viernes, 3 de diciembre de 2010

La primera moneda de Julio César (Curso: “Las monedas como fuentes para la historia de Roma” 15° parte)

Cayo Julio César nació en el seno de una familia patricia de gran tradición, que remontaba sus orígenes hasta la misma diosa Venus, pero que en las generaciones inmediatamente anteriores no había tenido acceso a las mayores distinciones. La figura determinante de su niñez y adolescencia fue su tío Cay Mario, el gran líder de los populares, quien influiría de manera determinante en el curso de su carrera política. El joven Julio se revelaría como un político de excepcional habilidad. Logró sobrevivir el caos de las proscripciones de Sila e iniciar un ascenso rápido por el cursus honorum gracias a su talento para captar el favor popular y para establecer alianzas con los líderes políticos más poderosos, Craso y Pompeyo.

En el 59 a.C., César alcanzó el consulado y posteriormente se desempeñó como gobernador de la Galia. Usaría este puesto como trampolín para construir un ejército propio y afianzar su prestigio y riqueza mediante una serie excepcional de guerras de conquista contra los pueblos galos. Su creciente poderío llevaría, desde el año 49 a.C., a una guerra civil contra su viejo aliado  Pompeyo y sus enemigos en el senado, decididos a destruirlo. Hasta este punto de su carrera, César no había tenido ocasión de acuñar monedas pero, inmerso en la guerra civil, comenzó a utilizarlas como medio de propaganda. En este punto, como en tantos otros, César revelaría un talento superior al de sus contemporáneos.

Durante la guerra contra las fuerzas de Pompeyo, César organizó una ceca móvil para poder contar con las monedas necesarias para financiar su esfuerzo militar. Un segundo objetivo de sus acuñaciones era servir como propaganda en la feroz guerra ideológica contra sus adversarios. La primera moneda producida por César fue un espectacular denario con su nombre (en el exergo) y un elefante aplastando una víbora en el anverso y los emblemas del pontífice (puesto sacerdotal que César ocupaba) en el reverso. Los especialistas han debatido mucho sobre el significado de estos motivos, su intención me parece, sin embargo, clara. El elefante aplastando la víbora es un símbolo del triunfo del bien sobre el mal, es decir, de César sobre sus adversarios. El elefante era, aparentemente, un símbolo asociado a la tradición familiar de César (pero Crawford rechaza esta afirmación de las fuentes antiguas: pág. 735 n. 2). El motivo indica la confianza de César en la justicia de su posición y en la seguridad de su victoria final. El reverso completa el mensaje al demostrarnos la piedad de César frente a los dioses y, en consecuencia, el favor de éstos para su causa.