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sábado, 13 de mayo de 2023

¿Una moneda resuelve el misterio de un emperador romano olvidado?


El enigma de Esponsiano: Una mirada al pasado

Dentro del apasionante mundo de la numismática, una moneda antigua podría ser la clave para desentrañar el enigma de Esponsiano, un emperador romano perdido en la historia. Este personaje se sitúa en un momento crítico del Imperio Romano, conocido como la crisis del siglo III, un periodo de inestabilidad política, económica y militar que marcó un punto de inflexión en la historia de esta civilización.

Esponsiano, una figura emergente de este tiempo turbulento, ha sido objeto de debate durante siglos. Su existencia ha sido cuestionada debido a la falta de documentación histórica que la respalde, y a la creencia de que las monedas con su nombre son falsificaciones. Este periodo de crisis, marcado por la rápida sucesión de emperadores, las invasiones bárbaras, y la inflación, se caracteriza por la escasez de fuentes documentales, lo que ha aumentado la incertidumbre sobre la autenticidad y el papel de figuras como Esponsiano.

Sin embargo, un hallazgo de monedas antiguas en Transilvania, Rumania, en 1713, grabadas con el nombre de Esponsiano, despertó desde hace mucho tiempo el interés de los historiadores y numismáticos. Sin embargo, como la autenticidad de esas monedas fue rechazada, se perdió la esperanza de que permitieran resolver el enigma de esta figura histórica.

Recientemente, la aplicación de avances tecnológicos a la numismática y la perseverancia de investigadores como Paul Pearson, de la Universidad de Cardiff, han abierto nuevas posibilidades para entender el papel de Esponsiano durante este periodo crítico del Imperio Romano.



Investigación y descubrimientos: Nuevas pistas sobre Esponsiano

Al colaborar con el Museo Hunterian de Glasgow, Pearson tuvo acceso a algunas de las monedas halladas en 1713 y pudo someterlas a un detenido análisis. Descubrió en ellas indicios de desgaste y erosión propios de una moneda antigua auténtica. 

En un trabajo minucioso publicado en la revista PLoS, Pearson compara esas piezas con monedas auténticas de Gordiano III y Filipo. Los resultados sugieren que las monedas de Esponsiano circularon realmente durante un largo periodo antes de ser enterradas, desafiando la creencia anterior de que las monedas eran falsas y de que Esponsiano era un emperador ficticio.

Este estudio ha reavivado el interés y el debate en la comunidad numismática. A pesar de que los hallazgos son prometedores, se requiere más investigación para corroborar la identidad y el papel de Esponsiano. En particular, la inscripción "IMP ESPONSIANI" en las monedas plantea interrogantes sobre el estatus de Esponsiano, ya que "IMP" podría referirse también a un comandante victorioso y no necesariamente a un emperador.



Hacia el futuro: Continúa la investigación

La investigación continúa con el análisis de una moneda similar en Rumania, con el objetivo de determinar la composición del oro y rastrear su origen. Se espera así poder arrojar más luz sobre este intrigante período de crisis en el Imperio Romano y sobre el enigma de Esponsiano.


martes, 9 de julio de 2019

Las monedas en honor a Antínoo, el amante del emperador Adriano

moneda de Antínoo - Alejandría
Æ Hemidracma de Alejandría, Egipto, en honor a Antínoo. Datado RY, 19 de Adriano = 134/5 d.C. Anverso: ANTINOOV HPωOC, busto drapeado a la derecha, con corona ritual. Reverso: Antínoo con capa y a la derecha a caballo; L/I-Θ (fecha) en el campo.

Adriano y su favorito


Uno de los rasgos originales del reinado del emperador romano Adriano (117-138 d.C.) fue la pretensión del soberano de visitar todas las provincias del imperio, razón por la que fue conocido como el “emperador viajero”.

De visita en la región de Bitinia, a principios de la década del 120 d.C., Adriano conoció allí a un adolescente de singular belleza, Antínoo, quien desde ese momento se transformó en su favorito y amante, y lo acompañó en todos sus restantes viajes.

La muerte y divinización de Antínoo


Unos años más tarde, en el año 130 d.C., Adriano se encontraba visitando la provincia de Egipto. Durante un paseo de la comitiva imperial por el Nilo, Antínoo cayó en circunstancias poco claras al Nilo y se ahogó.

Según algunas versiones, el joven se habría sacrificado para que el emperador tuviera una larga vida. Según otras, se habría suicidado para escapar a las excesivas exigencias amorosas del emperador. Los historiadores modernos no descartan un complot en la corte para eliminar al favorito.

