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miércoles, 8 de marzo de 2017

¿Por qué este sestercio vale mucho más de lo que piensas?

sestercio del emperador Tito - Judea Capta

La serie de monedas romanas acuñadas por los emperadores romanos Vespasiano y Tito desde el año 70 para celebrar la reconquista de Jerusalén en la guerra judaica se encuentra entre las más famosas de la historia. Por su gran tamaño, los sestercios son los más atractivos y son muy buscados por los coleccionistas, alcanzando valores elevados. Un ejemplar como el ilustrado sobre este párrafo (gradación: nearly extremely fine) puede alcanzar normalmente un valor de entre 3500 o 4000 dólares. Sin embargo, ¡fue subastado a finales de enero de este año por 18.800! ¿Por qué?


 Un pedigrí excepcional



El pedigrí de una moneda es la historia de su proveniencia, cuando ésta ha pertenecido a colecciones famosas y/o ha formado parte de subastas notables. Es uno de los factores que más pueden afectar el valor de una moneda antigua. Como de la gran mayoría de las monedas antiguas no se sabe de dónde provienen, los pocos ejemplares que tienen una historia propia siempre son más demandados por los coleccionistas y alcanzan regularmente valores mayores a los de una pieza comparable sin esa información.

El caso de este sestercio de Tito es excepcional, porque su pedigrí se remonta al Renacimiento. En efecto, perteneció a la colección personal de Isabella d’Este (1474-1539), que por su matrimonio con Francisco Gonzaga se transformó en la marquesa de Mantua. Isabella es uno de los personajes históricos más famosos de la época. Fue una gran mecenas de pintores y escritores. Además, reunió una gran colección de arte contemporáneo y antiguo, que incluía cientos de monedas romanas.


La colección d'Este - Gonzaga


A principios del siglo XVII, las monedas de la colección recibieron una marca: un águila Gonzaga incrustada. Se cree que fueron casi todas tomadas como botín cuando las fuerzas imperiales tomaron la ciudad de Mantua al final del sitio de 1629/30. La colección se dispersó entonces por toda Europa. También es posible que algunas de las monedas se hayan vendido antes, puesto que los duques de Gonzaga estaban crónicamente necesitados de dinero.

Sea como fuere, monedas con la marca de los Gonzaga se encuentran en todos los gabinetes principales de Europa y en una multitud de colecciones privadas, apareciendo regularmente en subastas. Como en el caso de este sestercio, siempre alcanzan un valor superior, pues nunca faltan coleccionistas deseosos de tener en sus manos un objeto que tuvo dueños muy famosos.

domingo, 8 de enero de 2017

Subastan espectacular colección de moneda judía

 
Judea, Revuelta de Bar Kokhba. Sela de plata (14,10 g), Año 2 (133/4 EC). Anverso: 'Jerusalén' (Paleo-Hebreo), fachada tetrastica del Templo de Jerusalén con el Arca de la alianza en forma de cofre. Reverso: 'Año dos de la libertad de Israel' (Paleo-Hebreo), lulav con etrog a la izquierda

En mi última entrada informaba sobre la subasta de una de las monedas más raras e importantes del antiguo Israel en el marco de la próxima convención numismática de Nueva York. Durante ese mismo evento, Goldberg Coins ofrecerá también en subasta la primera parte de la colección Brody de monedas judías. Se trata de una de las colecciones más importantes del mundo en esa área por la calidad y rareza de sus piezas, como puede apreciarse en la versión online del catálogo, que contiene además eruditos comentarios del gran especialista David Hendin.

La colección incluye un número excepcional de monedas de plata acuñadas durante la revuelta de Simón Bar Kochba (132-135 d.C.). Estas monedas representan en su anverso el interior del templo de Jerusalén y el arca de la alianza, que habían sido destruidos tras la primera revuelta por Vespasiano y Tito. Los ejemplares de la colección Brody se destacan por su estado de conservasión, como la "sela" de plata cuya imagen encabeza esta entrada, que presenta todos sus relieves intactos tal como fue acuñado (clasificado como casi Mint State).

