jueves, 8 de julio de 2010

Hallan el mayor tesoro de monedas romanas de la historia de Inglaterra

Dave Crisp, un aficionado a la búsqueda de restos arqueológicos con detectores de metales, descubrió en abril de este año un recipiente con más de 52.500 monedas romanas de plata y bronce que datan del siglo III d.C. Entre ellas habría, según los reportes preliminares, 766 del usurpador Caurasio, quien gobernó la isla entre el 286 y el 293 d.C., notables por su rareza. El hallazgo se produjo en una granja en las cercanías de la ciudad de Frome en Somerset. La noticia ha sido reproducida en numerosos medios internacionales de habla inglesa.

Las monedas más tempranas datan del año 253 y las más tardías del 293 d.C., el año de la muerte de Carausio. Al recibir Crisp extrañas señales de su detector durante uno de sus habituales paseos, comenzó a escavar la tierra con las manos y pronto aparecieron las primeras monedas. En cuanto comprobó que no se trataba de piezas aisladas, sino de un verdadero tesoro, lo reportó inmediatamente a las autoridades, tal como lo requiere la ley inglesa.

El contexto y el tamaño del hallazgo sorprendieron a los especialistas. En primer lugar, las monedas se hallan en el medio del campo, lejos de las zonas de habitación romanas conocidas. El trazado de una calzada romana pasa a poca distancia del lugar, pero no se sabe de villas, cementerios o ningún otro tipo de asentamientos de ese período en esta región.

El tesoro pesa unos 160 kilos y no debe haber sido fácil transportarlo hasta el lugar. Los especialistas creen que debe representar los ahorros de toda una comunidad o, quizás, una ofrenda votiva de algún tipo a las divinidades. Todo parece indicar que el recipiente que las contenía, un gran caldero de metal, fue enterrado primero y luego llenado. Las monedas fueron limpiadas por personal de conservación en el Museo Británico para evitar que se peguen entre sí como consecuencia del óxido. El proceso tomó un mes, y tres meses más la elaboración del catálogo provisional.

Los arqueólogos elogiaron a Crisp por reportar el hallazgo a las autoridades en forma inmediata, lo que permitió que el contexto arqueológico del mismo se registrara meticulosamente. El museo británico podría adquirir las piezas por una suma de 1 millón de libras esterlinas.