Mostrando las entradas con la etiqueta Vespasiano. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Vespasiano. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de abril de 2019

El misterio de las "monedas restauradas" de Vespasiano

monedas restauradas de Vespasiano
Ejemplos de denarios de Vespasiano con tipos restaurados que copian monedas de Octaviano y César


Vespasiano accedió al trono del Imperio Romano en el año 69 d.C. tras el caótico final del reinado de Nerón, y tras emerger vencedor de la larga guerra civil que siguió al final de la primera dinastía imperial.

Orden y continuidad


El nuevo soberano debió enfrentar una situación compleja, con un tesoro exhausto y una administración en completo desorden. La atención de su gobierno debería concentrarse entonces en el reordenamiento del imperio y en el restablecimiento de las tradiciones descuidadas en los años de crisis. Orden y continuidad serían, en consecuencia, dos valores en los que la propaganda de Vespasiano pondría un énfasis especial, ya que eran los fundamentos para legitimar una nueva dinastía cuyos orígenes eran modestos y no podía esgrimir ninguna conexión real ni con los soberanos precedentes, ni con la nobleza republicana de la que aquellos provenían.

La producción monetaria de Vespasiano y los tipos restaurados


Los temas de orden y continuidad se verían reflejados con particular énfasis en la producción monetaria del reinado de Vespasiano.

Cabeza de una estatua de Vespasiano
Desde los años 70-71 d.C., junto con la aparición de diversos tipos nuevos en las monedas de Vespasiano, podemos identificar también una clara tendencia en los reversos de áureos y denarios de repetir tipos acuñados por emperadores anteriores o por magistrados del período republicano, ya sea de manera idéntica al original o con ligeros cambios.

Estas acuñaciones que reproducen un tipo histórico son designadas generalmente en la investigación especializada como “monedas restauradas” (restored coins, Restaurationsmünzen).

Las monedas restauradas se transformarían en una norma en la producción de la ceca de Roma durante todo el restante reinado de Vespasiano. Los tipos de reverso variarían generalmente de año a año, pero la mayoría de los que se introducirían serían copias de modelos antiguos.

La reacuñación de tipos antiguos no era, en sí misma, una novedad. Nerón, por ejemplo, había acuñado tras la reforma monetaria del 64 un denario que refería a la famosa serie legionaria de Marco Antonio. Sin embargo, la verdadera novedad introducida durante el reinado de Vespasiano sería la generalización de los tipos restaurados y su transformación en el elemento central del programa iconográfico de la ceca de Roma. La práctica iniciada por Vespasiano se transformaría, además, en una característica regular de la producción monetaria de sus sucesores.

¿Por qué se acuñaron?

monedas restauradas de Vespasiano
Tres denarios de Vespasiano imitando al célebre reverso de Julio César con los emblemas del augur

¿Cúal era el objetivo de esta práctica? Las razones de esta novedad han sido muy debatidas. ¿Se trataba de monedas conmemorativas que aludían a hechos específicos del pasado? Difícilmente pueda creerse que los usuarios de esas monedas estarían en condiciones de conocer el contexto histórico de la moneda original (acuñada muchas veces varias décadas o, incluso, siglos atrás) y de deducir de ello un mensaje específico que pudiera interpretarse en referencia a sucesos contemporáneos.

La tesis de T. V. Buttrey que considera la posibilidad de que Vespasiano haya servido como uno de los triunviros monetales durante el reinado de Tiberio (y que por ello haya contado con conocimiento directo de los tipos monetarios del pasado) no es más que una especulación interesante.[1] Aun si esta suposición fuera verdadera, no explicaría un cambio tan radical en el repertorio iconográfico.

Es probable que uno de los factores que impulsaban esta tendencia era el esfuerzo por preservar el aspecto variado de la moneda circulante en un período en el que, como consecuencia de la devaluación de la monedas a finales del reinado de Nerón, los denarios y áureos antiguos eran fundidos para aprovechar el mayor valor de su contenido metálico por sobre el de su denominación.

