miércoles, 21 de marzo de 2012

La ciudad de Bath se esfuerza por adquirir un tesoro de 30.000 monedas romanas


Monedas del tesoro de Bath

Bath es una ciudad inglesa orgullosa de su pasado romano que cuenta con excelentes museos y conserva ejemplarmente su patrimonio antiguo. Ahora las autoridades realizan una llamativa colecta entre la población para que el museo local pueda adquirir un importante tesoro de monedas romanas encontrado en la ciudad.

El hallazgo


 En el año 2008, el importante descubrimiento fue realizado por un grupo de arqueólogos que hacía trabajos de exploración de rutina (lo que se conoce como “arqueología de rescate”) en un terreno en el que estaba por construirse un nuevo hotel. Las monedas todavía no han sido analizadas en profundidad y muchas se encuentran prácticamente fusionadas en grandes bloques. El número total se estima en 30.000, lo que ubicaría este hallazgo entre los cinco más grandes realizados en Inglaterra
.
En su gran mayoría, las monedas son antoninianos. La composición del tesoro permite una datación aproximada del enterramiento del conjunto alrededor del año 270 d.C. El análisis definitivo de las piezas será, sin embargo, realizado en el Museo Británico y se estima que demandará todavía un año de trabajo por parte de los especialistas numismáticos de esa institución.


Baños romanos de Bath


La ejemplar legislación inglesa sobre tesoros arqueológicos


Si bien este hallazgo fue realizado por un arqueólogo profesional, se le aplica la misma legislación que en los casos famosos de monedas halladas por aficionados a la detección de metales (como en el caso del espectacular tesoro de Somerset de 50.000 monedas). Se trata de una ley del año 1996 conocida como Treasure Act. Esta ley obliga legalmente a los que encuentran objetos antiguos a informar de su hallazgo a las autoridades. Una investigación dirigida por un juez de instrucción determina a continuación si el hallazgo puede considerarse un tesoro o no. Si se declara que efectivamente es un tesoro, entonces el propietario debe ofrecer el artículo a la venta a un museo a un precio fijado por un comité independiente de expertos en antigüedades. Sólo si el museo no expresa ningún interés o no es capaz de pagar el precio fijado por los expertos, entonces el descubridor puede venderlos libremente a cualquier interesado.

Se trata de una ley ejemplar que hace poco atractivo el mercado negro de bienes arqueológicos no reportados. Otros países aplican una legislación punitiva que no recompensa a los descubridores y consiguen muchos menos resultados que Inglaterra.

Esperemos que el museo de Bath reúna los recursos necesarios para adquirir las monedas y exhibirlas al público.