador León. Posteriormente, como líder de su pueblo, se había desempeñado como comandante militar al servicio de los romanos.

Teodorico llegó a Occidente en el 489. La guerra contra Odoacro duró cuatro años y trajo gran destrucción y sufrimiento. Para el 493, toda Italia, incluyendo Sicilia, estaba bajo el control de Teodorico, y la influencia de Odoacro se había reducido a la sitiada ciudad de Ravenna. Odoacro negoció un acuerdo de gobierno conjunto y abrió la ciudad a los ostrogodos. Diez días después, Teodorico organizó un banquete, en el que Odoacro fue capturado y asesinado. El magnicidio fue seguido de la ejecución de la esposa e hijo del rey depuesto y también del exterminio de un gran número de personas de su tribu.

El medallón de Senigallia


Medallón de Senigaliia

Teodorico era ahora el rey de los ostrogodos y de los romanos en Italia. A pesar de que su poder era en realidad independiente, Teodorico no reclamó las tradicionales atribuciones imperiales, respetando, por lo menos en las formas, la ficción de que gobernaba por encargo del emperador en Constantinopla. Esa actitud es claramente visible en sus monedas, acuñadas en las cecas de Ravena, Milán y Roma. Las de oro conservan un aspecto netamente romano, con los bustos de los emperadores Anastasio y Justino. Las piezas de plata, por su parte, tienen el busto del emperador oriental en el anverso y el monograma de Teodorico en el reverso. El rey ostrogodo fue, entonces, más conservador que Odoacro, no atreviéndose a colocar su propio rostro en ninguna de sus acuñaciones.

La única pieza conocida en la que aparece el busto de Teodorico es un medallón de tres sólidos, evidentemente acuñado por algún motivo en particular. Se conserva un solo ejemplar, por lo que es claro que se trató sólo de una pieza excepcional. Se ha supuesto que el busto, que es casi una figura de medio cuerpo, fue copiado de una estatua o una imagen en un mosaico de Teodorico.

El único ejemplar conocido de este medallón fue descubierto en la ciudad Italiana de Senigallia en el año 1894 y desde 1923 se conserva en el Museo Nacional Romano en el Palacio Massimo alle Terme. En el 1900 se hizo una copia para el rey Vittorio Emanuele III y algunos museos importantes del mundo poseen sus propias copias hechas con posterioridad a partir de esta copia.

El retrato de Teodorico en el anverso es fascinante, tanto por la gran calidad del grabado del cuño, como por la extraña combinación de elementos góticos y romanos. La primera impresión es que Teodorico ha elegido presentarse de un modo muy romano: identificado por una inscripción en latín y títulos romanos, llevando una coraza y una capa (a la manera de los retratos de las monedas contemporáneas de los emperadores romanos de Oriente), y sosteniendo una esfera coronada por una victoria, que es el motivo que se repite en el reverso. La leyenda del anverso (REX THEODERICVS PIVS PRINCIS) lo declara rey y la del reverso (REX THEODERICVS VICTOR GENTIVM) añade su condición de conquistador de pueblos. En suma, una representación en la más plena tradición de los emperadores romanos.

Anverso del medallon de Senigallia de Teodorico el grande

Pero si miramos con un poco de más atención, veremos que hay elementos que no coinciden con ese marco romano. En primer lugar, Teodorico se muestra con largos cabellos que cubren sus orejas, y, sobre todo, -lo que era impensable para un romano- con un delgado bigote, como ya vimos que también lo había hecho Odoacro en sus monedas. No hay representación conocida de ningún siglo, que muestre a un romano o, incluso, a un griego, con un bigote, a menos que sea acompañado por una barba. De hecho, el bigote era tan ajeno a las costumbres de los romanos que en latín ni siquiera existe la palabra “bigote”. El bigote era la marca distintiva de los godos y otros pueblos germánicos.

Aparentemente, Teodorico quiere demostrar que por debajo de la parafernalia romana que simboliza su poder, él sigue conservando su identidad como godo. Un mensaje adecuado para el pequeño círculo de funcionarios y altos oficiales en su entorno que habrían recibido copias de estos valiosos medallones.

martes, 28 de enero de 2014

1200 años de la muerte de Carlomagno: Las monedas carolingias

Hoy, 28 de enero de 2014, se cumplen exactamente 1200 años de la muerte de Carlomagno, el primer emperador en Europa occidental desde la caída del Imperio romano. Considerado como el "Padre de Europa", su acción política y militar creó al que, en su honor, se conoce como Imperio carolingio, que unió la mayor parte de Europa Occidental y estimuló un importante renacimiento cultural y económico. Para conmemorar la fecha, me pareció oportuno dedicar una pequeña entrada introductoria a las monedas carolingias.

