viernes, 24 de septiembre de 2010

¿Cómo empezar una colección de monedas antiguas?

Valentiniano II. 375-392 d.C. Æ (18mm, 2.40 g.). Valor aproximado 100 $

Recibo muchos mails con consultas de personas que quieren empezar una colección de monedas antiguas, así que escribo esta entrada para poder dar una respuesta general más ordenada que pueda servir a muchos.

Coleccionar monedas antiguas ¿sólo para ricos?

Desde el Renacimiento, el coleccionismo de monedas antiguas adquirió un importante prestigio como “hobby de príncipes”. Algo de esa fama sigue vigente hoy y muchos creen que se necesita importantes sumas para iniciar una colección. Por supuesto, hay monedas que alcanzan valores siderales, pero existen también muchísimas piezas de enorme belleza e interés numismático e histórico que pueden adquirirse por valores de, por mencionar sólo cifras muy aproximadas, de entre 20 a 500 dólares. Es decir, que hay miles de piezas dentro del alcance del presupuesto de una “persona normal”. Por otra parte, las monedas antiguas son bienes fácilmente comercializables y lo invertido en una colección puede, generalmente, recuperarse vendiendo la misma en caso de ser necesario.
Constancio II.  337-361d.C. Æ Centenionalis (21mm, 5.52 g.). Valor aproximado 90 $

Por dónde empezar

Una de las preguntas que recibo más a menudo es qué moneda comprar primero para iniciar una colección. Pero no hay una respuesta. Puede decirse que dos variables determinan la decisión de compra de un coleccionista, su interés y sus recursos. Es claro que, en la mayoría de los casos, la variable dominante será la segunda. Con todo esto quiero decir que la única guía que un coleccionista puede seguir es su interés, sus propios gustos y, partiendo de ellos, adquirir lo que le permita su presupuesto. No hay otro motivo para coleccionar monedas más allá del placer que ello proporciona, por lo tanto, esa debe ser la base a la hora de decidir qué comprar.
Todo ello no significa que no puedan darse consejos sobre cómo empezar. En el coleccionismo de monedas, como en casi todas las cosas, lo mejor es iniciarse de a poco e ir adquiriendo experiencia en el proceso. Más concretamente, ello significa comenzar adquiriendo monedas de bajo valor para formar una primera colección que sirva como punto de partida y como base para juntar experiencia y conocimientos. Posteriormente, con más confianza, puede avanzarse hacia ejemplares más valiosos con la seguridad de no cometer errores costosos.

Una buena opción inicial, las monedas del Bajo Imperio Romano

En mi opinión, las monedas de vellón bajo” del Bajo Imperio Romano constituyen un excelente punto de partida para iniciarse en el coleccionismo de monedas. Se trata, en términos generales, de las más económicas de las monedas antiguas pues se acuñaron por millones y pueden hoy conseguirse fácilmente y a precios accesibles. Son, por otra parte, piezas de gran interés histórico, pues iluminan la última época de la larga historia del Estado romano hasta su definitiva disolución (por lo menos en su porción occidental) a fines del siglo V. Un par de ejemplos de monedas de este período en excelente estado de conservación   acompañan esta entrada a manera de ilustración, podrían darse muchos otros más económicos.