martes, 21 de diciembre de 2010

Valor de monedas antiguas: los tres factores clave


Vuelvo a un tema algo básico y que ya he discutido en este blog, pero sobre el que siempre recibo consultas.

En algunas entradas recientes hemos tratado reiteradamente sobre la fuerte tendencia a la suba del valor de las monedas antiguas y de los resultados de algunas subastas espectaculares. El valor de las monedas parece, entonces, ser el tema del momento. Un amigo me pregunta, cómo es posible explicar que un sestercio de bronce del siglo II (la célebre moneda de Adriano que batió todos los records de valor) pueda costar tanto más que monedas de oro mucho más antiguas. En primer lugar, hay que decir que como todo producto que se comercialice en un mercado, el valor de las monedas antiguas depende de la interacción entre la oferta y la demanda. Sin embargo, como las monedas antiguas son un producto de características muy especiales, hay algunos factores particulares de gran importancia a tener en cuenta. Contrariamente a lo que los principiantes suelen creer, el valor de una moneda antigua no depende tanto del metal en que haya sido acuñada, o de su antigüedad misma, aunque todo ello juega, ciertamente, un papel. Hay tres factores que son determinantes:

Áureo de Labieno - Ejemplo de una moneda extremadamente rara  (precio aprox. 420.000 $) 

1 – Rareza (es decir, la cantidad de ejemplares existentes de un tipo determinado)


Las culturas del mundo antiguo produjeron millones de monedas. Fueron el único producto que pueda decirse que fue fabricado en serie en este período. Si bien la gran mayoría de esa producción fue permanentemente reutilizada para acuñar nuevas monedas o se perdió por diversas razones, la difundida práctica del enterramiento como medio de atesoramiento garantizó que gran cantidad de ejemplares se conservaran hasta nuestra época. Mientras que las monedas de algunos períodos son muy comunes (como los denarios republicanos o las piezas de vellón bajo del Imperio Romano tardío), otras son extremadamente raras (un caso extremo son las monedas de emperadores que reinaron pocos años o de usurpadores que llegaron a acuñar monedas). En líneas generales, mientras más rara sea una moneda, más alto será su valor

Áureo de Pescenio Níger - Ejemplo de moneda excelentemente conservada y de extrema rareza (valor aprox. 528.000 $)


2 - Conservación – gradación


Las monedas antiguas son coleccionadas principalmente por la belleza de sus diseños y motivos, por lo que, cuanto mejor pueda apreciarse el mismo, mayor será el interés de los coleccionistas y, en consecuencia, también el precio. La mayoría de las monedas que han llegado hasta nosotros del mundo antiguo permanecieron en circulación por bastante tiempo y sufrieron procesos de desgaste variables. Las piezas que se conservan en su estado original son, en consecuencia, raras y codiciadas. El valor de dos monedas iguales puede variar de manera increíble según su diferente conservación.

Sestercio de Tito con el coliseo - ejemplo de moneda de gran interés histórico (valor aprox. 205.000 $)

3 – Interés histórico o artístico


Dado que la oferta de monedas, por lo general, casi no se modifica (o lo hace sólo muy lentamente), el factor en última instancia determinante es la demanda, es decir, el interés de los coleccionistas. Es por ello que la tasación de monedas antiguas es tan compleja, el experto debe conocer los intereses generales de los coleccionistas y las tendencias de su desarrollo. El principio básico a tener en cuenta es bastante simple: La mayoría de los coleccionistas buscan monedas con interés histórico o artístico. Es el primero de esos intereses el que explica que las monedas de emperadores famosos u otros personajes o acontecimientos históricamente relevantes alcancen por lo general altos valores. El interés artístico, por su parte, impulsa el valor de las monedas con motivos especialmente llamativos y logrados. En líneas generales y sin pretender ser exhaustivo, puede decirse que las monedas más codiciadas por los coleccionistas contemporáneos son los áureos y sólidos del imperio, los sestercios del principado, los tetradracmas y decadracmas sicilianos, los decadracmas atenienses, los octodracmas ptolemaicos y las grandes monedas de plata de muchas polis griegas.