El reino franco


Los francos fueron una de las federaciones de tribus germánicas que llenaron el vacío de poder dejado por la disolución del Imperio romano creando y expandiendo un reino territorial. El nuevo reino experimentó un apogeo temprano durante el reinado de Clodoveo (466-511), el rey que convirtió a los francos al catolicismo y extendió su poder a todos los territorios de la antigua Galia romana. Tras la muerte de Clodoveo, sin embargo, el poder se dividió entre sus hijos y, luego, entre sus nietos, dando así inició a un largo período de divisiones internas y estancamiento, caracterizado por reyes débiles y una aristocracia poderosa.


Triens de Teodoberto I

Clodoveo fue el primer rey franco en acuñar monedas pero ,al igual que otros reyes germánicos, las hizo producir con el nombre y retrato de los emperadores bizantinos. Esta situación continuó hasta que el rey Teodoberto I (que reinó del 533 al 548) empezó a acuñar las primeras monedas propiamente merovingias con su imagen, aunque representado a la manera de los emperadores bizantinos.

El sistema monetario merovingio se basaba en el tardorromano, con las monedas de oro (el sólido y su fracción, el triens) desempeñando un papel central. También se acuñaron monedas de plata y de cobre en pequeñas cantidades para uso local. Con el paso del tiempo, la calidad de la moneda se fue deteriorando y muchas ciudades y funcionarios civiles y eclesiásticos comenzaron a producir sus propias acuñaciones sin que sea del todo claro si los reyes conservaban algún nivel de control general sobre todo el sistema.

Denario de Plomo de Pipino "el breve" - Reverso: PIPI/NUS


La conformación del Imperio carolingio y el reinado de Carlomagno


La situación de estancamiento y conflicto interno culminó a mediados del siglo VIII cuando Pipino (llamado “el breve" por su baja estatura ) se apoderó del trono en el año 751 y fundó una nueva dinastía, unificando todos los territorios francos bajo su poder. Entre sus numerosas medidas de reorganización y centralización militar y administrativa, Pipino llevó a cabo una reforma monetaria, eliminando las cecas privadas y haciendo de la acuñación un privilegio real. La calidad de la moneda de oro había decaído tanto, que Pipino las remplazó por una nueva pieza de plata que, conservando la tradición romana, fue denominada denario.

Denario Carlomagno

Tras la muerte de Pipino en el 768, Carlomagno continuó su tarea de construcción política, expandiendo significativamente las fronteras de sus dominios gracias a importantes victorias sobre sajones y ávaros, y a su conquista del reino de los lombardos en el norte de Italia en el año 774. La culminación de este proceso fue la coronación de Carlomagno como emperador, llevada a cabo en el año 800 en Roma por el Papa León III.

Los éxitos militares de Carlomagno fueron posibilitados por el florecimiento económico y cultural proporcionado por su reorganización del imperio. En el año 790, Carlomagno introdujo una nueva reforma monetaria que mejoró la calidad de la moneda incrementando el peso del denario para llevarlo a 1,7 gramos. También se organizó una extensa red de unas 50 cecas distribuidas por todos los territorios del imperio para bastecer a cada región adecuadamente de circulante. Los anversos fueron estandarizados en tres motivos, un templo, una versión estilizada del nombre de Carlomagno (en latín, Carolus), o, más raramente, su retrato en el estilo de un emperador romano.

Denario de Carlomago - Anverso: Carolus. Reverso: Rex


Muy pocas de las monedas de Carlomagno que han llegado hasta nosotros llevan el título imperial que, sólo aparece en las acuñaciones de los últimos años de su reinado, después de su reconocimiento por parte del emperador bizantino en 812. La mayoría de sus acuñaciones lo describen como rey de los francos, o como rey de los francos y los lombardos.


Carlomagno estableció tasas de cambio fijas por las que 12 denarios equivalían a un sólido y 20 sólidos a una libra. Si bien tras la muerte de Carlomagno el sistema monetario al igual que su imperio iniciarían un proceso de desorganización y decadencia, sus denominaciones y equivalencias formaron la base de los sistemas monetarios de gran parte de Europa occidental hasta el siglo XIII.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Un denario de Carlomagno marca un nuevo record de valor para una moneda medieval


Denario de Carlomagno
Denario de Carlomagno – 800 al 814 d.C. aprox.  – plata 1,53 g. Anverso: Busto de Carlomagno hacia la derecha con corona de laureles y manto - KARLVS IMP AVC / Reverso: Iglesia y cruz -  XPICTIANA RELIGIO 

Hace ya bastante tiempo que señalo en este blog la tendencia alcista en el precio de las monedas antiguas, especialmente notable en el segmento de más alta calidad del mercado.  Algo semejante ocurre con las monedas de otros períodos, un ejemplo claro referido a las monedas medievales es este denario de Carlomagno que en la subasta 205 de Künker (llevada a cabo del 12 al 16 de marzo en Osnabrück) alcanzó un nuevo precio récord para de una moneda medieval. Su valor se había estimado en 30.000 euros, pero llegó a los 160.000(!). El comprador fue un coleccionista anónimo que participó de la subasta por teléfono.