Estatua de Antínoo en el Louvre. Originalmente en la Villa de Adriano en Tïvoli


Sea como fuere, es indudable que la muerte del joven llenó al emperador de un profundo pesar, al punto que decretó que fuera divinizado e incluido en el panteón romano. También ordenó la construcción de una ciudad en el lugar de su muerte que, según la costumbre helenística, llevaría el nombre de Antinoópolis.

El rostro de Antínoo fue entonces reproducido en estatuas por todos los rincones del imperio y también incluido en numerosas emisiones de monedas y medallones de ciudades griegas del imperio.

Todas las representaciones de Antínoo, tanto en esculturas como en monedas, comparten ciertos rasgos distintivos que permiten identificarlo fácilmente: rizos despeinados, un perfecto perfil griego, y una melancólica mirada ligeramente inclinada hacia el suelo.

Medallón en honor a Antínoo. Mantinea, Arcadia. 41mm de diámetro y 39.30 gr.

Las monedas en honor a Antínoo


Unas treinta ciudades griegas emitieron monedas de bronce con la imagen de Antínoo. Las mismas se concentran mayoritariamente en tres regiones: Arcadia en Grecia, Bitinia en Asia Menor y Alejandría en Egipto, que fue la más prolífica, probablemente porque allí el culto a Antínoo fue rápidamente asociado con el de Osiris y adquirió gran popularidad. Vemos un ejemplo de las acuñaciones de Alejandría en honor a Antínoo en la imagen que encabeza esta entrada.

Moneda de bronce en honor a Antínoo. Bitinia, Tion. 11.43 gr.


Las monedas de Antínoo fueron todas acuñadas en bronce. Pueden distinguirse tres grupos diferentes. Un primer grupo se compone de monedas de gran tamaño con retratos finamente elaborados que casi parecen medallones. El segundo, de monedas más pequeñas, de la misma calidad que las acuñaciones habituales de las cecas que las produjeron. El tercer grupo, finalmente, consiste de monedas pequeñas de mala calidad.

En general, las monedas llevan en el anverso la cabeza o el busto de Antínoo. Las leyendas lo designan habitualmente como héroe o Dios. Las monedas de Alejandría y Tarso carecen de esta designación, pero señalan la divinidad del difunto con una corona ritual o una estrella. Los motivos de reverso son variados pero tienen siempre una connotación ritual.

Sin duda, estas acuñaciones respondieron a la iniciativa individual de las ciudades productoras y no a una directiva del emperador. El objetivo era demostrar la lealtad al soberano y disponerlo favorablemente para con la ciudad.

Todos estos honores excepcionales a Antínoo parecen haber cesado inmediatamente tras la muerte de Adriano en el 138 d.C. El nuevo soberano, Antonino Pío, mantendría una política religiosa mucho más tradicional en la que este tipo de prácticas no parecen haber sido alentadas.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Las monedas de Alejandro Severo con el coliseo

áureo de Alejandro Severo- Coliseo
Áureo de Alejandro Severo con representación del Coliseo en su reverso - 222 - 223 d.C.


El coliseo fuera de servicio


Si hay un edificio que en el imaginario moderno simboliza la grandeza del Imperio Romano, sin duda, este es el coliseo. Por ello su imagen es uno de los motivos más buscados en todo tipo de souvenirs por los turistas que visitan la ciudad eterna.

El coliseo ya tenía una importancia semejante es sus años de gloria, cuando era la pieza central del sistema de entretenimiento de la población de Roma. Por eso, cuando en el año 217 d.C., durante el breve reinado de un emperador llamado Macrino, el edificio fue golpeado por un rayo y sufrió un incendio que lo dejó fuera de servicio, la situación podía desencadenar una crisis política.

Los trabajos de reconstrucción fueron iniciados durante el reinado de Heliogábalo (el sucesor de Macrino) pero fue sólo en el de Alejandro Severo (para los años 222-223 d.C.) que los mismos habían avanzado lo suficiente como para que el edificio volviera a utilizarse para entretener a los habitantes de la capital.


Una serie de monedas conmemorando la reapertura


La reapertura del Coliseo era un logro del que cualquier emperador podía presumir. Con fines propagandísticos se acuñó entonces una serie de monedas representando al coliseo en funcionamiento.


Medallón de Bronce - Alejandro Severo - Coliseo
Sestercio o Medallón de Alejandro Severo con representación del Coliseo en su reverso - 222 - 223 d.C.

Debe haber sido una emisión pequeña, sólo destinada a los habitantes de Roma, pues muy pocos ejemplares han llegado hasta nosotros. Sólo se conocen dos áureos y unos pocos sestercios, que algunos autores consideran más propiamente como medallones por su rareza.

