miércoles, 26 de abril de 2017

La diadema de Constantino y su historia

medallón de oro de Constantino
Constantino I AV Medallón de 1 ¼ solidos. Nicomedia, 325-326 AD. Anverso: DN CONSTANTINVS AVG, cabeza con diadema a la derecha con la mirada levantada. Reverso: EQVIS ROMANVS, el emperador como jinete levantando la mano derecha; SMN en exergo

En el año 324 d.C., tras su triunfo sobre Licinio, Constantino se transformó en el único dueño del Imperio Romano y se decidió a fundar una nueva capital en el Oriente que llevara su nombre, Constantinopla. Estos acontecimientos estuvieron acompañados de una importante adición al retrato monetario del emperador. En las monedas acuñadas en ese año hace su aparición la diadema, es decir, una cinta de tela ceñida a la cabeza del soberano y sostenida por un nudo sobre la nuca del cual cuelgan hacia atrás los dos extremos. El nombre diadema deriva del griego διάδημα, que procede del verbo διαδέω (diadéō), que significa ceñir, atar alrededor.

Constantino I Siliqua Plata
Constantino I Siliqua Plata. Siscia, aproximadamente 330-337 AD. Anverso: sin leyenda. Cabeza a la derecha mirando hacia arriba con diadema. Reverso: CONSTANTINVS AVG, Victoria avanzando hacia la izquierda, sosteniendo corona y palma, SIS en exergo.


Los orígenes de la diadema


La diadema era un símbolo de realeza con una larga tradición en Oriente. De hecho, el uso de la palabra en griego está atestiguado por primera vez en un pasaje de Jenofonte en que éste describe el ornato del emperador persa. 

Como símbolo de la dignidad real, la diadema tiene dos orígenes. En primer lugar, proviene, como se mencionó, del Imperio Persa, donde el uso de turbantes estaba sujeto a reglas muy específicas. Sólo los emperadores y otros hombres importantes, como los príncipes de la casa real, podían usar turbantes especiales. A menudo, esos turbantes se ataban con una cinta, cuya decoración podía indicar el estatus de la persona.


Un segundo origen es la guirnalda tradicional o corona utilizada en la religión griega. Las guirnaldas ya se conocen desde la época de micénica, donde los conjuntos de placas de oro cubrían a menudo la frente de las personas ilustres enterradas en las tumbas ("diademas funerarias"). En la época clásica, varios dioses griegos que estaban conectados con la muerte y la vida después de la muerte se representan habitualmente con una diadema. Por ejemplo, Heracles, Hades y Dioniso.


La diadema en una moneda del rey helenístico Antioco III

La diadema helenística


La diadema fue adoptada por Alejandro Magno tras su conquista del imperio persa, sin duda, como un símbolo de que él era el heredero del poder de los aqueménidas. La diadema utilizada por Alejandro es descrita por diversos autores como una cinta púrpura con pequeños puntos blancos. 

Tras la muerte de Alejandro, la diadema fue utilizada como emblema de poder por los diversos reyes que lo sucedieron, transformándose en uno de los principales símbolos helenísticos de realeza y apareciendo con frecuencia en los retratos monetarios.

La diadema en Roma


En el año 44 a.C., en un espectáculo público, Marco Antonio ofreció a Julio César la diadema, pero las señales de reprobación del pueblo movieron a éste a rechazarla. El creciente temor de sectores de la aristocracia romana de que César aspiraba a la monarquía fue uno de los motivos centrales que impulsaron a la conspiración que terminó en su asesinato. En consecuencia, la diadema no fue utilizada por Augusto, pues era un símbolo demasiado ligado al poder real y, por lo tanto, incompatible con la idea de la “restauración de la republica” en torno a la que giró la construcción de su nuevo régimen político, el principado.

Constantino I. Medallón de oro 1 ½ sólidos. Siscia, 326-7 AD. Anverso: Sin leyenda. Cabeza a la derecha mirando hacia arriba, con diadema de dos cadenas de perlas que encierran una fila de hojas de laurel y rosetas. Reverso: GLORIA CON - STANTINI AVG emperador con atuendo militar, a punto de pisar cautiva sentada frente a él, arrastrando un segundo cautivo y sosteniendo trofeo sobre el hombro izquierdo. en exergo SIS


Al introducir la diadema en los retratos de monedas acuñadas en el 324 d.C., Constantino rompía de esta forma con una tradición de más de tres siglos, en la que los emperadores habían evitado los símbolos monárquicos helenísticos. 

El nuevo único dueño del mundo romano enviaba de esta forma un mensaje inconfundible a los habitantes del imperio. En primer lugar, se colocaba expresamente en la tradición de Alejandro Magno y los reyes helenísticos, presentándose prácticamente como un sucesor del primero. En segundo lugar, anunciaba una nueva idea del poder imperial que terminaba de romper definitivamente con los modelos de la tetrarquía. Es importante destacar que en las primeras monedas en que Constantino es representado con la diadema, este tiene su mirada dirigida al cielo, un símbolo con un profundo significado del que trataré en una próxima entrada.

Constantino I. Sólido. Nicomedia, AD 335
Constantino I. Sólido. Nicomedia, AD 335. Anverso: Sin leyenda, Cabeza a la derecha mirando hacia arriba, con diadema, la diadema compuesta por placas rectangulares que se alternan con pares de perlas. Reverso: VICTORIA CONSTANTINI AVG Victoria sentada a la derecha con coraza y escudo con leyenda VOT / XXX; en exergo SNMP




Con el paso del tiempo, la simple diadema de tela sería reemplazada por otra decorada con perlas y, luego, con gemas cada vez mayores. Es probable que esta evolución estuviera relacionada con la necesidad de distinguir la diadema de Constantino de aquellas portadas por sus hijos una vez que se les confiriera a éstos la dignidad de césares. A partir de ese momento, la diadema se transformaría en uno de los principales símbolos del poder imperial romano.