martes, 1 de octubre de 2013

El binio (doble áureo) del emperador Treboniano Galo

Binio de Treboniano Galo con representación de Apolo sanador en el reverso

En esta entrada os presento una breve introducción al reinado de Treboniano Galo y su producción monetaria. Es un emperador hoy muy poco conocido pero que tuvo que hacer frente a uno de los períodos más críticos de la historia de Roma, signado por desastres militares y una terrible epidemia.


Un reinado en medio del caos


Tras la muerte de Decio, la situación general del imperio parece volverse caótica, acentuándose la debilidad de las fronteras y la lucha interna por el poder. Una vez más, un nuevo emperador tuvo que ser elegido en el acto. Las tropas escogieron a C. Vibio Treboniano Galo, gobernador senatorial de Moesia. Galo necesitaba hacer la paz rápidamente con los godos, tanto para estabilizar una situación militar que no podía revertirse con facilidad, como para viajar a Roma para asegurar su posición en el trono. Los godos accedieron a abandonar el territorio imperial pero a condición de conservar a sus cautivos y botín, y del pago por parte del imperio de una subvención anual. Tras acordar con los godos, Galo regresó a Italia, y su proclamación fue confirmada formalmente por el Senado. A la crisis militar se sumaba la devastación causada por la plaga, que parece haber alcanzado su punto más alto durante el breve reinado de Galo.

El pago de subsidios para garantizar la paz con los godos agravó, sin duda, la ya muy delicada situación fiscal del imperio forzando a una nueva reducción en el contenido de plata del antoniniano para poder cubrir los crecientes costos. El reinado de Treboniano Galo marcó así un nuevo piso para el antoniniano que comenzó a acuñarse con sólo un poco más de un 35% de plata.

Binio de treboniano Galo con reverso FIDES MILITVM 


El doble áureo, “binio”, de Treboniano Galo


El reinado de Galo marcó también un deterioro del áureo. Por primera vez, durante el reinado de Galo se redujo la pureza del oro utilizado para acuñarlos, que bajó del 99 al 97%. Además de ello, se recurrió al expediente de introducir un “doble áureo” (tradicionalmente denominado “binio”), una moneda de oro de mayor peso cuyo valor doble era señalado de la manera convencional por el retrato del emperador con corona rayada en el anverso. A pesar de equivaler teóricamente a dos áureos, el binio tenía un peso promedio de sólo 5,8 gramos, mientras que los áureos de Galo alcanzaban los 3,65 gramos. Es decir, que su contenido metálico se encontraba muy por debajo de los dos áureos de su valor nominal. David Sear considera que es probable que el binio haya sido valorado según su peso (Roman Coins and ther Values, vol. III, pág. 227) pero de ser así, no habría tenido ningún incentivo para introducir esta nueva moneda. En mi opinión, el objetivo del Estado romano era que la moneda fuera aceptada a su valor nominal, por lo menos por quienes la recibieran de éste, que habrían sido sobre todo soldados y funcionarios. Es difícil, sin embargo, que el binio circulara luego a su valor nominal en el mercado, cuando la constante manipulación del áureo ya había alertado a los actores económicos sobre la necesidad de determinar la calidad de cada pieza utilizada en una transacción.

La producción nuismática del breve reinado de Galo también se distingue por la originalidad de algunos de sus tipos de reverso, que sólo pueden interpretarse como alusiones a la compleja situación del imperio por esos años. El binio cuya imagen encabeza esta entrada constituye un claro ejemplo. Su reverso con la representación de Apolo “sanador” debe ser interpretada, sin duda, como un pedido al dios para que liberara a Roma de los padecimientos ocasionados por la plaga.

Binio de Treboniano Galo con reverso SALVS AVGG


El final


Tranquilizado temporalmente el frente del Danubio, nuevos problemas estallaron en Oriente. En el 251, Sapor anexó Armenia. Y poco después tomó Nisibis. En una brillante campaña relámpago llegaría el año siguiente a capturar Antioquía. Desde 252 hasta bien entrado el 253, los persas aterrorizaron la zona circundante, pero la población de la región organizó su propia resistencia militar frente al enemigo, logrando que Sapor se viera, finalmente, forzado a retirarse. A todo ello se sumó, desde el verano del 253, la proclamación de Marco Emilio Emiliano -el sucesor de Galo como gobernador de Moesia-, por sus tropas. Su posterior marcha sobre Roma para enfrentar a Galo alentó al rey godo Cniva a aprovechar la situación y a renovar las hostilidades. Como habían quedado pocas tropas en la provincia, pudo avanzar sin muchos problemas hasta Macedonia. Al mismo tiempo, Emiliano salía vencedor de la guerra civil y Galo era asesinado.

El objetivo de Emiliano puede haber sido volver al Danubio para asegurar esa frontera antes de proceder contra Persia. Sin embargo, tuvo que hacer frente a un nuevo rival por el dominio del trono imperial, Valeriano. Los ejércitos de ambos se encontraron en septiembre de 253, cerca de Spoletium, donde Emiliano, antes del inicio de la lucha, fue asesinado por sus propios hombres, que reconocieron como emperador a Valeriano.