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martes, 21 de enero de 2014

Giovanni da Cavino y los paduanos 3° parte -Valor actual de los paduanos

Paduano de Giovanni Cavino. Anverso: Busto de Faustina la menor. Reverso: emperatriz realizando sacrificios frente al templo de Vesta, Subastado en 2011 por aprox. 67.000 USD.

Tras haber dedicado una primera entrada a la vida y obra de Giovanni da Cavino y una segunda a los métodos de producción utilizados en su taller, quería terminar esta serie de entradas sobre los paduanos comentando brevemente sobre el valor actual de estas fantásticas piezas.

Lo primero que hay que señalar, es que los sestercios producidos en el taller de Cavino, lejos de ser considerados como simples imitaciones, son piezas raras y valiosas por mérito propio que atraen tanto a los coleccionistas interesados en las medallas del Renacimiento italiano como a aquellos que se especializan en monedas romanas.


El valor de los sestercios paduanos


Paduano de Giovanni Cavino. Sestercio con busto de Vespasiano y Coliseo en el reverso. Subastado en 2011 por 925 USD.

El interés de los coleccionistas por las piezas de Cavino ha ido creciendo gradualmente con el paso del tiempo y, por lo tanto, también su valor. 

Los ejemplares acuñados por el propio Cavino son muy raros y codiciados y se los ve con menor frecuencia en subastas, siendo la gran mayoría ejemplares fundidos. El valor de estos últimos varía muy fuertemente, siendo más alto el de los ejemplares que pueden conectarse con Cavino y mucho menor el de los productos tardíos de su taller o el de las copias hechas por otros. El valor también depende, por supuesto, del interés de los motivos representados y del estado general de la pieza. En los últimos años he visto  sestercios paduanos subastados por sumas que oscilan entre poco menos de 100 y los 3.000 dólares o más. 

Excepcional es el caso de un medallón acuñado en oro que reproduce el anverso de un sestercio de Faustina y el reverso de algunos de sus asses y dupondios (su imagen encabeza esta entrada). Fue subastado en 2011 por casi 70.000 dólares! Esta misma pieza fue producida en bronce, y este ejemplar en oro debe haber sido elaborado para un cliente muy especial. El desgaste que presenta es llamativo y hace pensar que alguien puede haber deseado hacerlo pasar por un medallón antiguo.

Medalla de Giovanni Cavino en plomo. Anverso con retratos de Cavino y Bassano y reverso con retrato de Benavides. Subastado en 2013 por aprox. 1200 USD.

El valor de las medallas de Cavino


Con las medallas sucede lo mismo que con los sestercios paduanos, los ejemplares acuñados son por lo general mucho más raros y valiosos. Sus valores también oscilan considerablemente desde unos pocos cientos de dólares hasta, en casos específicos, cerca de los 5.000 o, incluso, los 10.000 dólares. Ello se explica, porque su rareza es generalmente mucho mayor. A diferencia de las imitaciones de sestercios antiguos, que se produjeron en números importantes para venderlas a un público general, las medallas se acuñaban en emisiones reducidas para el uso de las personas que hicieron el encargo.


miércoles, 15 de enero de 2014

Givanni da Cavino y los paduanos – 2° parte

Matriz para la producción de Paduanos con retratos de los doce Césares por fundición - Reproducción ampliada de anverso y reverso debajo

La semana pasada publiqué una introducción general a la vida y obra de Giovanni da Cavino, el creador de las piezas que hoy se conocen genéricamente con el nombre de “paduanos”, geniales imitaciones de monedas antiguas a mitad de camino entre la falsificación y la creación artística original. En esta segunda parte de la serie quiero detenerme en los métodos de producción utilizados en su taller y en las diferencias que permiten distinguir fácilmente a los paduanos de sestercios originales.


¿Falsificaciones o imitaciones?


El carácter heterogéneo de la producción del taller Cavino pone claramente de manifiesto que su objetivo no era engañar a sus clientes. Todo ello no significa, sin embargo, que terceros hayan intentado luego hacer pasar piezas de Cavino por monedas antiguas auténticas, desgastándolas y repatinándolas artificialmente para darles el aspecto de piezas acuñadas durante el Imperio romano. De hecho, hasta el siglo XIX, no era extremadamente raro encontrar sestercios paduanos confundidos con originales en importantes colecciones europeas.


Sus métodos de producción


El centro del arte de Cavino radica en su maestría en el grabado de los cuños. Por fortuna, se conservan actualmente en la Biblioteca Nacional de París 122 de los que él produjo (grabados en acero) que permiten apreciar el nivel de su trabajo. Los mismos llegaron a Francia en el siglo XVIII. Habían permanecido hasta esa época en poder de una familia de Padua. Los cospeles eran producidos con gran cuidado y eran, por lo tanto, mucho más regulares que los de los sestercios romanos.

