martes, 21 de junio de 2011

¿Cómo combatir las falsificaciones? Un comentario sobre la petición “NO A LAS FALSIFICACIONES”

NO MAS FALSAS

El escándalo de las últimas subastas de Jesús Vico y Marti Hervera


Ha habido mucho revuelo por estas semanas en el mundo de la numismática española por la aparición de algunas monedas falsas en el catálogo de la última subasta de la prestigiosa casa Jesús Vico. El debate fue especialmente intenso en el Foro Imperio Numismático, donde el mismo Sr. Vico intervino para defender su punto de vista (podéis leerlo aquí). Especialmente inquietante me parece el hecho de que se incluyeran en la subasta algunas réplicas fabricadas por la empresa española Remoneda (leed al respecto esta entrevista de Adolfo al director de la misma). Pocos días más tarde se dio una situación semejante en una subasta de Marti Hervera (podéis leer aquí al respecto).

Algunos miembros del Foro Imperio Numismático han iniciado, como respuesta, una campaña para juntar firmas y obtener una modificación de la ley española para forzar a los fabricantes de reproducciones comerciales a:

…marcar de forma notoriamente visible toda moneda no original mediante al menos uno de los siguientes métodos:

- Características metrológicas tales como peso, diámetro y ley metálica claramente diferentes del original que se busca reproducir

- En monedas que lo permitan, se colocará una marca incusa que contenga una leyenda en letras mayúsculas que identifique al espécimen como no original en una de las caras, nunca en el canto. Si la moneda, por tener poco espesor no pudiera portar esta marca, se dispondrá la marca en sobrerrelieve, cubriendo parte del motivo original para evitar un posterior borrado fraudulento que dificultara su clasificación como tal.

Podéis encontrar el petitorio completo y firmarlo aquí.

Mi humilde punto de vista: la única defensa efectiva es el conocimiento

Aclaro que me parece muy bueno que los coleccionistas se movilicen y que reclamen leyes que dificulten el trabajo de quienes buscan aprovecharse de ellos. Sin embargo, tengo que decir que no creo que la ley pueda ser una defensa efectiva en este caso. En muchos países es obligatorio marcar a las réplicas. En Estados Unidos, por ejemplo, la Hobby Protection Act de 1973 estipuló que las réplicas deben llevar la palabra COPY en el anverso o reverso. Las réplicas son, sin embargo, sólo una parte muy pequeña del problema y la ley no evitó que monedas falsas aparecieran en grandes cantidades en subastas norteamericanas, como sucedió en las convenciones de la asociación numismática en Nueva York en 1988 y 1999.

La ley no puede, en definitiva, garantizar protección frente a las falsificaciones. La única defensa efectiva es el conocimiento que permite identificar las piezas que no son auténticas.

En el petitorio se menciona como ejemplo de la calidad que pueden alcanzar las falsificaciones actuales el caso del decadracma ateniense de la Gemini VIII que yo tratara en este blog. Creo que es un ejemplo válido a medias. Si bien la calidad que pueden alcanzar las falsificaciones es indiscutible, no creo que pueda afirmarse que las mismas sean indetectables para los expertos. La mejor prueba es la rapidez con que el decadracma de la Gemini fue cuestionado por coleccionistas de distintas partes del mundo en foros y páginas web. Lo mismo sucedió con la subasta de Vico, para algunos coleccionistas fue relativamente fácil identificar a los “clones” incluidos en el catálogo. Creo que el problema en ambos casos ha sido antes la falta de atención y cuidado de las casas de subastas que la calidad de las falsificaciones.

Creo que mucho más útil que un cambio en la ley sería un catálogo online de monedas falsas en español que permitiera reconocer más fácilmente a los clones. Del tipo del que incluye en inglés la página Forum Ancient Coins

En conclusión: me parece bien que desde el punto de vista legal se dificulte lo más posible la tarea a los falsificadores, pero no nos hagamos ilusiones, la única defensa efectiva es la vigilancia y el conocimiento de los coleccionistas. Las casas de subastas deberían estar a la altura de lo que proclaman en sus páginas y catálogos y someter a las piezas que ofrecen a un detenido estudio consultando, en casos dudosos, la opinión de diversos especialistas independientes. Lamentablemente, está claro que el coleccionista no siempre puede dar esto por un hecho o pensar que un nombre reconocido sea garantía suficiente para comprar cerrando los ojos.