El deseo de conservar el aspecto variado del circulante romano no fue, con seguridad, la única causa que impulsó la producción de estas series, pero debe ser uno de los objetivos la impulsaron. Un segundo aspecto tiene que ver con la  con el mensaje de continuidad con el pasado que la nueva dinastía, por sus orígenes modestos, estaba especialmente interesada en fomentar. Para la mentalidad romana, la continuidad con el pasado era casi un sinónimo con la idea de la preservación del orden. Como ya dijimos, orden y continuidad.


[1] Véase T. V. BUTTREY, “Vespasian as Moneyer” The Numismatic Chronicle (1966-), Seventh Series, Vol. 12 (1972), pp. 89-109

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Un fantástico sestercio de Vespasiano celebrando la paz al comienzo de su reinado

Sestercio de Vespasiano, Roma 71 d.C. Anverso: IMP CAES VESPASIAN AVG P M TR P P P COS III Busto laureado de Vespasiano hacia la derecha. Reverso: SPES AVGVSTA S C Spes de pie entrega una a tres soldados. RIC 206.


La primera guerra judía y la llegada de Vespasiano al trono


Los últimos años del reinado de Nerón, el Imperio Romano se vio afectado por un número creciente de problemas. Dificultades fiscales llevaron a un fuerte incremento de impuestos para los habitantes de las provincias. La suba fue recibida con amplio descontento en todas partes, pero en la provincia de Judea, donde ya existía una situación de conflicto por tensiones étnicas y religiosas, fue la gota que rebalsó el vaso y dio origen a una revuelta abierta contra el poder romano.

Las legiones romanas fueron movilizadas para sofocar la protesta y Nerón confió a Vespasiano la dirección de las operaciones. Lo eligió, probablemente, pensando que, como era un hombre nuevo sin antepasados distinguidos en su familia, no se vería tentado de aspirar al trono. Sin embargo, Vespasiano terminaría ascendiendo al rango imperial tras la serie de cruentas guerras civiles que seguiría a la muerte de Nerón en lo que se conoce como “el año de los cuatro emperadores” (68-69 d.C.).

La lucha por el trono romano demoraría las operaciones en Judea, pero en el año 70 d.C. finalmente la ciudad de Judea, el principal foco de resistencia, sería tomada tras un largo asedio y marcaría a comienzos del reinado de Vespasiano un hito que el nuevo soberano se encargaría de publicitar en la famosa serie de monedas “Judea Capta”

Según el historiador de origen judío Flavio Josefo, que fue testigo de los hechos, la captura de Jerusalén fue extremadamente violenta y corrieron ríos de sangre por la ciudad a medida que los legionarios avanzaban por sus calles.

Captura de Jerusalén - 70 d.C.

El sestercio de Vespasiano RIC 206


El sestercio cuya imagen encabeza esta entrada forma parte de una serie más reducida abocada a destacar ya no el triunfo mismo sobre los judíos, sino el comienzo de una nueva era de paz que seguiría a la supresión de la revuelta.

En el reverso encontramos una escena militar muy original para lo que son las tradiciones de representación en la numismática romana. Vemos allí a la diosa Spes (la esperanza) que entrega una flor a un grupo de tres soldados romanos. Se trata de una forma original de representar la idea de que se esperaba el comienzo de una era de paz

La moneda se acuñó en el 71 d. C. Desafortunadamente, ese año representó sólo una pausa en la guerra, y las esperanzas representadas en este sestercio no se materializarían, ya que los romanos todavía se enfrentaban a grupos judíos que seguían resistiendo a pesar de que su lucha no tenía ninguna perspectiva de éxito. El último foco de resistencia fue aplastado sólo con la captura de Masada en el año 73 d.C.

martes, 19 de junio de 2018

Fantástico sestercio de Tito



El reinado del emperador romano Tito fue muy breve. Poco más de dos años desde junio del 79 a septiembre del 81 d.C. A pesar de ello, es especialmente interesante desde el punto de vista numismático por algunas novedades y por la acuñación de algunos reversos de gran interés y atractivo.

