martes, 15 de marzo de 2016

Los prototipos monetarios "Nova Constellatio" - las primeras acuñaciones norteamericanas


Tras el fracaso de los dólares continentales, los EE.UU. carecieron de una moneda nacional por varios años, recurriendo en su remplazo a diversas notas emitidas por algunos estados y por bancos, a moneda extranjero y al uso de bienes como medios pago y de atesoramiento.

Las complejas tasas de cambio entre todas las diversas monedas en circulación dificultaban, por supuesto, las operaciones comerciales. Esto se sumaba a una depresión económica generalizada que marcó los primeros años tras el fin de la guerra revolucionaria en 1783. Los EE.UU. necesitaban una moneda nacional con urgencia.

En este contexto, bajo el impulso de Robert Morris, superintendente de finanzas, el gobierno de EE.UU. estableció en 1783 una ceca en la que se realizaron algunos primeros experimentos en la producción de monedas metálicas. Se diseñaron los motivos, se produjeron algunos cuños y se acuñaron diversas piezas de prueba, sin embargo, la idea fue abandonada y las monedas no fueron introducidas como circulante.

Al tratarse sólo de pruebas, estas monedas fueron producidas en cantidades muy limitadas que no circularon. En el anverso, pueden verse rayos que emanan de un ojo, rodeado de una constelación circular de trece estrellas, similar al motivo que se había utilizado en algunos billetes continentales. La leyenda del anverso, en latín, era NOVA CONSTELLATIO (una nueva constelación), que es el nombre genérico que hoy se da a estas piezas. En el reverso podía verse una guirnalda alrededor de las iniciales de Estados Unidos con la denominación abajo, acompañado todo por la leyenda, LIBERTAS JUSTITIA (Libertad, Justicia) y la fecha 1783.

Hoy sólo se conoce un puñado de los prototipos acuñados por instrucción de Morris y su valor es muy difícil de calcular, con seguridad muy por encima del millón de dólares.

El diseño de estos prototipos fue utilizado entre 1783 y 1786 para una serie de pequeñas monedas de cobre producidas por privados y que se conocen hoy como “nova constellatio coppers”.