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sábado, 13 de agosto de 2016

Uno de los más bellos sestercios del mundo – Calígula habla a su guardia pretoriana (la escena de la ADLOCVTIO)

CALÍGULA, Sestercio, Roma 37-38 d.C., Æ 30,05 g. Anverso. CAESAR AVG GERMANICVS PON M TR POT Cabeza laureada a la izquierda; grafila de puntos. Reverso ADLOCVT / COH Calígula de pie hacia la izquierda frente a la sella castrensis en un podio (el suggestum), arengando a cinco pretorianos; grafila de puntos.

En 2014, la casa suiza Numismatica Ars Classica subastó la segunda parte de la espectacular colección J.D.L. de monedas antiguas. La pieza más importante en esa oportunidad fue sin duda el lote 24, el sestercio de Calígula cuya imagen encabeza esta entrada, uno de los ejemplares mejores conservados del tipo de reverso conocido como ADLOCVTIO y uno de los sestercios más bellos del mundo. Su importancia es ilustrada por el valor de 600.000 francos suizos entonces alcanzado en la subasta.

El retrato del anverso representa lo mejor del arte del grabado monetario del Alto Imperio Romano, mientras que el reverso nos muestra una escena caracterizada por su cuidada composición y gran atención a los detalles (véanse, por ejemplo, los motivos de los escudos). La acuñación está perfectamente centrada en un cospel de gran tamaño. Además de un excelente grado de conservación (extremely fine) el ejemplar presenta pátina de bellísima tonalidad.


La escena de la ADLOCVTIO 


La escena del general hablando a sus tropas no es común en el arte de ninguna cultura antigua, excepto en la romana. En el fondo, es una herencia del período republicano, en el que el comandante era un magistrado elegido por los mismos ciudadanos que conformaban el ejército y que por lo tanto tenía con ellos una relación en la que el consenso desempeñaba un papel importante. Durante el período imperial, la escena adopta un nuevo significado y pasa a ilustrar la relación especial que una a los soldados con el emperador, particularmente a los pretorianos, que son quienes se encuentran en su inmediata cercanía y garantizan su protección cotidiana.

Sestercio de Trajano

No es casual que este motivo numismático haya sido introducido por Calígula, uno de los emperadores que tuvo una relación más conflictiva con las elites tradicionales representadas en el senado. Ese conflicto desnudó una realidad que con los siguientes emperadores se haría cada vez más clara, que su poder residía en última instancia en la lealtad del ejército y, particularmente, de las guardias pretorianas estacionadas en Roma. El favor del ejército era clave para conservar el trono y por lo tanto las tropas debían ser cortejadas permanentemente por el soberano.

No es casual, tampoco, que a partir de ese momento, la escena de la adlocutio iniciara una larga carrera numismática, como lo ilustran las restantes imágenes que acompañan esta entrada. Su éxito se debió a la continuada importancia del ejército como factor de poder a lo largo de toda la historia del Imperio.

 Medallón de Cómodo

Como podemos observar, las características básicas del motivo se repiten a lo largo del tiempo. Los únicos cambios importantes tienen que ver con el número de soldados (que oscila entre 3 y 5), la presencia o no del prefecto del pretorio a un costado del emperador, la vestimenta del soberano(toga, paludamentum o coraza) y su posición (de pie o sentado).


Escena de ADLOCVTIO en la columna de Trajano

Del arte numismático, el motivo de la ADLOCVTIO pasaría a otros géneros, como los relieves. Las imágenes de dos de los ejemplos más destacados acompañan este párrafo: una escena de la columna de Trajano y otro de un relieve de Marco Aurelio reutilizado posteriormente en el arco de Constantino.

