miércoles, 27 de noviembre de 2013

El comienzo del reinado de Aureliano y la rebelión de los trabajadores de la ceca de Roma

Antoniniano - Cízico - Serie Divo Claudio

La llegada de Aureliano al trono

Tras la muerte de Claudio, uno de sus parientes, Quintillo, intentó reclamar para sí el trono, pero tras tan sólo unos días el ejército elevó a esa posición a Aureliano, otro de los generales de origen ilirio promovidos a las más altas posiciones por Galieno y que, como vimos, había tenido un papel en la conjuración que acabó con su vida. El primer año de su reinado estuvo dedicado casi exclusivamente a repeler una serie de incursiones germánicas: primero de los vándalos en Panonia y, luego, de iutungos y alamanes en Italia. Las operaciones serían complejas y las fuerzas romanas no quedarían exentas de alguna derrota (la batalla de Placentia) pero, finalmente, el nuevo emperador lograría expulsar definitivamente a estos enemigos, dando de esta forma una clara señal de su energía y genialidad táctica, facultades que probaría sobradamente a lo largo de su reinado.

El bellum monetariorum – La revuelta de la ceca de Roma

Las dificultades en las operaciones para rechazar estas incursiones darían origen a algunas insurrecciones en el ejército y a problemas en Roma que demuestran que la posición de Aureliano en el trono todavía no era percibida como firme por algunos actores. El episodio más significativo, sin embargo, parece haber sido una revuelta generalizada de los trabajadores de la ceca de Roma. Los testimonios en las fuentes antiguas son confusos y contradictorios pero coinciden en otorgar a este episodio una importancia significativa, acentuando la dura represión que debió emprender el emperador para sofocarlo y la gran cantidad de víctimas resultante. Dado el reducido número de los trabajadores de la ceca de Roma (que como máximo sólo pueden haber sido unos pocos cientos), parece evidente que lo que comenzó como una protesta de este grupo específico se habría transformado en un alzamiento de por lo menos un sector de la población de la ciudad.

Sin duda, la situación del abastecimiento de Roma fue particularmente mala en esos años, por el ataque de Zenobia a Egipto, por las incursiones germánicas y, finalmente, por la concentración de tropas en suelo italiano para repeler esa amenaza. Ello habría hecho que parte de la plebe urbana se plegara al alzamiento


Antoniniano - Roma- Serie Divo Claudio

El motivo del estallido de la revuelta fue, aparentemente, el descubrimiento de un fraude sistemático llevado a cabo en la ceca con participación de su mismo director, el rationalis Felicissimus. Las monedas acuñadas en Roma en estos años presentan, en efecto, un contenido de plata sensiblemente inferior al de las piezas provenientes de otras cecas del imperio, como puede reconocerse en la extensa serie Divo Claudio producida para honrar la memoria del predecesor de Aureliano (serie que dicho sea de paso, marca el nadir en la historia del antoniniano). Es, en consecuencia, evidente que los trabajadores se enriquecían robando parte del metal precioso que recibían del tesoro para llevar adelante su actividad. Este hecho refleja indirectamente la fuerte devaluación de la moneda circulante, pues la misma hacía particularmente provechoso el acceso a metales preciosos.

Felicissimus fue ejecutado en los primeros momentos de la disputa o, incluso, su castigo fue lo que impulsó a sus subordinados a alzarse para evitar un destino semejante. La revuelta fue aplastada con una verdadera batalla campal en el monte Celio. Los rebeldes no tenían oportunidad frente a las cohortes urbanas reforzadas por tropas regulares enviadas por el emperador. La carnicería fue, en consecuencia, atroz y no culminó con el triunfo de Aureliano pues a éste le siguieron numerosas ejecuciones sumarias de muchos sospechados de haber estado implicados, incluyendo algunos cuantos senadores.

La clausura de la ceca de Roma

Tras su triunfo, Aureliano se decidió a clausurar la ceca de Roma, una medida que pone en evidencia que la revuelta había sido tan grave que no quería correrse ningún riesgo de que algo similar ocurriera en el futuro. La medida también deja entrever que el mejoramiento de la calidad de la moneda ya era una de los objetivos de la política de Aureliano (que se plasmaría luego en su reforma monetaria) y que el castigo ejemplificador del fraude era una vía para la consecución de ese objetivo.