miércoles, 31 de julio de 2013

Los retratos monetarios y la barba de Juliano el Apóstata

Juliano II. AV solidus (4,44 g). Antioquía. Anverso: DN IVLANV-S NOB CAES, busto drapeado con coraza hacia a la derecha con la cabeza descubierta. Sin barba. Reverso: GLORIA REI PVBLICAE, Roma y Constantinopla entronizadas, sosteniendo entre ellas escudo adornado con estrellas. Constantinopla tiene su pie sobre los restos de un barco hundido. SMANZ en exergo. RIC 167.

Pocas figuras del mundo antiguo nos siguen fascinando de la manera que lo hace el emperador Juliano. En el centro de la perenne atracción que ejerce su persona se encuentran, sin duda, su renuncia a la fe cristiana y su intento de restaurar la antigua religión politeísta del Imperio romano. Su fracaso en este objetivo haría de él, en el juicio de la posteridad, una figura entre trágica y romántica, capaz de suscitar las pasiones más encontradas: diabólico apóstata para unos, heroico defensor del helenismo para otros. La producción monetaria de Juliano es particularmente interesante porque refleja las diferentes etapas de la historia de su reinado. Ello es claramente visible en la transformación de sus retratos.

Juliano II. AV solidus. 4.46 gr. Constantinopla. Anverso: FL CL IVLIA_NVS PP AVG busto drapeado hacia la derecha con diadema de perlas y coraza. Barba incipiente. Reverso: VIRTVS EXERC-ITUS ROMANORVM Soldado con casco que sostiene un trofeo en la mano izquierda y coloca la mano derecha sobre la cabeza de un cautivo arrodillado. En exergo: CONS. RIC VIII 156.


El increíble camino de Juliano al trono imperial


Juliano era hijo de Constancio Galo, un medio hermano del emperador Constantino. Tras la muerte de éste, toda su familia fue asesinada por los soldados que querían eliminar a posibles competidores de los hijos del emperador. Juliano y un medio hermano salvaron su vida milagrosamente porque su tierna edad inspiró compasión en los asesinos. Tras una vida marcada por la inseguridad, Juliano fue designado César por su primo –quien era probablemente uno de los responsables de la eliminación de su familia-, Constancio II.

Juliano ascendió al trono como César de su primo Constancio II en el año 355 d.C. Hasta ese momento su principal interés había sido el estudio de la literatura y la filosofía, que debió dejar de lado para asumir su nueva posición. También tuvo que desprenderse de su larga barba, que en el mundo romano era un símbolo de la dedicación a los estudios filosóficos porque desde el reinado de su tío Constantino se había consolidado la imagen del soberano cristiano perfectamente afeitado.

 Juliano II. AV solidus. 4.41 gr. Constantinopla. Anverso: FL CL IVLIA_NVS PP AVG busto drapeado hacia la derecha con diadema de perlas y coraza. Con barba. Reverso: VIRTVS EXERCI-TUS ROMANORVM Soldado con casco que sostiene un trofeo en la mano izquierda y coloca la mano derecha sobre la cabeza de un cautivo arrodillado. En exergo: CONSP entre palmas. RIC VIII 157.

Constancio le asignó como tarea la defensa de la Galia, y el joven César la cumplió con gran éxito, obteniendo resonantes victorias sobre los diferentes pueblos germánicos que la amenazaban desde el norte. Fueron sus propios soldados los que le confirieron entonces el ascenso al rango de Augusto, haciendo inevitable la guerra civil. Ésta no llegó a materializarse porque Constancio falleció de causas naturales mientras dirigía sus ejércitos en contra de su primo, quedando Juliano como único soberano del imperio.

La barba de Juliano y su significado


No sabemos exactamente cuándo pero, en algún momento de la campaña que Juliano emprendió hacia Oriente para enfrentar a su primo, Juliano comenzaría a dejar nuevamente crecer su barba. Era un claro símbolo de su ruptura definitiva con su primo y con el cristianismo. Su barba era un elemento central de su identidad y, como tal, fue reflejada con precisión en los retratos numismáticos producidos a lo largo de su reinado. En sus monedas vemos a Juliano primero como un joven lampiño y luego podemos ver como su barba crece hasta transformarse en una tupida masa que se extiende hasta su cuello.


Juliano II. AV solidus. 4.48 gr. Constantinopla. Anverso: FL CL IVLIA_NVS P F AVG busto drapeado hacia la derecha con diadema de perlas y coraza. Con barba tupida. Reverso: VIRTVS EXERCI-TUS ROMANORVM Soldado con casco que sostiene un trofeo en la mano izquierda y coloca la mano derecha sobre la cabeza de un cautivo arrodillado. En exergo: CONSP. RIC VIII 158.

Muchos contemporáneos reaccionaron con rechazo frente al “nuevo” aspecto del emperador. Mientras Juliano residía en Antioquía entre los años 362 y 363 para preparar la fatídica campaña en Persia en la que perdería la vida, la mayoritariamente cristiana población de la ciudad hizo de la barba de Juliano objeto privilegiado de sus burlas y desprecio. Los antioquenos se burlaban especialmente del retrato en sus monedas, al que comparaban con un chivo (!). Juliano respondió escribiendo un pequeño tratado satírico, el misopogon, es decir el “odiabarbas”, en el quedescargaría toda su ironía sobre los antioquenos.