Un ejemplo particularmente elocuente es el sestercio RIC 2 161, que presenta un reverso original y con un contundente mensaje político. Vemos allí a Vespasiano (a la izquierda) y Tito (a la derecha) de pie, vestidos con la toga ciudadana. El padre entrega al hijo el globo que simboliza el poder del emperador sobre el orbe y entre ellos descansa un timón que representa la función de liderazgo y conducción que el príncipe debe desempeñar ante la sociedad. Tito tiene, además, un rollo de papiro en su mano izquierda que lo muestra como un hombre de cultura, a la manera en que se hacían representar habitualmente los integrantes de las elites romanas.


El mensaje general es muy claro: Tito es el sucesor designado por Vespasiano y, por lo tanto, es la única persona que cuenta con la legitimidad para ser la nueva cabeza rectora del imperio. La leyenda que acompaña la escena PROVIDENT(ia) AVGVST(i) destaca la previsión del emperador fallecido al haber dejado un descendiente capacitado para seguir ejerciendo su mismo papel. La escena refuerza también la idea de que Tito será un continuador de las políticas de su padre.

El ejemplar cuya imagen acompaña esta entrada tiene un excepcional nivel de conservación que permite apreciar de manera muy clara todos los detalles de la escena, como los pliegues de las togas o, incluso, los rasgos de los emperadores. El retrato de Tito en el anverso también es excepcional y demuestra el gran nivel artístico del grabador de los cuños.

viernes, 8 de junio de 2018

Roma sobre las siete colinas en un sestercio de Vespasiano



Durante el período comprendido entre los reinados de Calígula y la guerra civil del 68-69 d.C., los sestercios de la ceca de Roma alcanzan un excepcional nivel artístico. En mi opinión, durante el reinado de Vespasiano vemos tipos de reverso que ya no alcanzan la excepcional calidad del período precedente. Sin embargo, encontramos algunos reversos de gran originalidad e interés histórico que merecen una especial atención. Uno de los más notables es el que se encuentra ilustrado sobre estas líneas, el reverso de Dea Roma sentada sobre las siete colinas.

Dea Roma, la representación divina de la ciudad, era un motivo habitual de las monedas romanas de sus orígenes. Este tipo de reverso, sin embargo, la muestra de una forma sumamente original que incluye en una sola escena los atributos históricos y geográficos más destacados de la capital imperial.

En el centro de la escena vemos a Dea Roma reclinando cómodamente su espalda sobre las proverbiales siete colinas de la ciudad. Un brazo sostiene su cabeza y el otro una espada en su vaina (en algunos textos aparece descrita como un cetro). A la derecha vemos al dios del río Tíber y a su izquierda a la loba amamantando a Rómulo y Remo. Acuñada a comienzos del reinado de Vespasiano en el 71 d.C., el mensaje que pretende transmitirse con esta moneda parece claro, Roma renace tras el caos de las guerras civiles y una vez más alcanza, con Vespasiano, una grandeza digna de su historia.

Por su contenido emblemático, este reverso despierta un enorme interés entre los coleccionistas. Cabe destacar que se trata de un tipo extremadamente raro del que se conoce un único cuño. El ejemplar ilustrado es uno de los mejores que existen y formó parte de la exquisita colección Luc Girard. Fue subastado en 2010 por 19.000 francos suizos.

viernes, 24 de marzo de 2017

Los fantásticos áureos rojizos del tesoro de Boscoreale - Pompeya

áureo de Vitelio procedente del tesoro de Boscoreale
Áureo de Vitelio procedente del tesoro de Boscoreale

El tesoro Boscoreale es el nombre con el que se conoce una gran colección de exquisitos objetos romanos de plata y oro descubiertos en las ruinas de una antigua villa cerca de Pompeya, que fue sepultada por la erupción volcánica del Vesubio en el 79 d.C.

Un gran tesoro dispersado


La villa fue desenterrada durante varias campañas arqueológicas. Fue descubierta en 1876, pero fue sólo en abril de 1895 que se descubrieron los restos de una caja abovedada que contenía el tesoro, oculto en la sala de prensado de vino de la villa. El tesoro se componía de más de un centenar de piezas de una exquisita vajilla de plata (copas, bandejas, jarras y otros recipientes, todos muy decorados), de algunas joyas y de algo más de mil áureos. Su contenido pone claramente en evidencia la riqueza de los dueños de la villa.
 
