lunes, 30 de noviembre de 2009

Otra de las monedas más antiguas y bellas del mundo



El lugar de emisión de este sexto de stater no ha podido ser identificado pero, sin lugar a dudas, se trata de una pieza muy antigua, de los mismos orígenes de la moneda, antes del 600 a.C. Lo evidencia, además de su estilo, el hecho de que fuera acuñada en electro, la aleación natural del oro y la plata.

Su anverso muestra una leona con la mandíbula abierta y la lengua visible representada casi en una forma impresionista. El león fue ampliamente utilizado en las primeras monedas por simbolizar poder, fuerza y dominación, pero el de ese stater se destaca por su plasticidad. Sólo al observar la imagen desde una cierta distancia identificamos de qué se trata pero, al aproximarnos, el motivo se descompone en una serie de bloques rigurosos, que le dan al conjunto una impresión de fuerza, tenacidad y movimiento muy bien lograda por el anónimo artista. El reverso de nuestra moneda tiene una marca de cuño, un rasgo distintivo de las piezas de este período temprano.

Hubo una considerable variedad en las representaciones en las primeras monedas Jónicas. Los motivos favoritos eran leones, carneros o chivos, ciervos, toros y caballos. Inicialmente, estos motivos no eran todavía emblemas de la ciudad emisora. Posteriormente, sin embargo, se convirtieron en atributos distintivos de las mismas. El león fue característico de Lydia, pero las ciudades de Jonia también lo usaron en sus acuñaciones. Por lo tanto, es bastante difícil determinar la ceca responsable de una moneda temprana.