En ambos tipos de acuñaciones vemos al coliseo representado con gran lujo de detalle.

En el áureo los tres primeros pisos tienen arcadas con estatuas. El cuarto tiene sólo ventanas y de él se elevan los soportes de los toldos que protegían a los espectadores del sol. A la izquierda se ve también un altar con una estatua, y a la derecha una columna, que representa quizás el templo de Júpiter Víctor.


sestercio de Alejandro Severo con el coliseo

En los medallones, la representación tiene algunas pequeñas diferencias. No hay estatuas en las arcadas inferiores del coliseo. A la izquierda del coliseo puede verse, además, a la meta sudans, y al emperador realizando un sacrificio, motivos que no aparecen en los áureos, mientras que a la derecha se reconoce otro edificio además del templo de Júpiter Víctor.

Por su gran rareza e interés, estás monedas alcanzan valores muy elevados cada vez que una de ellas llega a subasta, lo que no sucede con frecuencia.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Mini-Curso gratuito de numismática romana


Para celebrar el 10° aniversario de este blog, en conjunto con el Centro Filatélico y Numismático de la Ciudad de Córdoba (CEFICO), Argentina, hemos organizado este Mini-Curso gratuito e introductorio, titulado: La Numismática en el Apogeo del Imperio Romano. El mismo es abierto al público en general y no se requieren conocimientos previos específicos para asistir.

El curso se enfoca en el análisis de la historia de la moneda romana en el siglo II d.C. Se presentarán tanto los rasgos generales del sistema monetario como así también como la función política de las monedas como medio de comunicación de mensajes y como plataforma para la presentación de la ideología imperial.

El número de plazas es limitado, por lo que es necesario registrarse enviando un mail con los datos personales del interesado a ceficocba@hotmail.com. 


miércoles, 19 de septiembre de 2018

Un fantástico sestercio de Vespasiano celebrando la paz al comienzo de su reinado

Sestercio de Vespasiano, Roma 71 d.C. Anverso: IMP CAES VESPASIAN AVG P M TR P P P COS III Busto laureado de Vespasiano hacia la derecha. Reverso: SPES AVGVSTA S C Spes de pie entrega una a tres soldados. RIC 206.


La primera guerra judía y la llegada de Vespasiano al trono


Los últimos años del reinado de Nerón, el Imperio Romano se vio afectado por un número creciente de problemas. Dificultades fiscales llevaron a un fuerte incremento de impuestos para los habitantes de las provincias. La suba fue recibida con amplio descontento en todas partes, pero en la provincia de Judea, donde ya existía una situación de conflicto por tensiones étnicas y religiosas, fue la gota que rebalsó el vaso y dio origen a una revuelta abierta contra el poder romano.

Las legiones romanas fueron movilizadas para sofocar la protesta y Nerón confió a Vespasiano la dirección de las operaciones. Lo eligió, probablemente, pensando que, como era un hombre nuevo sin antepasados distinguidos en su familia, no se vería tentado de aspirar al trono. Sin embargo, Vespasiano terminaría ascendiendo al rango imperial tras la serie de cruentas guerras civiles que seguiría a la muerte de Nerón en lo que se conoce como “el año de los cuatro emperadores” (68-69 d.C.).

La lucha por el trono romano demoraría las operaciones en Judea, pero en el año 70 d.C. finalmente la ciudad de Judea, el principal foco de resistencia, sería tomada tras un largo asedio y marcaría a comienzos del reinado de Vespasiano un hito que el nuevo soberano se encargaría de publicitar en la famosa serie de monedas “Judea Capta”

Según el historiador de origen judío Flavio Josefo, que fue testigo de los hechos, la captura de Jerusalén fue extremadamente violenta y corrieron ríos de sangre por la ciudad a medida que los legionarios avanzaban por sus calles.

Captura de Jerusalén - 70 d.C.

El sestercio de Vespasiano RIC 206


El sestercio cuya imagen encabeza esta entrada forma parte de una serie más reducida abocada a destacar ya no el triunfo mismo sobre los judíos, sino el comienzo de una nueva era de paz que seguiría a la supresión de la revuelta.

En el reverso encontramos una escena militar muy original para lo que son las tradiciones de representación en la numismática romana. Vemos allí a la diosa Spes (la esperanza) que entrega una flor a un grupo de tres soldados romanos. Se trata de una forma original de representar la idea de que se esperaba el comienzo de una era de paz

La moneda se acuñó en el 71 d. C. Desafortunadamente, ese año representó sólo una pausa en la guerra, y las esperanzas representadas en este sestercio no se materializarían, ya que los romanos todavía se enfrentaban a grupos judíos que seguían resistiendo a pesar de que su lucha no tenía ninguna perspectiva de éxito. El último foco de resistencia fue aplastado sólo con la captura de Masada en el año 73 d.C.

domingo, 1 de julio de 2018

¿Cuánto vale un sestercio con el Coliseo?