Vajilla de plata del tesoro de Boscoreale
Vajilla de plata del tesoro de Boscoreale en el Museo del Louvre

La excavación de la villa fue hecha por el dueño del terreno, Vincenzo de Prisco, quien se dispuso a sacar provecho de su hallazgo. En consecuencia, la mayor parte del Tesoro Boscoreale fue vendida fuera de Italia antes de que se registrara completamente su composición. Buena parte de lo encontrado fue comprado por el famoso banquero, Barón Edmond de Rothschild, quien lo donó al Museo del Louvre en 1896.

Áureo de Nerón del tesoro de Boscoreale
Áureo de Nerón del tesoro de Boscoreale

Otras de sus piezas llegaron a manos del Museo Británico. Una buena parte se dispersó entre coleccionistas de toda Europa y algunas de sus monedas se encuentran hoy por todo el mundo y aparecen regularmente en subastas.

Los excepcionales áureos rojizos


Áureo de Nerón y Agripina del tesoro de BoscorealeLos áureos del tesoro del Bocoreale son excepcionales por varios motivos. La gran mayoría de las piezas parece no haber prácticamente circulado, por lo que el tesoro contenía algunos fantásticos ejemplares en calidad de “flor de cuño” que se encuentran entre los mejores que se conocen para los reinados de Nerón y Vespasiano, del que databan la mayoría de las monedas.

Además, sepultados en lava por mil ochocientos años, el intenso calor inicial y el contenido sulfuroso del suelo dotaron a todas las piezas de una tonalidad rojiza muy marcada que es única para los áureos imperiales.

Es habitual que en los catálogos de subastas actuales se relacione con este tesoro toda moneda de oro del período que muestre un tono rojizo en su superficie. Es común también que los coleccionistas estén dispuestos a pagar una prima de valor para poseer estas monedas respecto de otras semejantes que carecen de ese tono. Se combinan en este caso un atractivo estético especial y una proveniencia famosa, dos factores que tienen a hacer subir el valor de una moneda.

sábado, 20 de julio de 2013

La reforma monetaria de Nerón del 64 d.C. y sus consecuencias

Denario del emperador romano Nerón
Denario de Nerón Post-Reforma

En una entrada reciente trataba la Historia monetaria romana de Augusto a Nerón. Con el reinado de este último comienza una nueva etapa pues, en el año 64 d.C., se introduce una reforma del sistema monetario que implicará el abandono de los estándares fijados durante el reinado de Augusto. En esta entrada presento un breve análisis de esa reforma y sus consecuencias inmediatas.

Los sucesores inmediatos de Augusto respetaron los lineamientos de su sistema monetario aunque puede detectarse, con el paso del tiempo, una leve y continuada caída en el peso promedio de todas las acuñaciones. Ello probablemente se relaciona con la intención de mantener el valor de las nuevas piezas en paridad con las que se encontraban en circulación y habían perdido, por desgaste, ya algo de su peso. Los estándares teóricos de peso no fueron, sin embargo, alterados. Los miembros de la dinastía Julio-Claudia preservaron también, por otra parte, la solvencia del sistema fiscal, a pesar de algunos momentos críticos, como el extravagante reinado de Calígula. Esta situación cambió durante el principado de Nerón cuando a los excesivos gastos del emperador se sumó el enorme costo de los trabajos de reconstrucción de la ciudad de Roma tras la devastación generalizada ocasionada por el gran incendio del año 64 d.C.
el incendio de Roma en el 64 d.C.
Ante la ausencia en el Imperio Romano de toda fuente de financiamiento que le permitiera al Estado llevar adelante un presupuesto deficitario y ante el carácter relativamente inelástico de los ingresos fiscales, se hizo necesario recurrir a una devaluación de los estándares monetarios para poder acuñar con el metal disponible la cantidad nominal de monedas necesaria para cubrir los gastos requeridos.

