lunes, 29 de agosto de 2011

La moneda provincial romana


AE 24 - Trajano - Cilicia, Diocaesarea, 10.62g.

Las monedas de la Roma imperial ofrecen series muy variadas y ricas, pero también bastante conocidas. Sin embargo, dentro de las monedas imperiales se encuentra un grupo increíblemente numeroso que recibe, por lo general, menos atención que el resto, las denominadas “monedas provinciales”.

La historia: ciudades griegas bajo dominio romano

A medida que la República Romana se adueñó en su expansión de todo el mundo helenístico, se convirtió en responsable del gobierno de numerosas ciudades griegas, cada una con una larga tradición de autogobierno que incluía, como uno de sus elementos fundamentales, la acuñación de sus propias monedas.

Tras la conquista, los romanos implementaron en las provincias orientales una administración mínima dedicada sólo a cobrar impuestos y a mantener el orden, y delegaron todas las demás tareas en las ciudades. El Estado romano se reservaba sólo el derecho de acuñar en oro y plata, pero permitía en la mayoría de los casos a las ciudades continuar con la acuñación de al menos algunos tipos y denominaciones en metales bajos. Las diversas ciudades mantuvieron entonces sus tradiciones monetarias locales pero combinándolas con las romanas: ahora todas sus acuñaciones debían llevar el retrato del emperador en el anverso.

Los romanos solo prohibieron seguir acuñando moneda a aquellas ciudades que se habían resistido duramente a su dominio. De la misma forma, las ciudades que se habían distinguido por su lealtad o importancia recibían en ocasiones el permiso para acuñar monedas sin el retrato del emperador o para producir piezas de plata.

AE 25 - Julia Domna - Serdica

Un campo enormemente diverso

Cientos de ciudades acuñaron sus propias monedas en el Imperio, y lo hicieron por decenas o por un par de cientos de años. Algunas ciudades utilizaron, además, decenas o cientos de denominaciones y tipos diferentes durante ese tiempo. Algunas tuvieron cecas activas de manera esporádica, dejando de producir por algunas décadas para volver a empezar después. Otras mantuvieron series ininterrumpidas a lo largo de todo el período. Esto se traduce en una enorme variedad de estilos y tecnologías, incluso para las monedas de una misma ciudad o región. Sería sólo en el caos de la crisis del siglo III, cuando la crisis económica y la inflación harían que en muchos lugares se volviera a una economía de trueque, que la práctica de las acuñaciones locales desaparecería. A partir del reinado de Diocleciano, todas las cecas provinciales funcionarían bajo el control directo del Estado imperial.

El campo de las monedas provinciales romanas es, entonces, sumamente complejo y ello hace muy difícil al coleccionista principiante formarse una idea general. También para el investigador es este un terreno lleno de desafíos. Nuestro conocimiento de las monedas provinciales se ha transformado en las dos últimas décadas debido a los recientes avances en los detectores de metales y al cambio de clima político en muchos países del Este de Europa que antes eran inaccesibles. El resultado ha sido que un enorme cuerpo de material desconocido o se ha vuelto disponible para el estudio en los últimos años.

Roman Provincial Coins: An Introduction to the Greek Imperials

Bibliografía introductoria y para expertos

Los dos mejores textos introductorios a las monedas provinciales romanas pensados para coleccionistas son:



Quiens busquen studios profundos y catálogos académicos pueden recurrir a los volúmenes del Roman Provincial Coinage Project, un enorme proyecto internacional del que ya han visto la luz distintas versiones de los dos primeros volúmenes y el séptimo de los diez proyectados:

Vol. I (1992): From the death of Caesar to the death of Vitellius (44 BC–AD 69) by A. Burnett, M. Amandry, and P. P. Ripollès.

Vol. II: From Vespasian to Domitian (AD 69–96) by A. Burnett, M. Amandry, and I. Carradice.

Vol. VII (2006): Gordian I to Gordian III (235–8). Province of Asia by M. Spoerri Butcher.