ADLOCVTIO de Marco Aurelio adapta e incluida en el arco de Constantino

jueves, 28 de julio de 2016

Fantástico retrato de Cómodo como Jano

Medallón de oricalco, Cómodo, 186-187 d.C., d = 41 mm æ 48,44 gr. Anverso: M COMMODVS ANTONINVS PIVS FELIX AVG BRIT busto Janiforme acorazado y drapeado de Cómodo y Jano, ambos con barba y corona de laureles. Reverso: PM TR XII IMP VIII COS V -. PP La diosa Tellus aparece recostada sobre una cesta llena de fruta de la que se eleva una rama de vid con racimos colgantes; su mano derecha descansa en un globo tachonado de estrellas, alrededor de la cual pasan cuatro figuras femeninas, que representan las estaciones con sus atributos. En exergo, TELLVS STABIL.

Este medallón es extremadamente raro. Lleva un retrato magnífico y muy poco frecuente en el arte numismático del Imperio Romano. Los ejemplares ilustrados se destaca, además, por la hermosa tonalidad verde de sus pátinas.

Es normal que los medallones romanos lleven retratos imperiales especialmente elaborados y cuidados, pero éste con su original busto bifronte es particularmente llamativo. Sus tipos de anverso y reverso anuncian claramente la llegada de una nueva “edad de oro”.


El propósito y la fecha de este medallón es fácil de determinar, ya que las leyenda de reverso cita la 12° concesión de la potestad tribunicia a Cómodo y los motivos representados tienen una clara relación con la celebración romana del Año Nuevo, por lo que es probable que haya sido acuñado para distribuir en el entorno del emperador durante las celebraciones del 1 de enero del año 187.

El busto del emperador se muestra en la forma de Jano, el dios de los comienzos y finales, y ello es también, sin duda, una referencia al cambio de año. El retrato que mira a la derecha tiene los rasgos de Cómodo. El retrato que mira hacia la izquierda tiene características completamente diferentes, y es de suponer que representa al mismo dios Jano. El reverso es igualmente notable, con una escena que representa la estabilidad de la diosa de la tierra, Tellus. Los atributos que la acompañan solo pueden interpretarse como los votos porque el nuevo año tenga buen tiempo y prósperas cosechas.

Este medallón fue subastado en el 2007 (NAC 40, Lote 748) por 90.000 francos suizos.

viernes, 2 de agosto de 2013

Historia monetaria de Roma de Cómodo a Septimio Severo

Denario de Cómodo

Continuando con la serie sobre la historia monetaria del Imperio Romano trato ahora el breve pero decisivo período de transición entre la era de los antoninos y la dinastía de los severos.

Para Dión Casio el final del reinado de Marco Aurelio y el ascenso de Cómodo al trono significó el final de una edad de oro y el comienzo de una de hierro. En el plano monetario, sin embargo, antes que una ruptura, lo que se reconoce es una aceleración en el proceso ya vigente de deterioro de la moneda. El nuevo emperador cambió abruptamente la política exterior de su padre y buscó rápidamente la paz con los germanos concediéndoles generosos subsidios. Para mantener sus extravagantes gastos, Cómodo se vio obligado a reducir nuevamente el estándar del denario a 1/104 de la libra romana y a rebajar su pureza hasta un 74%.

Cómodo fue asesinado por miembros de su propio círculo íntimo el 31 de diciembre del año 192 d.C. Al día siguiente (1° de enero del año 193 d.C.) fue proclamado en su lugar, Pértinax, un militar ya sexagenario que se había encumbrado tras una distinguida carrera a pesar de provenir de orígenes modestos. El nuevo emperador encontró al estado romano en una situación crítica, por lo que fijó como objetivos centrales de su gobierno el restablecimiento del orden y la disciplina, tanto moral como fiscal, pues las arcas públicas estaban exhaustas. Su frugalidad fue mal recibida por los miembros de la guardia imperial, que esperaban una generosa recompensa en metálico por haber apoyado su llegada al trono. A pesar de resistirse a la idea, Pértinax tuvo finalmente que ceder y prometió un donativo de 12.000 sestercios a cada soldado. Para cumplir su promesa y dar al mismo tiempo testimonio de sus diferencias con su predecesor, Pértinax remató las propiedades de Cómodo para reunir los fondos.
 Denario de Pértinax