La reforma de Nerón consistió en tres medidas generales: (1) La reducción en el estándar del áureo y el denario, pasando el primero a ser acuñado con un peso teórico de 1/45 de la libra romana, y el último a 1/96. (2) Reducción de la pureza del denario del 98 al 93 %. (3) La acuñación de todas las denominaciones subsidiarias exclusivamente en oricalco. Esta última innovación, sin embargo, se abandonó después de poco tiempo y se regresó al sistema previo dado que las nuevas monedas no lograron ganar la aceptación general del público. Las dos primeras, por el contrario, no quedarían reducidas a una medida temporal para paliar una crisis transitoria de financiamiento del tesoro sino que significarían un cambio permanente del sistema monetario y sentarían un precedente que sería imitado ante problemas semejantes en el futuro. Con un millón de denarios pre-reforma podían acuñarse ahora alrededor de 1,25 millones. A pesar de la pérdida de valor real del denario, las tasas de cambio entre las distintas denominaciones no se alteraron.

La reforma permitió ampliar la oferta nominal de dinero en forma considerable y evitó la insolvencia del Estado. El cambio no parece haber dado origen a una crisis de confianza en la moneda. La información disponible sobre subas de precios en el período posterior a la reforma es escasa pero todo indica la devaluación no tuvo un impacto inflacionario de largo plazo.
Sestercio del emperador romano Nerón con representación del puerto de Ostia

Por supuesto, la reforma podía servir como un paliativo pero no ofrecía una solución para el financiamiento público. Los problemas de los últimos años de Nerón en el trono y las guerras civiles del 68 d.C. siguieron agravando la situación del tesoro, de tal modo que, al llegar Vespasiano al poder, se hizo necesario aplicar un programa de austeridad extremo que incluía una considerable suba de la carga fiscal, reducción de gastos e, incluso, la confiscación de los bienes de quienes habían sido enriquecidos por Nerón. A pesar de estas medidas, la pureza del denario debió ser rebajada nuevamente hasta un 80% para poder hacer frente a todos los pagos.

La rigurosa disciplina fiscal introducida por la dinastía flavia rindió lentamente sus frutos y ya Domiciano en el año 82 llevó a cabo una ambiciosa reacuñación, incrementando el peso del áureo y retornando el denario al nivel de pureza del 98% vigente antes de la reforma neroniana aunque conservando el estándar reducido de 1/96 de la libra romana. Se trataría, sin embargo, sólo de un fenómeno pasajero y ya en el año 85 se volvería a rebajar al 93% como consecuencia de la presión que sobre el tesoro representaba el costo de las guerras contra catos y suabos y los primeros enfrentamientos en Dacia. Este nivel se mantendría durante el resto de su reinado. Es importante destacar que seguía representando una mejora respecto de los denarios acuñados por Tito y Vespasiano.

martes, 30 de octubre de 2012

Los sestercios de Tito con el coliseo



El Coliseo es hoy en día una de las construcciones más famosas del mundo. Fue iniciado por Vespasiano en el año 72 d.C. en los terrenos que el emperador Nerón había utilizado para el parque de su enorme palacio, conocido como la “casa de oro” (domus aurea). Vespasiano no llegaría a verlo culminado (falleció en el 79 d.C.), fue su hijo, Tito, quien lo inauguró en el año 80 d.C. con fastuosos juegos. Para celebrar el evento, se acuñó entre los años 80 y 81 una serie de sestercios de oricalco con características muy especiales que representaban en forma precisa el edificio terminado.

La primera característica llamativa de estos sestercios es el hecho de que no cuentan con el típico busto del soberano que ocupaba el anverso de prácticamente todas las monedas de la época imperial. Por el contrario, en una cara vemos al Coliseo (flanqueado en algunos ejemplares por un edificio y la fuente conocida como “meta sudans” y en otros por las letras S C) y en la opuesta al emperador Tito sentado en un silla curul y rodeado por armas y otros símbolos de sus triunfos militares. Otra peculiaridad es su pequeño tamaño, muy por debajo del promedio para los sestercios de la época.