Los sestercios de Tito y Domiciano con una vista a vuelo de pájaro del Coliseo romano colmado de espectadores se encuentran, sin duda, entre las monedas más atractivas e interesantes acuñadas durante el Imperio Romano. La imagen del conocido anfiteatro que todavía hoy es uno de los principales emblemas de la ciudad eterna es un imán que atrae la atención tanto del coleccionista como del público en general. Verla y desearla parecen ser lo mismo.


Como se trata de piezas que fueron acuñadas en emisiones relativamente reducidas por breves períodos de tiempo, muy pocos ejemplares han llegado hasta nosotros. De hecho, menos de 50. Además, la mayoría de ellos se encuentra ya desde hace mucho en las colecciones de algunos de los principales museos y gabinetes numismáticos del mundo. Los pocos que quedan en manos de coleccionistas privados aparecen ofrecidos en las subastas más importantes y son siempre noticia, por su atractivo histórico y también por las grandes sumas que deben desembolsar los afortunados compradores.



El ejemplar cuya imagen encabeza esta entrada, por ejemplo, fue subastado en febrero de 2017 por 470.000 dólares! Su valor se explica porque es uno de los mejor conservados que existen. Un ejemplar con mayor desgaste ilustrado sobre este párrafo alcanzó unos 100.000 dólares en mayo de 2017. Es claro que estos sestercios están fuera del alcance de la gran mayoría de los coleccionistas.


Una alternativa atractiva para quienes no disponen de esas cifras para destinar a sus colecciones son los paduanos, sestercios de fantasía producidos en el renacimiento justamente para aquellos coleccionistas de la época que no obtenían un original. El ejemplar sobre este párrafo es uno de los más bellos con una representación coliseo y fue subastado por 900 dólares. Para quienes eso también parezca demasiado es posible conseguir replicas modernas de diversa calidad por muy poco dinero.

He escrito más sobre los sestercios con el coliseo es estas entradas





También sobre los paduanos




martes, 19 de junio de 2018

Fantástico sestercio de Tito



El reinado del emperador romano Tito fue muy breve. Poco más de dos años desde junio del 79 a septiembre del 81 d.C. A pesar de ello, es especialmente interesante desde el punto de vista numismático por algunas novedades y por la acuñación de algunos reversos de gran interés y atractivo.

Un ejemplo particularmente elocuente es el sestercio RIC 2 161, que presenta un reverso original y con un contundente mensaje político. Vemos allí a Vespasiano (a la izquierda) y Tito (a la derecha) de pie, vestidos con la toga ciudadana. El padre entrega al hijo el globo que simboliza el poder del emperador sobre el orbe y entre ellos descansa un timón que representa la función de liderazgo y conducción que el príncipe debe desempeñar ante la sociedad. Tito tiene, además, un rollo de papiro en su mano izquierda que lo muestra como un hombre de cultura, a la manera en que se hacían representar habitualmente los integrantes de las elites romanas.


El mensaje general es muy claro: Tito es el sucesor designado por Vespasiano y, por lo tanto, es la única persona que cuenta con la legitimidad para ser la nueva cabeza rectora del imperio. La leyenda que acompaña la escena PROVIDENT(ia) AVGVST(i) destaca la previsión del emperador fallecido al haber dejado un descendiente capacitado para seguir ejerciendo su mismo papel. La escena refuerza también la idea de que Tito será un continuador de las políticas de su padre.

El ejemplar cuya imagen acompaña esta entrada tiene un excepcional nivel de conservación que permite apreciar de manera muy clara todos los detalles de la escena, como los pliegues de las togas o, incluso, los rasgos de los emperadores. El retrato de Tito en el anverso también es excepcional y demuestra el gran nivel artístico del grabador de los cuños.

sábado, 7 de abril de 2018

Las monedas del emperador Claudio para la guardia pretoriana


El asesinato de Calígula y el ascenso de Claudio al trono imperial


Los testimonios antiguos presentan de manera unánime una imagen muy negativa de Calígula. Con el paso del tiempo su conducta como emperador parece haberse vuelto cada vez más violenta e impredecible. Numerosos senadores y caballeros fueron acusados en procesos de lesa majestad, condenados por las razones más triviales y ejecutados de las maneras más crueles imaginables. Según Suetonio, Calígula afirmaba “no importa que me odien siempre y cuando me teman” (oderint, dum metuant, Suet. Cal. 30.1). No sorprende en consecuencia que se formaran diversas conspiraciones para eliminar a quien por lo menos la gran mayoría de las elites consideraban un tirano. En el año 41 d.C. Calígula fue finalmente asesinado por integrantes de la propia guardia pretoriana. Su esposa y pequeña hija también fueron eliminadas.

