viernes, 16 de noviembre de 2012

Mi moneda antigua favorita: un medallón de Probo



Medallón de vellón bajo, 35.08 g. Anverso: IMP C PROBVS - INVIC PF AVG. Busto de Probo laureado drapeado y con coraza, lanza y escudo decorado con una escena de adlocutio. Busto de Sol tras el emperador. Reverso: MONETA AV - G Las tres Monetae, cada una portando balanza y cornucopia, y monedas a sus pies.

Hace poco me preguntaban cuál era mi moneda antigua favorita. Los que leen este blog hace tiempo saben de mi interés especial por los medallones tardoantiguos. Pero si tengo que elegir uno en especial, me quedo con este magnífico ejemplar con la representación del emperador Probo junto con Sol invicto. Lamentablemente, escapa a mis posibilidades como coleccionista. El ilustrado más abajo fue subastado en 2009 por unos 230.000 dólares.

Sol invicto antes de Probo

Si bien el culto a Sol invicto ya está atestiguado en Roma durante el siglo II d.C., fueron los emperadores de la dinastía de los severos los primeros en impulsarlo. Como señalaba en una entrada reciente, Sol invicto aparece por primera vez como motivo numismático enuna moneda de Septimio Severo. Luego, durante el reinado de Heliogábalo, sería introducido oficialmente en Roma bajo la forma del dios solar homónimo de la ciudad de Emessa.

La figura de Sol invicto se volvería cada vez más importante durante el siglo III, difundiéndose junto con otros cultos orientales. Sería el emperador Aureliano (270-274d.C.) quien reforzaría la posición del dios Sol, transformándolo en la principal divinidad del panteón romano. Su intención era dar a todos los habitantes del Imperio, civiles o militares, orientales u occidentales, un dios universal al que todos pudieran rendir culto sin que ello significara traicionar sus propios dioses. El centro del culto era un nuevo templo, construido en el año 274 en el Campus Agrippae en Roma, con grandes decoraciones financiadas con los despojos del reino de Palmira.

Sol invicto y Probo: preparando el camino al cristianismo

Probo continuaría la política religiosa de Aureliano y Sol invicto sería una figura central en sus monedas. El medallón de Probo que nos ocupa es una obra maestra que señala la virtual identificación entre el emperador, invicto en los campos de batalla, y la divinidad solar invencible. Un claro mensaje de exaltación del poder imperial. En este medallón, Sol y el emperador se muestran con perfiles perfectamente alineados, casi indistinguibles en la forma, a pesar de las diferencias en los detalles. Mediante el uso del título “invicto” en la inscripción, Probo asume el epíteto tradicional de su compañero divino. Todo refuerza la identificación entre el soberano y la divinidad, que aparece casi como su alter ego.


Aureliano y Probo eran paganos devotos y, sin embargo, su política religiosa facilitaría la transición hacia el cristianismo. El culto al sol era lo que técnicamente se conoce como “henoteísmo”, es decir, la adoración a un solo dios sin que ello implique negar la existencia de otras divinidades, constituyendo, de ese modo, un término medio entre politeísmo y monoteísmo. No sorprende, entonces, que Constantino, tras su conversión al cristianismo, adoptara la iconografía de Sol invicto como un puente perfecto para acercar gradualmente la transformación religiosa y social que estaba llevando a cabo a los habitantes del Imperio. Entre otros numerosos ejemplos, Constantino produjo el fantástico medallón de oro cuyo anverso podéis ver sobre este párrafo y que es una copia exacta del de Probo.