La ausencia del busto imperial generó un cierto debate entre los especialistas sobre qué lado era el anverso y cual el reverso de esta moneda, pero estudios recientes muestran que la cara que lleva al Coliseo es siempre ligeramente convexa, lo que indica que éste era el lado del yunque o troquel de anverso, y que el que representa a Tito sentado era el reverso.
 Reconstrucción del Coliseo

El nivel de detalle del anverso es notable y demuestra el esfuerzo llevado a cabo por el grabador del cuño por obtener una representación realista del Coliseo. Las representaciones arquitectónicas en monedas romanas eran normalmente bidimensionales, pero estos sestercios rompen con esa tradición y, con una perspectiva imposible pero efectiva, nos permiten ver de frente los cuatro niveles del edificio (el primero con cinco arcos vacíos, y el segundo con seis, el tercero con siete arcos que contienen estatuas, y el cuarto, con siete compartimentos rectangulares que contenían esferas y rectángulos) y también asomarnos hacia el interior con sus tribunas repletas de público separadas claramente por escaleras. En el centro de la tribuna puede distinguirse lo que probablemente era una especie de palco para el emperador. El campo del anverso es totalmente cubierto por la representación del Coliseo y carece de leyenda, que aparece, por el contrario, en el reverso IMP T CAES VESP AVG PM TR PPP COS VIII y permite datar la emisión entre los años 80 y 81 d.C.

La singular belleza, rareza e interés histórico de estos sestercios ha hecho que se encuentren entre las monedas romanas más codiciadas por los coleccionistas. El ejemplar ilustrado es uno de los mejores conocidos, fue subastado el año pasado por Ars Classica y alcanzó un valor superior a los 400.000 dólares. A pesar de su importancia, el Coliseo fue representado sólo en pocas ocasiones en monedas romanas. Además de los sestercios de Tito y Domiciano, su imagen se encuentra en una serie de monedas de Alejandro Severo y en medallones de Gordiano III.

miércoles, 20 de junio de 2012

Las monedas “Judaea capta”


Sestercio de Vespasiano Judea capta

La serie de monedas romanas acuñadas por Vespasiano y Tito desde el año 70 para celebrar la reconquista de Jerusalén se encuentra entre las más famosas de la historia y entre las más codiciadas por los coleccionistas de todas las épocas. En esta entrada, ofrezco un análisis general de la historia y características de estas fantásticas piezas, que también se las considera parte de las “monedas bíblicas”.

La Judea romana y la primera revuelta de los 66 al 73 d.C.


Hasta el año 6 d.C., Judea había sido un reino cliente de los romanos, que conservaba un cierto grado de autonomía dentro del imperio. Desde ese año, sin embargo, fue transformada en provincia bajo el mando de un procurador. El dominio romano directo no fue bien recibido por la población local, recelosa de la creciente influencia pagana de griegos y romanos en su territorio, pues éstos no respetaban sus preceptos religiosos tradicionales. Las tensiones se fueron acumulando por décadas hasta estallar finalmente en el año 66 en una revuelta militar abierta.

Los rebeldes alcanzaron rápidamente algunos éxitos importantes al derrotar a las guarniciones romanas de la provincia. Nerón nombró entonces a Vespasiano como comandante en jefe de las operaciones represivas y, a pesar de la feroz resistencia de los judíos, sus tropas comenzaron lentamente a recuperar los territorios en manos de los insurrectos. La victoria romana se retrasaría por la guerra civil del año 69 de la que Vespasiano emergería como nuevo emperador. Las operaciones siguieron bajo el mando de su hijo Tito, quien en el año 70 dio el paso decisivo al logar tomar Jerusalén tras un largo y duro sitio. El combate fue brutal y los romanos destruyeron durante el saqueo el segundo templo.

Los romanos demorarían todavía tres años más en destruir los últimos focos de resistencia judía, como la célebre fortaleza de Masada, que fue el último bastión rebelde en ser capturado, en el año 73.

Denario y sestercio de Vespasiano Judea capta

Las monedas “Judaea Capta”


Poco después de la captura de Jerusalén por Tito en el año 70 d.C., su padre realizó una extensa emisión de monedas celebrando la victoria. Sus motivos pasarían a formar parte del repertorio numismático habitual de la dinastía Flavia y seguirían siendo acuñados durante los reinados de Tito y Domiciano, es decir, por un período de 25 años. Los mismos aparecerían en todas las denominaciones romanas de la época. La revuelta judía había representado un serio desafío al poder imperial y era por ello esencial para la propaganda romana ilustrar su fracaso. Al mismo tiempo, estas monedas contribuían a legitimar el poder de la nueva dinastía Flavia destacando la virtud militar de la familia.