Según la historia transmitida por los autores antiguos, en la confusión que siguió al asesinato, Claudio, el tío de Calígula, fue descubierto escondido tras una cortina en el palacio por un pretoriano, quien lo aclamó como emperador. El soldado lo trasladó inmediatamente al campamento de la guardia, donde fue reconocido por el resto de la unidad. Cuando el senado fue informado de estos acontecimientos, se apresuró a reconocer a Claudio como nuevo soberano.



A pesar de pertenecer a la familia imperial, hasta ese momento Claudio había representado un papel insignificante en el vida política romana. Era el hijo de Claudio Druso Nerón y de Antonia, el nieto de Marco Antonio y de Livia, el hermano del popular Germánico y, sin embargo, una serie de enfermedades y defectos físicos durante su temprana niñez (aparentemente era cojo y tartamudo) convencieron a sus padres de que no se encontraba capacitado para llevar adelante una carrera pública y de que debía permanecer recluido en palacio llevando la vida de un simple particular. Claudio se concentraría entonces en el único campo de acción que le quedaba disponible, el de los estudios históricos y literarios. Con el tiempo, la decisión de su familia se revelaría como una ventaja, pues sin duda fue lo que le permitió sobrevivir cuando tantos de sus parientes caían víctimas de las intrigas y luchas por el poder. Nadie lo consideró un verdadero rival por el trono y por ello nadie sintió la necesidad de quitarlo del camino.


Las monedas de Claudio para la guardia pretoriana


Claudio fue el primer emperador romano en deber su ascenso al trono exclusivamente a la guardia pretoriana. Consciente de su deuda, Claudio acuñaría dos interesantes tipos de reverso de áureos y denarios en honor de estos soldados.

Uno de ellos muestra una de las primeras representaciones artísticas de un campamento romano. Vemos allí una imponente muralla con almenas, torres, puertas en forma de arco, y un par de columnas que sostienen un frontón. En el centro de la escena puede reconocerse a un pretoriano monta guardia, y sobre la muralla puede leerse la inscripción IMPERator RECEPTus, que hace referencia al hecho de que Claudio fue recibido en el campamento en el momento de su elevación.

El acontecimiento es también reflejado por un segundo reverso en el que puede verse al emperador vistiendo la toga y estrechando la diestra de un pretoriano, que porta en su otra mano el estandarte del águila. La escena está enmarcada por la leyenda PRAETORianus RECEPTus (in fidem), que hace referencia al juramento de fidelidad de las tropas.

Es muy probable que estas monedas hayan sido acuñadas específicamente para pagar el donativo sin precedentes de 15,000 sestercios que Claudio les había prometido a los pretorianos en el momento de su elevación; se nos dice que continuó dando a cada soldado un pago de 100 sestercios anuales durante todo su reinado. El posicionamiento de los pretorianos como los verdaderos electores del emperador sentaría un precedente de enorme importancia histórica.

jueves, 28 de julio de 2016

Fantástico retrato de Cómodo como Jano

Medallón de oricalco, Cómodo, 186-187 d.C., d = 41 mm æ 48,44 gr. Anverso: M COMMODVS ANTONINVS PIVS FELIX AVG BRIT busto Janiforme acorazado y drapeado de Cómodo y Jano, ambos con barba y corona de laureles. Reverso: PM TR XII IMP VIII COS V -. PP La diosa Tellus aparece recostada sobre una cesta llena de fruta de la que se eleva una rama de vid con racimos colgantes; su mano derecha descansa en un globo tachonado de estrellas, alrededor de la cual pasan cuatro figuras femeninas, que representan las estaciones con sus atributos. En exergo, TELLVS STABIL.

Este medallón es extremadamente raro. Lleva un retrato magnífico y muy poco frecuente en el arte numismático del Imperio Romano. Los ejemplares ilustrados se destaca, además, por la hermosa tonalidad verde de sus pátinas.

Es normal que los medallones romanos lleven retratos imperiales especialmente elaborados y cuidados, pero éste con su original busto bifronte es particularmente llamativo. Sus tipos de anverso y reverso anuncian claramente la llegada de una nueva “edad de oro”.


