sábado, 10 de noviembre de 2018
Los medallones de Pisanello – obras maestras del arte numismático del Renacimiento
domingo, 22 de octubre de 2017
Un hombre con una moneda romana – el retrato de un coleccionista del Renacimiento
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| Hans Memling - "Hombre con moneda romana" - 1473 |
La pintura
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| Fragmento de la pintura que incluye la moneda representada |
El retratado y su moneda
martes, 21 de enero de 2014
Giovanni da Cavino y los paduanos 3° parte -Valor actual de los paduanos
El valor de los sestercios paduanos
El valor de las medallas de Cavino
miércoles, 15 de enero de 2014
Givanni da Cavino y los paduanos – 2° parte
¿Falsificaciones o imitaciones?
Sus métodos de producción
Diferencias entre los paduanos y sestercios originales
lunes, 6 de enero de 2014
Giovanni da Cavino y los paduanos – Los geniales sestercios del Renacimiento
El contexto: la pasión renacentista por las monedas antiguas
El taller de Cavino
Las monedas y medallas de Giovanni da Cavino
- Imitaciones de monedas antiguas: Se trata de piezas elaboradas con gran cuidado y a partir de un detallado estudio de los originales, lo que permite a Cavino reproducir con gran fidelidad el estilo y el aspecto general de sus modelos. Cavino se concentró, sobre todo, en sestercios del principado, con retratos de los emperadores incluidos en la colección de biografías de Suetonio o con retratos de algunas emperatrices afamadas como Agripina o Faustina. Este interés se refleja en su colaboración con Alessandro Bassiano (1503-1587), uno de los grandes numismáticos y estudiosos del mundo antiguo de su tiempo que, al momento de su muerte, dejó el manuscrito de una edición de la obra de Suetonio enriquecida con imágenes de monedas de cada uno de los emperadores. (un ejemplo en la imagen que encabeza esta entrada)
- Variantes de monedas antiguas: se trata de imitaciones algo más libres que las del punto anterior, con algunas licencias y añadidos sin precedentes antiguos (un ejemplo en la segunda imagen de esta entrada)
- Monedas antiguas completamente inventadas: sus tipos se inspiran en líneas generales en el estilo de los modelos antiguos pero presentan tipos completamente nuevos y fantasiosos. (un ejemplo en la cuarta imagen de esta entrada).
- Medallas conmemorativas en honor a contemporáneos destacados. Se trata, en su gran mayoría, de trabajos realizados por encargo de clientes que quieren verse homenajeados de esta forma. En algunos casos, los retratos de sus clientes son realizados en un estilo antiguo que imita el de las monedas romanas, en otros, en cambio, las representaciones son más realistas y se orientan en lineamientos habituales de la producción medallística del Renacimiento italiano. Los personajes retratados en las medallas de Cavino constituyen prácticamente un quién es quien de la sociedad de la ciudad de Padua durante el siglo XVI, predominando entre ellos los exitosos profesores de la universidad local. Una medalla particularmente interesante es la que presenta los retratos de perfil superpuestos del mismo Giovanni y de Alessandro Bassiano. (un ejemplo en la imagen a continuación, el anverso de una metalla con los retratos de Alessandro Bassiano a la izquierda y del mismo Cavino a la derecha).
martes, 3 de enero de 2012
El Florín, el dólar de la Edad Media
En esta entrada incursiono sobre un tema al que hasta ahora no le había dedicado atención en este blog, la numismática medieval. Quiero comenzar a corregir ese déficit haciendo referencia a una de las monedas más célebres de ese período, el florín.
El origen del Florín
Las características de la moneda
Las imitaciones y el ocaso del florín
lunes, 3 de mayo de 2010
Breve Historia de la numismática antigua - Desde los orígenes hasta el siglo XV (Curso: "Las monedas como fuentes para la historia de Roma" 3° parte)

Continuando con los contenidos de la primera unidad del curso Las monedas como fuentes para la historia de Roma, inició aquí el tratamiento de la historia de la numismática como disciplina. Le dedicaré a este tema un par de entradas en el blog, porque considero que es particularmente relevante para todos aquellos que se interesan por las monedas antiguas y porque no existen, según mi conocimiento, buenos tratamientos del tema accesibles en la web.