En el taller de Cavino también se producían ejemplares fundidos. Es muy interesante la conservación de la matriz de una pequeña colección de sestercios con retratos de los doce césares de Suetonio destinada a la fabricación de moldes para la producción de ejemplares fundidos. En la matriz, como puede verse en las fotografías que acompañan este texto, los sestercios aparecen unidos por pequeños canales de vertedera, listos para servir de arquetipo en la fabricación de un molde en el que luego se vertería el metal fundido. Es, en mi opinión, muy probable que los doce sestercios se vendieran luego en conjunto como una pequeña colección representando a los emperadores biografiados por Suetonio, como una variante económica en comparación con los ejemplares acuñados.

Los sestercios de Cavino fueron muy exitosos con el público y rápidamente fueron imitados por otros talleres de la ciudad. Los productos de estos otros talleres también son conocidos como paduanos. El propio taller de Cavino siguió produciendo, por otra parte, copias por bastante tiempo después de su muerte. Por lo tanto, que a una pieza se la designe como paduana no significa automáticamente que proceda del mismo Cavino. En algunos casos, la atribución es dudosa. Los únicos ejemplares que pueden adjudicársele más allá de toda duda son aquellos producidos con los cuños que se conservan en la biblioteca de París, junto con unos pocos que le son adjudicados expresamente en otras fuentes o que llevan su nombre. Estas piezas son mucho más raras y valiosas, siendo lo más común los ejemplares fundidos a partir de sus matrices o utilizando sus acuñaciones o copias de las mismas como modelos.


Cuño original de Cavino con retrato de Marco Aurelio

Diferencias entre los paduanos y sestercios originales


Dado el nivel de conocimiento existente hoy en día, es difícil que una pieza de Cavino pueda pasar por un original. A pesar de que Cavino logró imitar el estilo antiguo con una habilidad genial, sus producciones presentan una serie de diferencias importantes con las monedas romanas. En primer lugar, los sestercios de Cavino son producidos en cospeles mucho más delgados que los antiguos, por lo que su peso es también sensiblemente inferior, lo que facilita su detección. Por otra parte, los cospeles de los paduanos son mucho más regulares en su forma circular que los originales romanos y la calidad de su grabado es mucho mejor, con un gran cuidado del detalle. Las letras de las leyendas son también mucho más regulares, porque en lugar de grabar cada una a mano, como hacían los romanos, Cavino utilizaba pequeños cuños para agregarlas. Por supuesto, los ejemplares fundidos son mucho más fáciles de detectar, presentando en su superficie las porosidades y pequeñas burbujas producidas al verter el metal líquido en los moldes.

En líneas generales, las diferencias reflejan el hecho de que los paduanos eran cuidados objetos artesanales producidos en pequeña escala, mientras que las monedas romanas se fabricaban con gran velocidad y en una escala casi industrial. 

lunes, 6 de enero de 2014

Giovanni da Cavino y los paduanos – Los geniales sestercios del Renacimiento

Sestercio de Nerón - Imitación de Giovanni da Cavino - ejemplar acuñado -AE 25,69 gr.

Giovanni da Cavino nació en Padua en 1500 y murió allí en 1570. Fue un reconocido orfebre, medallista y grabador de gemas que procedía de una familia con una destacada tradición en estas áreas. A pesar de que su actividad fue rica y variada, produciendo diversas esculturas y piezas de oro y bronce, hoy se lo recuerda principalmente por sus fantásticas imitaciones de monedas antiguas, a mitad de camino entre la falsificación y la emulación artística de los modelos clásicos. Constituyen, por otra parte, lo único de su producción que ha sobrevivido hasta hoy.

Sus sestercios siguen atrayendo a coleccionistas y estudiosos por su singular belleza y su manera genial de captar tanto el espíritu del mundo clásico, como la pasión del Renacimiento italiano por el estudio de la Antigüedad. Hasta finales del siglo XIX no era infrecuente que se los confundiera con los originales antiguos, habiendo muchas de sus creaciones engañado incluso a prestigiosos numismáticos.

Con esta entrada inauguro una pequeña serie de textos dedicados a analizar la historia y la obra del gran medallista del siglo XVI.


Sestercio de Vespasiano - Imitación de Giovanni da Cavino - ejemplar fundido - AE 21gr.


El contexto: la pasión renacentista por las monedas antiguas


Con la difusión de las ideas del humanismo desde finales del siglo XIV, se generó, primero en Italia y, luego, en toda Europa occidental, un profundo afán por conocer más acerca del mundo antiguo. Sobre todo, eran las grandes obras arquitectónicas y escultóricas de griegos y romanos las que acaparaban toda la atención. Es en este contexto que comienza a surgir también el interés por las monedas antiguas y la costumbre de coleccionarlas. Desde mediados del siglo XV nos encontramos frente a un mercado de monedas organizado, destinado a satisfacer los pedidos de los grandes coleccionistas: príncipes, prelados y patricios de gran riqueza. Es en este período que comenzaron a formarse algunas colecciones verdaderamente impresionantes, como aquella de la marquesa de Mantua, Isabella d´Este (1474-1539). Es también durante el siglo XV que, imitando la producción monetaria del mundo antiguo, se inicia la tradición de medallas conmemorativas renacentistas, con el gran Pisanello (1395-1455) como su fundador.

