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sábado, 16 de diciembre de 2017

Fantástico áureo de Gneo Domicio Ahenobarbo (bisabuelo del emperador Nerón)

áureo de Domicio Ahenobarbo 41 a.C.

Gneo Domicio Ahenobarbo formaba parte de una distinguida familia aristocrática romana. Su padre había muerto combatiendo contra Julio César en la batalla de Farsalia del 48 a.C. Según algunas fuentes, Domicio fue uno de los conspiradores que participaron del asesinato de Julio César en el 44 a.C. Sea como fuere, lo que sí es seguro es que acompañó a Bruto y Casio en su marcha hacia Oriente y ellos le confiaron el mando sobre la flota republicana.

Cuando los triunviros Marco Antonio y Octavio marcharon a Grecia para enfrentarse contra Bruto y Casio, obtuvieron una victoria decisiva en la batalla de Filipos del 42 a.C., perdiendo los dos últimos la vida. Domicio, sin embargo, obtuvo una resonante victoria naval contra las fuerzas de los cesarianos y siguió resistiendo por algún tiempo, hasta negociar su rendición con Marco Antonio.

Para realizar los pagos a sus hombres, Domicio acuñó en el año 41 a.C. llamativos áureos y denarios. Los motivos de ambos tienen un denominador común, el homenaje a Neptuno como dios de los mares y protector de la flota comandada por Domicio.

áureo de Domicio Ahenobarbo 41 a.C. reverso

Los áureos son especialmente interesantes, en ellos vemos en el anverso un retrato que es probablemente el del propio Ahenobarbo. Se trata de una representación realista de un hombre algo gordo y con una avanzada calvicie. El reverso, por su parte, muestra el templo de Neptuno en Roma y la leyenda CN. DOMITIUS. L. F. IMP. (Gnaeus Domitius hijo de Lucius, Imperator). Es probable que ese templo hubiera sido construido o restaurado por un antepasado de Domicio.

Lo llamativo es que en el reverso el templo aparece representado como si fuera observado desde un ángulo oblicuo, con una perspectiva que hace hincapié en el carácter tridimensional del edificio. Ello es poco común en las monedas romanas que representan templos, en las que generalmente vemos sólo el frontispicio plano. 

Domicio abandonaría a Marco Antonio justo a tiempo antes de la batalla de Accio. Moriría, sin embargo, sólo unos pocos días más tarde. Sus descendientes se unirían por matrimonio a la familia de Augusto y de esa forma el bisnieto de Domicio llegaría al trono romano siendo hoy conocido como Nerón.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Un áureo de Quinto Cornificio, una de las más bellas monedas de la historia de Roma

áureo de Q. Cornificio anverso

El personaje Quinto Cornificio


Quinto Cornificio (o Cornuficio) era un senador romano de una familia noble pero de segunda línea. Se destacó gracias a sus dotes literarias y a su talento para los discursos, alcanzando gran fama como orador y poeta. No debe sorprendernos entonces su amistad con Catulo y Cicerón.

En la convulsionada época final de la República Romana, Cornificio tomó partido por el bando de César en la guerra civil contra Pompeyo (49-45 a.C.) y obtuvo algunos éxitos significativos combatiendo en la región de Iliria y, luego, en Oriente, en Cilicia y Siria. Como recompensa, César le concedió la posición sacerdotal de augur y lo designó pretor para el año 45 a.C.

Tras haberse desempeñado en la pretura, Cornificio fue designado por el senado para asumir la gobernación de África. A pesar de haber apoyado a César, tras su asesinato, Cornificio se mantuvo en el bando senatorial. En el 43 a.C., el Segundo Triunvirato, que incluía a Marco Antonio, lo proscribió y le dio su provincia a Tito Sexto. Cornuficio, se opuso, sin embargo, a los triunviros y fue derrotado en una batalla cerca de Utica en el 42 a.C. Murió abandonado por sus soldados, a los que en sus últimas palabras increpó afirmando que eran "liebres con casco".




El áureo del 43 a.C.


Para pagar a las tropas que había reunido para resistir a los triunviros, Cornificio hizo acuñar áureos y denarios de excepcional calidad artística, que sin duda se encuentran entre lo mejor del arte numismático romano.

El anverso porta la cabeza de Júpiter Amón. El retrato tiene un excelente acabado artístico que se evidencia en la cuidada representación de los más mínimos detalles de su barba. El gesto es serio y expresivo y tiene un aire realista poco habitual en las representaciones numismáticas.