El ahorro era clave para la política de Pértinax. En contra de lo hecho por su predecesor, para estabilizar la situación económica, el nuevo emperador inició un ambicioso programa de mejora de la calidad de la moneda, subiendo el porcentaje de plata del denario del 74 al 87%. Ello equivalía a una revaluación de la moneda y tenía como efecto inmediato una disminución del volumen de acuñaciones que podía realizar la ceca imperial en Roma. Los motivos de sus monedas intentan transmitir el mensaje de la liberación del pueblo de la opresión y del comienzo de una nueva era de prosperidad auspiciada por los dioses. Nos muestran a un emperador que Pértinax no llegó a ser.

El 28 de marzo del 193, un grupo de unos 300 pretorianos se agolpó frente al palacio, reclamando porque aparentemente habían recibido sólo la mitad de la paga prometida por el emperador. Contra el consejo de sus asesores, Pértinax decidió negociar con las tropas y convencerlas de que era imposible cumplir sus pedidos. Durante la discusión, un soldado perdió la paciencia, se adelantó y asesinó al emperador con su espada a la vista de todos. La muerte de Pértinax puso claramente en evidencia los incalculables riesgos que aparejaba una política de ahorro. La permanencia de un nuevo emperador en el trono dependía de su habilidad para conquistar y preservar la lealtad de las tropas y el reparto de generosos donativos era el camino más rápido hacia ese objetivo. Una política devaluatoria, en cambio, permitía recompensar rápidamente a los soldados a costa de un deterioro del sistema monetario a mediano plazo. Pero ese mediano plazo era irrelevante para quienes debían esforzarse primero por preservar el trono y la vida.
 Denario de Didio Juliano

El reinado de Pértinax había durado sólo 86 días. Los pretorianos se decidieron entonces a ceder el trono a quien prometiera realizar el mayor donativo a los soldados. El suegro de Pértinax, Tito Flavio Sulpiciano, que era prefecto de la ciudad y se encontraba en el campamento de los pretorianos, comenzó a hacer ofertas. Enterado de la situación, un senador romano, Didio Juliano, se dirigió hacia el campamento y comenzó a hacer sus propias ofertas ante la puerta. Sulpiciano llegó a ofrecer 20.000 sestercios a cada hombre, pero Didio Juliano lo superó prometiendo 25.000 y fue proclamado por las tropas.

El reinado de Didio Juliano sería todavía más breve que el de Pértinax. Una de sus primeras medidas sería una rebaja en la cantidad de plata del denario, que pasaría del 87 al 81 %, marcando un camino que sus sucesores profundizarían con graves consecuencias. Septimio Severo surgiría finalmente como vencedor de las pujas que, a partir de estos acontecimientos, se desatarían entre diversos generales por adueñarse por medios más firmes del trono que Didio Juliano pretendía comprar. Severo entendería claramente la lección del fracaso de Pértinax y haría del cortejo a los soldados uno de los ejes políticos de reinado.
 Denario de Septimio Severo


Severo incrementó considerablemente la paga militar, llegando aparentemente a doblarla en el año 197 d.C. Ante la falta de recursos fiscales genuinos para financiar estos incrementos, se recurrió por primera vez a una política fuertemente inflacionaria basada en una abrupta caída del contenido de plata del denario, que llegaría a tan sólo el 56%. Esta política era beneficiosa para el Estado porque, con toda probabilidad, las subas de precios seguían con un cierto retraso a la devaluación, permitiendo, por algún tiempo, un ahorro considerable para las finanzas públicas. También parece haber sido exitosa en obtener el apoyo de los soldados, que eran víctimas de lo que en economía se conoce como “ilusión monetaria”, una inadecuada capacidad de distinguir entre las subas nominales y el comportamiento real de su salario, es decir, teniendo en cuenta la suba de precios. Si bien carecemos de información suficiente para estimar el impacto inflacionario concreto de estas medidas, la fuerte reducción en el volumen de acuñaciones fraccionarias en metal bajo es una clara prueba de la existencia de fuertes subas de precios