El propósito y la fecha de este medallón es fácil de determinar, ya que las leyenda de reverso cita la 12° concesión de la potestad tribunicia a Cómodo y los motivos representados tienen una clara relación con la celebración romana del Año Nuevo, por lo que es probable que haya sido acuñado para distribuir en el entorno del emperador durante las celebraciones del 1 de enero del año 187.

El busto del emperador se muestra en la forma de Jano, el dios de los comienzos y finales, y ello es también, sin duda, una referencia al cambio de año. El retrato que mira a la derecha tiene los rasgos de Cómodo. El retrato que mira hacia la izquierda tiene características completamente diferentes, y es de suponer que representa al mismo dios Jano. El reverso es igualmente notable, con una escena que representa la estabilidad de la diosa de la tierra, Tellus. Los atributos que la acompañan solo pueden interpretarse como los votos porque el nuevo año tenga buen tiempo y prósperas cosechas.

Este medallón fue subastado en el 2007 (NAC 40, Lote 748) por 90.000 francos suizos.

miércoles, 10 de julio de 2013

Numismática: Historia monetaria del Imperio Romano de Augusto a Nerón

Áureo de Augusto, 14-12 a.C. - Lugdunum - RIC 164a
Áureo de Augusto, 14-12 a.C. - Lugdunum - RIC 164a

La numismática no sólo comprende la descripción y catalogación de monedas. Su objetivo disciplinar es mucho más amplio y se orienta hacia el estudio del significado, uso y circulación de las monedas a lo largo de la historia. Un aspecto particularmente interesante dentro de este conjunto de problemáticas es el de lo que podemos llamar “historia monetaria”, en la que la numismática se acerca a la economía para comprender el funcionamiento del sistema de acuñaciones en el contexto de cada época. En esta entrada me enfoco en un breve panorama general de la historia monetaria del Imperio Romano de Augusto a Nerón

La expansión de la oferta monetaria


La reorganización del sistema monetario llevada a cabo por Augusto fue enormemente exitosa. Se restableció la calidad del denario, se expandió la producción de áureos y se introdujeron nuevas denominaciones en metal bajo para los intercambios cotidianos. Se generó, de esta forma, una eficaz estructura de denominaciones imperiales complementada por algunas acuñaciones provinciales adecuadas a las necesidades y tradiciones de regiones específicas. Además de ello, se reorganizaron las cecas y se restableció la producción monetaria en Roma, generando un abastecimiento adecuado de circulante en todas las regiones del imperio, particularmente en aquellas donde el Estado concentraba sus desembolsos.

La moderada expansión de la oferta monetaria y la consolidación de la paz interior generaron las condiciones para una época de prosperidad y crecimiento económico que contribuyó a la legitimación política del régimen imperial. Además de ellos, el incremento en el gasto y la cada vez más frecuente recaudación de los impuestos en metálico intensificó la monetarización de la economía en todas las regiones del Imperio. Todos estos factores contribuyeron, a su vez, a que las acuñaciones de Augusto fueran bien aceptadas por el público y a que se difundiera la confianza en su valor, respetándose las tasas de cambio fijadas por el Estado entre las distintas denominaciones.

As de Tiberio - 34-37 d.C. Roma RIC 83

As de Tiberio - 34-37 d.C. Roma RIC 83

Niveles de emisión monetaria


Paradójicamente, aunque el volumen del gasto estatal creció en forma considerable con el establecimiento del principado, la investigación numismática demuestra que los niveles de emisión monetaria durante la dinastía Julio-Claudia fueron muy irregulares, con numerosas pausas de varios años en las que no se acuñaron monedas. Ello indica, evidentemente que lo obtenido por la recaudación fiscal era suficiente para financiar los gastos regulares del Estado y que el volumen de circulante era adecuado a las necesidades de la economía. El presupuesto público total de este período ha sido estimado por R. Wolters entre 600 y 1.000 millones de sestercios anuales.

Los niveles de emisión podrían mantenerse relativamente bajos porque en las décadas finales de la república (durante los períodos de guerras civiles) se habían acuñado cifras enormes que seguían en circulación. Además de ello, la reforma monetaria de Augusto había generado otra importante expansión de la oferta monetaria al reintroducir la acuñación de monedas de metal bajo y emitir áureos en forma regular. El oro, que hasta finales de la república había permanecido inmovilizado en la forma de ofrendas en los templos, pasó así a formar parte regular del sistema monetario del mundo romano. La masa total del circulante no puede estimarse pero el hecho de que Tiberio dejara al momento de su muerte una reserva 3.000 millones de sestercios en el tesoro es una clara indicación de crecimiento respecto de la época republicana pues excede por un factor de treinta las máximas reservas acumuladas en ese período de las que tengamos noticia.