A principios del siglo XVI, la época de Giovanni da Cavino, una colección de monedas antiguas formaba parte casi imprescindible de la residencia de un aristócrata o patricio italiano, junto con una rica biblioteca y algunas obras de arte antiguas. La demanda de estos productos creció exponencialmente y, naturalmente, también los precios. Este contexto dio origen, como era de esperar, a la producción de imitaciones (y también falsificaciones) de obras de arte y monedas antiguas, un negocio muy lucrativo que buscaba aprovechar la demanda insatisfecha por estos objetos.

La ciudad de Padua, en el norte de Italia, fue desde época temprana un foco importante en la producción de imitaciones de arte antiguo. Es natural que fuera así, pues como uno de los centros universitarios más importantes de Europa (controlado por la República veneciana desde el año 1405), Padua contaba entre su población con un importante componente de estudiantes, profesores y eruditos provenientes de diversos países y muy influenciados por el humanismo, que eran potenciales compradores de estas imitaciones.

Cuño para el anverso de un sestercio de Nerón grabado por Cavino en acero y conservado actualmente en la biblioteca nacional de París

El taller de Cavino


Es probable que Cavino haya realizado su aprendizaje del oficio primero con su padre y, tras la muerte de éste, en el taller de Andrea Briosco (conocido como el Riccio, 1470-1532), famoso todavía hoy por sus pequeños bronces que imitan piezas antiguas y que encontraban sus compradores entre los entusiastas humanistas de Padua y Venecia. Ello se deduce del hecho de que Cavino es mencionado en el testamento de Briosco como uno de los albaceas.

La única fuente de información de la que disponemos sobre el taller de Cavino son sus mismos productos, sus imitaciones de monedas antiguas y sus medallas. No sabemos cuándo comenzó su actividad, pero algún momento de principios de la década de 1530 parece como la estimación más probable pues toda la producción de Cavino nos muestra a un artífice maduro y ya en pleno dominio de sus técnicas. Sabemos que en el año 1540 Cavino ya había iniciado su actividad pues un cliente (el jurista Marco Mantova Benavides) que le encargo un par de medallas con su retrato y el de su fallecido padre (un famoso médico) lo refleja en su correspondencia fechada en abril de ese año.


Moneda inventada a nombre de Julio César - Paduano de Giovanni da Cavino - AE 25,01 gr.

Las monedas y medallas de Giovanni da Cavino


El taller de Cavino fue considerablemente exitoso y su producción fue amplia y de gran calidad y se extendió por un período considerable de tiempo. Tras su muerte en 1570, uno de los hijos de Cavino mantuvo activo el taller por un tiempo utilizando los cuños y modelos heredados de su padre.

Actualmente existe un consenso entre los investigadores en que bajo ningún concepto puede considerarse a Cavino como un falsificador que pretendiera engañar a sus clientes. Sus imitaciones eran espléndidas obras de arte que se apreciaban y valoraban por sus propios méritos y que permitían enriquecer cualquier colección. Por otra parte, la producción del taller era heterogénea, distinguiéndose tres tipos principales de piezas:

  1. Imitaciones de monedas antiguas: Se trata de piezas elaboradas con gran cuidado y a partir de un detallado estudio de los originales, lo que permite a Cavino reproducir con gran fidelidad el estilo y el aspecto general de sus modelos. Cavino se concentró, sobre todo, en sestercios del principado, con retratos de los emperadores incluidos en la colección de biografías de Suetonio o con retratos de algunas emperatrices afamadas como Agripina o Faustina. Este interés se refleja en su colaboración con Alessandro Bassiano (1503-1587), uno de los grandes numismáticos y estudiosos del mundo antiguo de su tiempo que, al momento de su muerte, dejó el manuscrito de una edición de la obra de Suetonio enriquecida con imágenes de monedas de cada uno de los emperadores. (un ejemplo en la imagen que encabeza esta entrada)
  2. Variantes de monedas antiguas: se trata de imitaciones algo más libres que las del punto anterior, con algunas licencias y añadidos sin precedentes antiguos (un ejemplo en la segunda imagen de esta entrada)
  3. Monedas antiguas completamente inventadas: sus tipos se inspiran en líneas generales en el estilo de los modelos antiguos pero presentan tipos completamente nuevos y fantasiosos. (un ejemplo en la cuarta imagen de esta entrada).
  4. Medallas conmemorativas en honor a contemporáneos destacados. Se trata, en su gran mayoría, de trabajos realizados por encargo de clientes que quieren verse homenajeados de esta forma. En algunos casos, los retratos de sus clientes son realizados en un estilo antiguo que imita el de las monedas romanas, en otros, en cambio, las representaciones son más realistas y se orientan en lineamientos habituales de la producción medallística del Renacimiento italiano. Los personajes retratados en las medallas de Cavino constituyen prácticamente un quién es quien de la sociedad de la ciudad de Padua durante el siglo XVI, predominando entre ellos los exitosos profesores de la universidad local. Una medalla particularmente interesante es la que presenta los retratos de perfil superpuestos del mismo Giovanni y de Alessandro Bassiano. (un ejemplo en la imagen a continuación, el anverso de una metalla con los retratos de Alessandro Bassiano a la izquierda y del mismo Cavino a la derecha).