La moneda es un denario de plata, con un peso de 1,52 gramos, con el busto de Carlomagno en el anverso acompañado de una leyenda con su título imperial. Esta pieza es una de las grandes rarezas en la numismática medieval, pues se conocen sólo unos 35 ejemplares con el retrato de Carlomagno y sólo 15 de este mismo tipo. Por esta rareza se calcula que no fueron acuñadas para ser usadas como monedas, sino sólo con fines conmemorativos ya sea en ocasión de la coronación imperial en el año 800 o del reconocimiento del título de Carlomagno por parte del emperador bizantino en el año 812. El esfuerzo por emular las viejas acuñaciones romanas es indudable. Carlomagno como emperador necesitaba de monedas imperiales comparables a las de sus predecesores antiguos y no era tan importante si estas cumplían una función económica o no.

Si había una moneda digna de marcar un nuevo record, ésta ciertamente lo era.

martes, 24 de enero de 2012

Philip Grierson (1910-2006) – Maestro de la numismática medieval

Hace algunas semanas que dedico el poco tiempo que tengo disponible para este blog a algunas lecturas de numismática medieval, particularmente a algunos escritos de Philip Grierson, por lo que me pareció oportuno presentar esta pequeña reseña de su carrera y contribuciones.

Philip Grierson, fue un historiador y numismático británico, profesor de numismática en la Universidad de Cambridge durante más de setenta años. Durante su muy larga y prolífica carrera académica, construyó la colección más importante y representativa de monedas medievales de todo el mundo, y escribió muy extensamente sobre el tema, contribuyendo considerablemente a difundir el interés por la numismática medieval.

De académico a coleccionista

Grierson empezó a interesarse por las monedas bizantinas a consecuencia de sus estudios históricos. Sus primeras compras (en el año 1944) sólo tuvieron por objeto conseguir algunas monedas para mostrarlas a los estudiantes en sus lecciones de historia.  Pero Grierson pronto se contagió de la pasión del coleccionismo y al final del año siguiente, había  reunido ya 1.500 monedas. En 1946 tenía 3.500. Con el paso de los años, su colección llegaría a incluir más de 20.000 ejemplares, con un valor total de varios millones de libras y llegando a ser la más representativa de la Europa medieval en el mundo.

Tras su muerte, Grierson donó su colección al Museo Fitzwilliam de la universidad de Cambridge, donde todavía se conserva junto con su enorme biblioteca numismática.

Monedas de la colección de Philip Grierson

Como reunir una colección millonaria sin tener millones

Grierson no era especialmente rico, pero logró reunir su colección invirtiendo toda la herencia de su familia (que era acomodada pero no especialmente adinerada) y gran parte de su salario como profesor universitario y académico en la compra de monedas. Tuvo, además, la suerte de comenzar a coleccionar en un momento fortuito, cuando los comerciantes numismáticos de Londres estaban inundados de material de la enorme colección de Lord Grantley, una aristócrata inglés que había sido un gran coleccionista y había fallecido en 1943. Grierson aprovechó también los bajos precios imperantes durante la Segunda Guerra Mundial, ya que los comerciantes de monedas londinenses no contaban casi con compradores de la Europa continental y eso ayudaba a mantener bajos los precios. Grierson fue un comprador cuidadoso, pero también podía gastar grandes cantidades por alguna moneda en particular, como por su famoso denario con el retrato de Carlomagno.


De coleccionista a académico

El estudio de su propia colección transformó a Grierson en uno de los mayores especialistas mundiales en la numismática medieval y bizantina, temas sobre los que redactó centenares de contribuciones.

En 1982, Grierson reunió fondos para comenzar un proyecto destinado a la publicación, por la universidad de Cambridge, de un catálogo académico de su colección en varios volúmenes titulado Medieval European Coinage (MEC). El mismo llegaría a ser un equivalente del RIC (Roman Imperial Coinage) para la Edad Media. El primer volumen apareció en 1986 bajo su dirección, y examinó las monedas de todos los  países de Europa occidental hasta el siglo décimo. Sigue siendo el catálogo estándar para el estudio de las monedas de la época.