Denario de Claudio - 50-51 d.C. - RIC 54

Denario de Claudio - 50-51 d.C. - RIC 54

La circulación monetaria


El funcionamiento del aparato estatal garantizaba que las monedas permanecieran en circulación pues implicaba, primero, su recaudación como impuestos y, luego, su desembolso como salarios de militares y funcionarios, como pagos por grano para distribuciones gratuitas, como costo de construcciones, como distribuciones a soldados o habitantes de Roma, etc. No es, sin embargo, claro si desde el punto de vista de la circulación monetaria el imperio conformaba una unidad o si existían diversas regiones que constituían circuitos económicos relativamente cerrados. Las opiniones de los investigadores están divididas en torno a este problema, alegando Keith Hopkins -a partir de un modelo teórico de la economía romana- a favor de la primera posibilidad y R. Duncan-Jones -a partir de estudios empíricos- a favor de la segunda.

Para mantener el ciclo en funcionamiento, el Estado debía introducir permanentemente nuevo metal, dado que, por el desgaste de las monedas y las pérdidas ocasionadas por el atesoramiento y las importaciones, la reacuñación de las obtenidas como impuestos era insuficiente en el mediano plazo para mantener un volumen estable o para responder a la creciente demanda de medios de pago ocasionada por el crecimiento económico. El nuevo metal se obtenía principalmente de la explotación minera, de las guerras de conquista y de las exportaciones fuera del imperio.

Sestercio de Nerón - 63 d.C. - Roma - RIC 104

Sestercio de Nerón - 63 d.C. - Roma - RIC 104

Las fuentes del metal


La fuente más regular de nuevo metal era la minería. La estabilidad política y las mejoras en la administración de los territorios provinciales permitieron que la explotación de yacimientos metalíferos alcanzara durante el principado un pico de actividad que se mantendría hasta el inicio de la dinastía de los severos. Los principales distritos mineros eran Hispania, que se explotaba desde el período republicano y Dalmacia, que comenzó a ser explotada durante el principado de Augusto. A ellas se añadiría posteriormente Dacia, incorporada al imperio a principios del siglo II d.C. por la conquista de Trajano. Las mejoras en el control de la producción, en la eficacia del transporte y en la productividad de las cecas permitieron, además, durante el principado una utilización más eficiente de los recursos mineros para la producción monetaria.

Noria romana de la mina Río Tinto

Noria romana de la mina Río Tinto

Si bien el ritmo de la expansión militar se desaceleró notablemente durante el principado, las guerras siguieron siendo una fuente importante de nuevo metal para el Estado romano, si bien una cada vez menos frecuente. El botín obtenido por Augusto en sus guerras en Hispania, Ilírico y Egipto alcanzó un valor de 1.000 millones de denarios. Durante el siglo I d.C. aportaron algunos recursos la conquista de Britania y la supresión de la revuelta judía en Palestina. El último gran ingreso de nuevo metal lo representaría la conquista de Dacia a principios del siglo II d.C. que proporcionaría un botín de más de 1.500 millones de denarios y, además, la incorporación de una importante región aurífera.

Finalmente, también el comercio exterior era una fuente de nuevos metales. Los romanos obtenían sobre todo oro a través del tráfico realizado a través de Egipto con las regiones de Nubia y Etiopía. Los romanos también obtenían oro de la costa occidental de África por intermediación de los garamantes. No obstante, en líneas generales, es probable que el comercio exterior representara para el imperio un drenaje de metales preciosos antes que un incremento. Ello era así porque el tráfico de lujo llevado a cabo desde puertos del Mar Rojo con Arabia, India y China era deficitario y significaba, según datos de Plinio el Viejo, la pérdida anual de unos 100 millones de sestercios (25 millones de denarios).

El abundante ingreso de metales procedentes de estas fuentes permitió que hasta la última parte del reinado de Nerón, la calidad de la moneda romana se mantuviera prácticamente sin alteraciones en los altos estándares y niveles fijados en la reforma monetaria de Augusto.

viernes, 14 de junio de 2013

La reforma del sistema monetario durante el principado de Augusto – primera parte

Áureo de Augusto - RIC 206 - Lyon circa 2 a.C. - 4 d.C.

El principado de Augusto es un período fundamental de la historia de Roma en el que se definen las características de un régimen político, social y cultural que tendrán continuidad hasta el siglo III d.C. También en el plano monetario, la política de Augusto dará origen al sistema que se conservará durante todo el Alto Imperio. En una serie de tres entradas analizaremos los cambios más importantes introducidos en este período.

