jueves, 4 de febrero de 2016

La moneda de Vellón al inicio del reinado de Constantino

Constantino I como César, nummus de vellón bajo, 6,9 gr. Tréveris

El sistema monetario introducido por Diocleciano en el 293 d.C. se conservó, por lo menos en lo que a peso y calidad de las monedas se refiere, sin cambios significativos por más de 20 años. Sin embargo, tras su retirada del poder, en el conflictivo clima político generado por la disolución de la segunda tetrarquía, se iniciaría un camino de deterioro de las denominaciones de vellón bajo que trastocaría las bases del sistema monetario y sería el modelo de un proceso de crisis recurrente que se repetiría durante todo el siglo IV.

Constantino desempeñaría un papel central en la desestructuración del sistema monetario de la tetrarquía, tanto en lo que se refiere a los estándares de las denominaciones vigentes como al lenguaje iconográfico de sus representaciones. Este cambio no sería, sin embargo, el resultado una política planificada o de una reforma general, sino la consecuencia de una serie de medidas parciales y de emergencia que, en su efecto acumulativo, generarían un nuevo paradigma, que los sucesivos triunfos de Constantino sobre todos sus rivales harían extensivo a la totalidad del imperio.

Parece probable que Constantino acuñó las primeras monedas en su nombre sólo después de que Galerio hubiera confirmado su posición en el trono como nuevo César de Occidente, pues en las mismas asume ese título y no el de Augusto que le había sido conferido por las tropas de su padre en York. Los retratos de Constantino en sus primeras acuñaciones en Tréveris (entre 306 y 307 d.C.) marcan ya una clara ruptura con el estilo de representación habitual de los soberanos de la tetrarquía y se diferencian claramente del retrato que será incluido en las monedas producidas en su nombre por sus colegas (véase la imagen que encabeza esta entrada). A pesar de que este primer retrato monetario de Constantino mantiene el pelo corto típico de los Tetrarcas, presenta un rostro completamente diferente con un aire sereno y juvenil, y sin la barba y el ceño fruncido que eran típicos del estilo anterior.
Constantino I como César, nummus de vellón bajo, 7,4 gr. Tréveris

Otro punto de ruptura significativo con las acuñaciones tetrárquicas es la producción en el 307 de algunos nummi con una representación de marte en el reverso. Estas monedas parecen evocar a Marte como nuevo patrón divino de Constantino y marcan un claro distanciamiento respecto de las asociaciones religiosas estandarizadas establecidas por Diocleciano con las figuras de Júpiter y Hércules.

El cambio de estilo sería rápidamente acompañado de un cambio en el estándar monetario. El proceso fue iniciado ya a comienzos del año 307 d.C., por Constantino en las cecas bajo su control –Londres, Tréveris y Lugdunum- y consistió en una brusca reducción tanto del peso como del contenido de plata del nummus, que pasa de los 10,3 a los 6,5 gr. de peso teórico, es decir, de un estándar de 1/30 de la libra romana a otro de 1/48 o 1/50. Al mismo tiempo, la proporción de plata en la composición de la aleación metálica se reduce aproximadamente a la mitad, bajando de alrededor de un 4% a un 2%. Es decir que el contenido real de ese metal por cada pieza se reduce a casi un tercio del previo a esta reforma, pasando de aproximadamente unos 0,4 a unos 0,13 gr.
Constantino I como Augusto Nummus de vellón bajo 7,6 gr. Lugdunum

Tras la reducción en el estándar, se acuñaron en la ceca de Lyon algunas monedas en los años 308-9, que llevan en el reverso las letras: CI HS. la interpretación más convincente es que se trata de una marca de valor que incluye la tradicional abreviatura para el sestercio (HS) y que fija para el nummus depreciado un valor de 100, es decir, de 25 denarios (véase la imagen sobre este párrafo. Es claro que la reducción del peso no vino acompañada de un cambio en el valor nominal de la pieza, pues de lo contrario la depreciación no habría reportado ningún beneficio al Estado.

¿Qué impulsó a Constantino a tomar una medida de este tipo? Se trató sin duda de una solución de emergencia ante la falta de recursos para atender los pagos del Estado. Tal como había sucedido reiteradamente durante el siglo III d.C., el deterioro del estándar monetario era una manera de resolver, por lo menos en el corto plazo, los problemas financieros del Estado dado que permitía incrementar la capacidad de pago nominal del fisco con la misma cantidad de metal disponible. En lugar de recurrir al expediente utilizado por Diocleciano y sus colegas en el 301 d.C. -una revaluación de las monedas sin alterar las características físicas de las mismas-, Constantino prefirió volver a la práctica tradicional de deteriorar la composición metálica de la moneda pero mantener inalterado su valor nominal. El efecto final era el mismo pero sin duda la forma elegida por Constantino era mucho más eficaz dado que la percepción del cambio por parte de los actores económicos era gradual mientras que en una revaluación nominal por decreto la reacción de los mismos sería más rápida.

Mapa ilustrando la expansión gradual de los territorios del Imperio Romano controlados directamente por Constantino

Esta medida iniciaría un ciclo e reiteradas devaluaciones de la moneda de vellón bajo que sería una característica recurrente del sistema monetario bajoimperial. Los estándares se modifican tan rápidamente que la clasificación de las monedas mismas se hace compleja, particularmente porque no conocemos los nombres de las diferentes piezas que circularon durante el período, por ello se ha impuesto en la numismática la convención de clasificarlas a partir de sus diferentes módulos, según el siguiente sencillo esquema:

Clasificación por diámetro de las monedas de vellón del Bajo Imperio Romano

AE1 desde 25 milímetros
AE2 desde 21 milímetros
AE3 desde 17 milímetros
AE4 menos de 17 milímetros

El ciclo de depreciaciones que se inicia con la devaluación de Constantino es relacionado habitualmente con los costos de las guerras civiles producidas por la disolución del sistema tetrárquico. Sin embargo, esa puede ser difícilmente la causa de la primera depreciación llevada a cabo por Constantino, que todavía no se había visto involucrado en conflictos militares internos. Es necesario considerar que los territorios controlados por el hijo de Constancio incluían una de las fronteras más problemáticas, cuya defensa representaba, sin duda, una parte importante del costo militar total del imperio y que sólo contaba con los recursos fiscales de Hispania, Britannia y la Galia para cubrir esos gastos. Los primeros años de reinado de Constantino estuvieron signados, además, por una intensa actividad militar en la frontera contra alamanes y francos y por ambiciosos proyectos de construcciones públicas. Por otra parte, el destino trágico de Severo demostraba claramente los riesgos que implicaba una política fiscal demasiado estricta, particularmente para un soberano novel. Por ello, no puede sorprender que, una vez separada esta región del resto del imperio, Constantino tuviera que recurrir, tras tan sólo pocos meses en el poder, a un relajamiento de los estándares monetarios ante la imposibilidad de financiar de otra forma su déficit presupuestario.