El estudio de las monedas griegas y romanas es una disciplina con una extensa tradición. Sabemos que ya en la misma Antigüedad las monedas de otras épocas y regiones eran consideradas objetos especialmente interesantes y valiosos. Suetonio refiere, por ejemplo, que el emperador Augusto gustaba regalarlas en las saturnalias. Conocemos también otros ejemplos. El atractivo de las monedas antiguas no culminó con la caída del Imperio Romano. Durante toda la Edad Media las mismas siguieron siendo conocidas y admiradas, y se acuñaron numerosas imitaciones. Los monarcas medievales presentaban de esta forma su aspiración a un poder comparable al de los emperadores romanos.
El ascenso del humanismo y el renacimiento
Más allá de estos remotos antecedentes, el coleccionismo y el estudio de las monedas antiguas sólo comenzó verdaderamente hacia fines de la Edad Media y con el inicio de lo que comúnmente se conoce como el Renacimiento. Fue en la Italia de los siglos XIII y XIV donde el paulatino despertar del interés por la Antigüedad clásica llevó a una nueva apreciación del valor de los restos antiguos y, entre ellos, también de las monedas griegas y romanas. Por supuesto, no se trataba de un interés científico, sino que cumplían una función semejante a la de las reliquias cristianas, tan caras a la mente medieval, eran símbolos de un pasado remoto con el cual sus poseedores añoraban conectarse. De allí que el estudio de los objetos y ruinas antiguas llevado a cabo por los humanistas del renacimiento sea habitualmente calificado como “anticuarismo”.
La primera evidencia notable del estudio de las monedas antiguas la encontramos en la obra de Giovanni de Matociis (conocido habitualmente como Mansionario), la historia imperialis, es decir, una colección de biografías de emperadores romanos. De Matoccis fue el primero en utilizar monedas como fuentes históricas, lo que lo coloca claramente por delante de los estándares historiográficos de su tiempo. Giovanni recurrió a las monedas para observar los retratos de los diferentes emperadores y añadió copias de su propia mano al manuscrito. El Mansionario anunciaba así el que sería uno de los intereses fundamentales de los humanistas en relación con las monedas antiguas, sus retratos.
Es en el segundo tercio del siglo XIV cuando empezamos a tener noticia de los primeros coleccionistas sistemáticos de monedas antiguas. En realidad, debemos decir que no se trata de coleccionistas especializados, todos los objetos provenientes del mundo clásico atraen su atención, estatuas, obras de arte en general, objetos domésticos y también monedas. Dos ejemplos prominentes son el banquero de Treviso Oliviero Forzetta y el dogo de Venecia Marino Falier, de quienes sabemos que sus colecciones de antigüedades incluían gran número de monedas. En la segunda mitad del siglo XIV el interés y el conocimiento sobre las monedas antiguas aumenta considerablemente, como lo ilustra la figura de Petrarca, el gran difusor del humanismo y del estudio de la Antigüedad clásica, quien ha dejado en su correspondencia y en sus obras testimonio de su pasión por las monedas antiguas.

Son los humanistas italianos de fines del siglo XIV y principios del XV los que comienzan con la identificación precisa de los retratos de las monedas imperiales romanas, intentando sobre todo utilizarlas como guía a la hora de identificar bustos y otras obras de arte semejantes. Con el éxito del humanismo y la difusión de sus intereses intelectuales entre las elites de las ciudades italianas, la práctica del coleccionismo de monedas antiguas se difundió rápidamente durante el siglo XV. Desde mediados de ese siglo ya nos encontramos frente a un mercado organizado de monedas, destinado, sobre todo, a satisfacer los pedidos de los grandes coleccionistas, es decir, príncipes, prelados y patricios de gran riqueza. Es en este período que comenzaron a formarse algunas colecciones verdaderamente impresionantes, como aquella de la marquesa de Mantua, Isabella d´Este (1474-1539), que según un inventario del año 1494 incluía 437 monedas de oro y 3385 de plata en excelente estado.
Si bien fue el humanismo el que impulsó el interés por las monedas antiguas, los humanistas no dedicaron demasiada atención a las mismas como objeto de estudio específico. Las consideraban sólo de importancia secundaria comparadas con la literatura y las obras de arte grecorromanas. El principal interés radicaba para ellos en los retratos de los emperadores y en la interpretación alegórica de los motivos en los reversos. Si bien los humanistas del quattrocento no iniciaron el estudio sistemático de las monedas antiguas, puede decirse, sin embargo, que las grandes colecciones reunidas durante el siglo XV bajo inspiración de su ejemplo, permitieron que ese estudio apareciera en el siglo XVI.




