Como soberano único del mundo romano, Augusto tuvo que hacer frente a numerosos problemas, especialmente a la pesada herencia de décadas de guerra civil. Eran necesarias enormes cantidades de monedas de oro y plata para la paga militar y tierras para asentar a los numerosos veteranos cuyos servicios se habían vuelto superfluos en la era de paz que comenzaba. A todo ello se sumaba la escasez ya crónica de monedas de bronce de baja denominación para los intercambios cotidianos y la salida de funcionamiento de la ceca de Roma desde hacía más de una década.

Al principio de su reinado, Augusto acuñó áureos y denarios en una escala nunca antes alcanzada. El ingente botín de las campañas en Sicilia, Grecia y Egipto fue transformado en moneda para financiar construcciones, ceremonias y, sobre todo, para hacer frente a la paga y licenciamiento del enorme ejército de las guerras civiles. Los 120.000 soldados que marcharon en su triunfo recibieron 120 áureos (3.000 denarios) cada uno. El volumen de producción fue disminuyendo gradualmente en los años siguientes y se mantuvo en niveles bastante bajos por el resto de su largo reinado. Ello se explica, en primer lugar, porque la importante reducción en el número de tropas disminuyó considerablemente los gastos (el ejército insumirá durante el principado 2/3 del presupuesto total). En segundo lugar, porque los gigantescos volúmenes de acuñación durante las décadas de las guerras civiles garantizaban una alta disponibilidad de monedas de oro y plata en todas las regiones del Imperio.
Denario de Augusto - RIC 299 -Monetalis P. Petronius Turpilianus - Roma circa 19 - 8 a.C.

Durante el período del triunvirato, Augusto había acuñado moneda en numerosas cecas provinciales y militares, de acuerdo, principalmente, con las necesidades de cada momento. Esa situación no se modificó significativamente tras el triunfo en la batalla de Accio. Las importantes emisiones de los años siguientes para pagar a los soldados fueron llevadas a cabo en una ceca no identificada en Italia, probablemente en Brundusium. Sin embargo, la pretendida restauración de la república hacía necesario un cambio y en una fecha indeterminada, probablemente alrededor del año 23 a.C., la ceca de Roma reanudó sus actividades tras dos décadas sin producción. Este hecho coincidió con una reorganización del sistema monetario heredado de la república que pretendía, sin alterar sus fundamentos, resolver algunos de los problemas que regularmente habían afectado su funcionamiento.

El áureo se siguió acuñando según el estándar cesariano de 1/40 de la libra romana (unos 8 gr.) con un peso muy regular y una elevada pureza. También se respetó el estándar republicano del denario de 1/84 de la libra romana y se mejoró su calidad, pasando su contenido de plata de un 92 a un 98%. La innovación más significativa fue la acuñación de quinarios de oro y plata, aunque la misma fue sólo esporádica y de volumen relativamente pequeño. 

Sestercio de Augusto - RIC 329 - Monetalis T. Quinctius Crispinus Sulpicianus - Roma 18 a.C.

La reforma fue más profunda en el plano de las denominaciones subsidiarias, que volvieron a acuñarse regularmente para paliar el problema que su escasez representaba para los intercambios cotidianos. El sestercio, que no se emitía desde hacía mucho tiempo, pasó ahora a ser acuñado de oricalco (la aleación de cobre y zinc), convirtiéndose en la principal moneda de metal bajo. La misma aleación se utilizó para los dupondios, mientras que las fracciones más pequeñas, el semis y quadrante fueron producidas en cobre. De esta forma, se volvió a contar, tras muchas décadas, con un amplio espectro de denominaciones diferentes adecuadas a las distintas funciones de la moneda, desde el atesoramiento y los grandes pagos, a la compra de artículos y servicios básicos. Podemos ver la estructura de denominaciones en la siguiente tabla:


El sistema monetario romano tras la reforma de Augusto

áureo
quinario de oro
denario
quinario de plata
sestercio
dupondio
as
semis
quadrante
áureo
1
2
25
50
100
200
400
800
1600
quinario de oro
1/2
1
12  1/2
25
50
100
200
400
800
denario
1/25
2/25
1
2
4
8
16
32
64
quinario de plata
1/50
1/25
1/2
1
2
4
8
16
32
sestercio
1/100
1/50
1/4
1/2
1
2
4
8
16
dupondio
1/200
1/100
1/8
1/4
1/2
1
2
4
8
as
1/400
1/200
1/16
1/8
1/4
1/2
1
2
4
semis
1/800
1/400
1/32
1/16
1/8
1/4
1/2
1
2
quadrante
1/1600
1/800
1/64
1/32
1/16
1/8
1/4
1/2
1