Los elementos más frecuentes en el diseño del reverso de estas monedas son una palmera y una figura femenina sentada en actitud de duelo. Se trata de una representación alegórica de Judea, como lo explicita la leyenda “Iudaea capta”, “Judea conquistada”. Otros motivos frecuentes que se combinan con éstos en distintas formas son la figura de pie del emperador victorioso, un prisionero masculino, la diosa Victoria, y un trofeo romano.

denario de Vespasiano Judea Capta

La moneda más común de la serie es un denario de plata, acuñado por Vespasiano, con la representación de Judea llorando sentada a los pies de un trofeo romano, y la leyenda IVDAEA. En otros denarios se encuentran distintas variaciones de este motivo, con una palmera, un cautivo etc. En algunos denarios aparece también la leyenda “Iudaea devicta”, “Judea vencida”.

Las monedas más atractivas de la serie son, sin duda, los sestercios y ases, que por su tamaño se prestan especialmente a una representación detallada. En ellos encontramos los motivos típicos de la serie (Judea, el cautivo, la palmera, la diosa Victoria, el emperador, etc.) en diversas combinaciones. El sestercio cuya imagen encabeza esta entrada es uno de los ejemplares mejor conservados que se conozcan. 

viernes, 18 de marzo de 2011

Un espectacular sestercio en la próxima subasta de Ars Classica

La gran casa numismática Ars classica realizará los próximos 4 y 5 de abril una espectacular subasta de monedas griegas, romanas y bizantinas en su sede de Zürich. La subasta incluye una gran selección de piezas que se destacan por su calidad y rareza, tal como nos tiene acostumbrados esta casa suiza. De la rica oferta me gustaría destacar una moneda que considero de especial interés histórico: un fantástico sestercio del emperador Tito acuñado alrededor del año 80 d.C. y que presenta en su anverso al coliseo con todo lujo de detalles, como puede apreciarse en la imagen que encabeza esta entrada.

Un poco de historia

El coliseo es hoy en día una de las construcciones humanas más famosas del mundo y uno de los edificios más antiguos en seguir todavía en pie. Su construcción fue iniciada por Vespasiano en el año 72 d.C. en terrenos que el emperador Nerón había utilizado para el parque de su enorme palacio, la “casa de oro” (domus aurea). Originalmente, había sido una zona densamente poblada, pero Nerón se había apropiado de ella tras quedar desocupada por la destrucción causada por el famoso incendio del año 64. El parque contenía un lago artificial, que Vespasiano hizo rellenar para construir el anfiteatro. La obra fue una inteligente maniobra política. Lo que Nerón había pretendido usar para su beneficio personal, era ahora devuelto por Vespasiano al pueblo de Roma. La construcción era, además, una fuente de trabajo y, por lo tanto, de ingresos para los plebeyos de la ciudad. Vespasiano no llegó a ver culminado su proyecto, falleciendo en el 79 d.C. Fue su hijo, Tito, quien celebró una fastuosa inauguración en el año 80 d.C. Las festividades duraron meses y más de 9.000 bestias fallecieron en la arena. 

Propagando la generosidad del emperador

Semejante construcción y semejante evento debían ser anunciados a todos los habitantes del imperio y las monedas, como el sestercio que nos ocupa, eran el medio para hacer llegar la novedad a todos los rincones del orbe romano.

En el anverso vemos al coliseo con sus tribunas repletas de público. En la parte superior pueden reconocerse los toldos plegados que se utilizaban para proteger a los espectadores del fuerte sol italiano. Los cuatro niveles del edificio están claramente representados, y puede reconocerse que cada una de las arcadas del segundo y tercer nivel está decorada con una estatua. En el reverso podemos ver al emperador sentado en una silla curul con armas rendidas a sus pies. El mensaje general es claro: quien vea la moneda podrá apreciar el magnífico regalo recibido por el pueblo de Roma y saber quién fue su autor.