En el reverso vemos, a su vez al mismo Q. Cornuficio parado a la izquierda, usando velo y sosteniendo el lituus en la mano derecha. Se trataba de los emblemas de su posición como augur. A su derecha, se encuentra la diosa Juno Sospita, con cuervo posado en el hombro izquierdo, sosteniendo lanza y escudo en la mano izquierda y coronando a Q. Cornuficio con la mano derecha con una corona de laureles. La leyenda Q.CORNVFICI.AVGVR.IMP puede traducirse como Quino Cornificio augur y general.

De un poeta como Cornificio no podía esperarse otra cosa que una moneda de gran belleza. En mi humilde opinión, una de las más hermosas de la historia de Roma.

miércoles, 5 de junio de 2013

Las monedas de Sexto Pompeyo

monedas de Sexto Pompeyo


El breve período entre el asesinato de Julio César y el inicio del principado de Augusto (44 – 27 a.C.) es uno de los más interesantes de la historia de Roma, particularmente desde el punto de vista numismático. El destino de la república ya estaba, para ese entonces, definitivamente sellado. Sólo restaba dirimir quien se transformaría en el sucesor de César como nueva cabeza del mundo romano. Tras la derrota y muerte de Bruto y Casio, Marco Antonio y Octaviano se dividieron el mundo romano. Entre los pocos que les siguieron ofreciendo resistencia se encontraba Sexto Pompeyo, quien acuñaría algunas de las monedas más atractivas de esta convulsionada época.

Una herencia familiar


Para Sexto Pompeyo, la oposición a los cesarianos era una herencia de familia. El hijo de Pompeyo Magno había sobrevivido la derrota definitiva de las últimas fuerzas pompeyanas en Hispania en la batalla de Munda del 46 a.C. y continuado con unos pocos seguidores la resistencia contra César. Una serie de éxitos contra los lugartenientes harían crecer su fama y sus seguidores, de modo que en un par de años había reunido en ejército de seis legiones.

El asesinato de César cambió radicalmente la situación de Sexto Pompeyo. El senado le permitió recibir parte de su herencia y le confirió el estratégico mando sobre la flota como praefectus classis et orae maritimae. Pompeyo estableció su base en Marsella y utilizaría los nuevos recursos para hacerse del control de Sicilia y transformarla en su base de operaciones. Tras el establecimiento del triunvirato utilizaría la flota para hostigar el tráfico marítimo hacia Roma generando problemas de desabastecimiento y hambrunas en la ciudad que minaban la popularidad de Octaviano con la plebe romana.

denario de Sexto Pompeyo

En el 42 a. C. Octaviano envió a la isla a su legado Quinto Salvidieno Rufo con una flota pero éste fue derrotado de manera decisiva en el estrecho de Sicilia. Tras esta batalla, Octaviano tuvo que interrumpir las operaciones para concentrar la atención en la campaña contra Bruto y Casio en Oriente.

Dueño de los mares


Sexto Pompeyo se encontraba en la cima de su poder. Es de este período que proceden sus acuñaciones, notables por la originalidad y nivel artístico de sus motivos. Su atractivo diseño y su rareza las hacen muy codiciadas por los coleccionistas y pueden alcanzar valores elevados.

A diferencia de Bruto y Labieno, Sexto prefirió colocar el rostro de su padre en el anverso de sus monedas, apareciendo el suyo junto con el de aquél sólo en algunos reversos, como el del exquisito áureo cuya imagen encabeza esta entrada.

denario de Sexto Pompeyo


Especialmente atractivos son los diseños de los denarios acuñados para conmemorar el triunfo sobre la flota de Salvidieno Rufo, cuyas imágenes acompañan este texto. En uno de ellos vemos una galera adornada con el aquila, el cetro y el tridente delante del Faro de Mesina decorado con una estatua de Neptuno y en el reverso al monstruo Escila. En la otra a Neptuno y un trofeo marítimo.


El fin


En el año 39 a.C., Pompeyo llegó a un pacto con los triunviros que le permitió afianzar su base de poder autónoma en la isla de Sicilia. El acuerdo sería, sin embargo, breve. Octaviano dedicaría un par de años a reunir una flota y contingentes de tropa adecuados para enfrentar a Pompeyo. Las operaciones iniciaron en el verano del año 36 a.C. bajo el comando de M. Vipsanio Agripa, el brillante lugarteniente de Augusto, que obtendría la victoria definitiva en la batalla de Nauloco en septiembre de ese mismo año. Pompeyo lograría todavía huir a Oriente donde sería finalmente apresado y ejecutado por lugartenientes de Marco Antonio.