Otra de las grandes contribuciones de Grierson fue su volumen sobre la historia de la moneda bizantina, todavía hoy indispensable.

martes, 3 de enero de 2012

El Florín, el dólar de la Edad Media

Florín de oro de Florencia

En esta entrada incursiono sobre un tema al que hasta ahora no le había dedicado atención en este blog, la numismática medieval. Quiero comenzar a corregir ese déficit haciendo referencia a una de las monedas más célebres de ese período, el florín.

El origen del Florín


Desde los siglos XI y XII, el mundo europeo experimentó un fuerte desarrollo del comercio asociado al crecimiento de las ciudades. La liga hanseática, Génova, Pisa, Siena y Venecia fueron las pioneras de este desarrollo que transformó la economía medieval. En el siglo XIII, una ciudad que hasta entonces había desempeñado un papel secundario comenzó a transformarse en uno de los centros más dinámicos de la nueva economía gracias a su industria textil y sus bancos mercantiles, Florencia. Hasta el siglo XVI, esta ciudad toscana sería el centro de una red comercial que abarcaría a toda Europa, el Norte de África y Medio Oriente y que sería la base de dinastías mercantiles, la más célebre de las cuales sería la familia Medici.

Florencia tenía una balanza comercial altamente positiva, por lo que el oro y la plata se acumulaban en la ciudad. En el año 1252, un gobierno popular introdujo una nueva moneda de oro para facilitar los intercambios. Con un peso de 3,5 gramos y un diámetro de 21 mm, combinaba un alto valor con la practicidad de un tamaño reducido, lo que hacía posible trasladar grandes sumas en una simple bolsa.

Florín de oro de Florencia


Las características de la moneda


En el anverso de la moneda se representaba el escudo de armas de Florencia, una flor de lis y el nombre de la ciudad en latín FLOR-ENTIA. En el reverso, el santo patrono de la ciudad, San Juan Bautista, sosteniendo un cetro y levantando su mano derecha para impartir una bendición con la inscripción S.(anctus) JOHANNES B.(aptista). Estos motivos se mantuvieron inalterados durante los casi tres siglos en que esta pieza fue acuñada. Por la imagen de la flor de lis, la moneda recibió el nombre de fiorino d'oro.

Desde un principio, la ceca de Florencia apuntó a producir una moneda con un oro de elevada pureza, tan cercana a los 24 kilates como fuera posible con los medios técnicos de la época. Las compañías florentinas llevaron el florín por toda Europa, ya que tenían sucursales en todas las ciudades importantes. La excepcional calidad del florín hizo que muy rápidamente fuera aceptado fuera de Florencia y codiciado en toda Europa occidental como medio para realizar pagos internacionales y para atesorar riqueza. De allí que se haya equiparado con frecuencia su papel al del dólar tras la Segunda Guerra Mundial.

El éxito del florín fue tal, que se desarrolló una insaciable demanda por esta moneda. Esto hizo que su valor aumentara en forma continua respecto de las monedas de plata, haciéndolo todavía más atractivo como inversión.

Florín de Aragón
Florín aragonés - Siglo XIV


Las imitaciones y el ocaso del florín


El mismo éxito del florín terminó siendo la causa de su desaparición. Su prestigio hizo que por toda Europa se produjeran imitaciones. En Alemania, Francia, Inglaterra, Portugal, los Países Bajos, Suecia, Polonia, Hungría, Rusia, Aragón y otros lugares se acuñaron florines conservando el mismo peso y diámetro del original y, en muchos casos, incluso sus motivos de anverso y reverso. Pero la calidad de la gran mayoría de estos florines pronto se distanció de la del original, pues comenzaron a ser acuñados con una ley cada vez más baja o, incluso, con un peso menor.

Durante los siglos XIV y XV Europa se inundó de florines de calidades muy diversas. Si bien los acuñados en Florencia mantuvieron sus características originales, la avalancha de imitaciones y la necesidad de distinguir entre ellas y sus respectivos valores dificultaron las operaciones con esta moneda, llevando a que, finalmente, Florencia dejara de acuñarlas en 1523.

Bibliografía

Sobre la economía de Florencia en este período véase R. Goldthwaite, The Economy of Renaissance Florence Véase también del mismo autor Studi sulla moneta fiorentina: Secoli XIII-XVI (Biblioteca storica toscana) 1994. También recomiendo el clásico artículo de Robert Lopez “Back to Gold, 1252” publicado en el año 1956 en The Economic History Review (disponible en JSTOR con subscripción).