viernes, 2 de agosto de 2013

Historia monetaria de Roma de Cómodo a Septimio Severo

Denario de Cómodo

Continuando con la serie sobre la historia monetaria del Imperio Romano trato ahora el breve pero decisivo período de transición entre la era de los antoninos y la dinastía de los severos.

Para Dión Casio el final del reinado de Marco Aurelio y el ascenso de Cómodo al trono significó el final de una edad de oro y el comienzo de una de hierro. En el plano monetario, sin embargo, antes que una ruptura, lo que se reconoce es una aceleración en el proceso ya vigente de deterioro de la moneda. El nuevo emperador cambió abruptamente la política exterior de su padre y buscó rápidamente la paz con los germanos concediéndoles generosos subsidios. Para mantener sus extravagantes gastos, Cómodo se vio obligado a reducir nuevamente el estándar del denario a 1/104 de la libra romana y a rebajar su pureza hasta un 74%.

Cómodo fue asesinado por miembros de su propio círculo íntimo el 31 de diciembre del año 192 d.C. Al día siguiente (1° de enero del año 193 d.C.) fue proclamado en su lugar, Pértinax, un militar ya sexagenario que se había encumbrado tras una distinguida carrera a pesar de provenir de orígenes modestos. El nuevo emperador encontró al estado romano en una situación crítica, por lo que fijó como objetivos centrales de su gobierno el restablecimiento del orden y la disciplina, tanto moral como fiscal, pues las arcas públicas estaban exhaustas. Su frugalidad fue mal recibida por los miembros de la guardia imperial, que esperaban una generosa recompensa en metálico por haber apoyado su llegada al trono. A pesar de resistirse a la idea, Pértinax tuvo finalmente que ceder y prometió un donativo de 12.000 sestercios a cada soldado. Para cumplir su promesa y dar al mismo tiempo testimonio de sus diferencias con su predecesor, Pértinax remató las propiedades de Cómodo para reunir los fondos.
 Denario de Pértinax

El ahorro era clave para la política de Pértinax. En contra de lo hecho por su predecesor, para estabilizar la situación económica, el nuevo emperador inició un ambicioso programa de mejora de la calidad de la moneda, subiendo el porcentaje de plata del denario del 74 al 87%. Ello equivalía a una revaluación de la moneda y tenía como efecto inmediato una disminución del volumen de acuñaciones que podía realizar la ceca imperial en Roma. Los motivos de sus monedas intentan transmitir el mensaje de la liberación del pueblo de la opresión y del comienzo de una nueva era de prosperidad auspiciada por los dioses. Nos muestran a un emperador que Pértinax no llegó a ser.

El 28 de marzo del 193, un grupo de unos 300 pretorianos se agolpó frente al palacio, reclamando porque aparentemente habían recibido sólo la mitad de la paga prometida por el emperador. Contra el consejo de sus asesores, Pértinax decidió negociar con las tropas y convencerlas de que era imposible cumplir sus pedidos. Durante la discusión, un soldado perdió la paciencia, se adelantó y asesinó al emperador con su espada a la vista de todos. La muerte de Pértinax puso claramente en evidencia los incalculables riesgos que aparejaba una política de ahorro. La permanencia de un nuevo emperador en el trono dependía de su habilidad para conquistar y preservar la lealtad de las tropas y el reparto de generosos donativos era el camino más rápido hacia ese objetivo. Una política devaluatoria, en cambio, permitía recompensar rápidamente a los soldados a costa de un deterioro del sistema monetario a mediano plazo. Pero ese mediano plazo era irrelevante para quienes debían esforzarse primero por preservar el trono y la vida.
 Denario de Didio Juliano

El reinado de Pértinax había durado sólo 86 días. Los pretorianos se decidieron entonces a ceder el trono a quien prometiera realizar el mayor donativo a los soldados. El suegro de Pértinax, Tito Flavio Sulpiciano, que era prefecto de la ciudad y se encontraba en el campamento de los pretorianos, comenzó a hacer ofertas. Enterado de la situación, un senador romano, Didio Juliano, se dirigió hacia el campamento y comenzó a hacer sus propias ofertas ante la puerta. Sulpiciano llegó a ofrecer 20.000 sestercios a cada hombre, pero Didio Juliano lo superó prometiendo 25.000 y fue proclamado por las tropas.

El reinado de Didio Juliano sería todavía más breve que el de Pértinax. Una de sus primeras medidas sería una rebaja en la cantidad de plata del denario, que pasaría del 87 al 81 %, marcando un camino que sus sucesores profundizarían con graves consecuencias. Septimio Severo surgiría finalmente como vencedor de las pujas que, a partir de estos acontecimientos, se desatarían entre diversos generales por adueñarse por medios más firmes del trono que Didio Juliano pretendía comprar. Severo entendería claramente la lección del fracaso de Pértinax y haría del cortejo a los soldados uno de los ejes políticos de reinado.
 Denario de Septimio Severo


Severo incrementó considerablemente la paga militar, llegando aparentemente a doblarla en el año 197 d.C. Ante la falta de recursos fiscales genuinos para financiar estos incrementos, se recurrió por primera vez a una política fuertemente inflacionaria basada en una abrupta caída del contenido de plata del denario, que llegaría a tan sólo el 56%. Esta política era beneficiosa para el Estado porque, con toda probabilidad, las subas de precios seguían con un cierto retraso a la devaluación, permitiendo, por algún tiempo, un ahorro considerable para las finanzas públicas. También parece haber sido exitosa en obtener el apoyo de los soldados, que eran víctimas de lo que en economía se conoce como “ilusión monetaria”, una inadecuada capacidad de distinguir entre las subas nominales y el comportamiento real de su salario, es decir, teniendo en cuenta la suba de precios. Si bien carecemos de información suficiente para estimar el impacto inflacionario concreto de estas medidas, la fuerte reducción en el volumen de acuñaciones fraccionarias en metal bajo es una clara prueba de la existencia de fuertes subas de precios