viernes, 17 de diciembre de 2010

Las monedas más bellas del mundo antiguo: una moneda de oro de Siracusa


El hecho de que los artistas firmen sus obras exige un nivel de conciencia de sí mismo que los griegos alcanzaron durante el siglo VII a. C., pero que el Oriente desconoció por completo. Implica, también, un nivel de reconocimiento social importante para el creador. En la Grecia clásica (500 a.C. - 336 a.C.), se hizo común que esculturas y vasos llevaran las firmas de sus autores, llegando algunos a ser verdaderas estrellas. En el ámbito de la moneda, los artesanos preservaron por más tiempo su anonimato, pero en el siglo V aparecieron algunos maestros grabadores que estamparon sus nombres en los productos de su trabajo. Uno de los más famosos fue Evainetos, cuyo nombre distingue a algunas de las monedas más bellas de la ciudad de Siracusa.


La moneda cuya imagen acompaña esta entrada es un claro ejemplo, un pieza de 100 litras acuñada alrededor del año 404 a.C. El reverso de esta pieza lleva la cabeza de la ninfa Aretusa, con su cabello suavemente ondulado fijado con un pasador adornado con estrellas. Detrás de la cabeza de Aretusa vemos las iniciales de Evainetos. En el reverso se muestra al joven Heracles, desnudo, luchando con el león de nemea. La escena se interpreta tradicionalmente como una alusión a la guerra de Siracusa contra Cartago bajo el liderazgo del tirano Dionisio I. La belleza del impasible rostro de la ninfa y la energía plástica del combate entre el héroe y el león revelan la calidad del trabajo de Evainetos. Una verdadera obra maestra. El ejemplar ilustrado alcanzó en subasta un valor cercano a los 60.000 euros.