Judea, La Guerra Judía. Siclo de Plata (13,41 g), Jerusalén, año 4 (69/70 d.C.). Anverso: 'Shekel de Israel' (Paleo-Hebreo), cáliz ritual con el borde perlado, arriba: 'año 4'. Reverso. 'Jerusalén la santao' (Paleo-Hebreo), rama con tres brotes de granada, base redonda

La revuelta de Bar Kochba estalló ante los planes del emperador Adriano de construir un templo a Júpiter en el sitio del gran templo de Salomón. Pero el poder de Roma fue demasiado para los rebeldes judíos, que fueron derrotados y masacrados. Las monedas emitidas por Bar Kochba en el tercer año del conflicto (133/4 d.C.) serían, en consecuencia, las últimas monedas judías acuñadas en Tierra Santa hasta el establecimiento de Israel en 1948, de allí su gran importancia e interés histórico.

La colección Brody también incluye una importante selección de monedas acuñadas durante la primera revuelta judía (66-70 d.C.), cuando se produjeron los famosos siclos, tan codiciados por los coleccionistas. La colección contiene un siclo y un medio siclo de cada uno de los tres primeros años de la Revuelta, y también un ejemplar del extremadamente raro siclo del cuarto año. Todos estos ejemplares se destacan por un excepcional estado de conservación.
 
Vespasiano. Æ Sestertius (19,66 g). Tipo de Judaea Capta. Roma, 71 d. C. Anverso: IMP CAES VESPASIAN AVG P M TR P P P COS III, cabeza de Vespasiano laureada a la derecha. Reverso: IVDAEA CAPTA, S C en exergo, emperador con pie sobre casco, sosteniendo lanza y parazonio; delante de él una palmera debajo de la cual se encuentra una judía en actitud de duelo sentada sobre coraza.


La colección Brody  también cuenta, finalmente, con algunas monedas romanas de temas relacionados con la historia del antiguo Israel. Por supuesto, no podían faltar monedas de la serie Judea Capta, acuñadas por el emperador Vespasiano para celebrar su éxito en aplastar la primera revuelta judía, como el sestercio ilustrado sobre estas líneas. Recordemos que la serie Judea capta fue incluida por Meshorer en su fundacional estudio de las monedas judías de este período. 

miércoles, 20 de junio de 2012

Las monedas “Judaea capta”


Sestercio de Vespasiano Judea capta

La serie de monedas romanas acuñadas por Vespasiano y Tito desde el año 70 para celebrar la reconquista de Jerusalén se encuentra entre las más famosas de la historia y entre las más codiciadas por los coleccionistas de todas las épocas. En esta entrada, ofrezco un análisis general de la historia y características de estas fantásticas piezas, que también se las considera parte de las “monedas bíblicas”.

La Judea romana y la primera revuelta de los 66 al 73 d.C.


Hasta el año 6 d.C., Judea había sido un reino cliente de los romanos, que conservaba un cierto grado de autonomía dentro del imperio. Desde ese año, sin embargo, fue transformada en provincia bajo el mando de un procurador. El dominio romano directo no fue bien recibido por la población local, recelosa de la creciente influencia pagana de griegos y romanos en su territorio, pues éstos no respetaban sus preceptos religiosos tradicionales. Las tensiones se fueron acumulando por décadas hasta estallar finalmente en el año 66 en una revuelta militar abierta.

Los rebeldes alcanzaron rápidamente algunos éxitos importantes al derrotar a las guarniciones romanas de la provincia. Nerón nombró entonces a Vespasiano como comandante en jefe de las operaciones represivas y, a pesar de la feroz resistencia de los judíos, sus tropas comenzaron lentamente a recuperar los territorios en manos de los insurrectos. La victoria romana se retrasaría por la guerra civil del año 69 de la que Vespasiano emergería como nuevo emperador. Las operaciones siguieron bajo el mando de su hijo Tito, quien en el año 70 dio el paso decisivo al logar tomar Jerusalén tras un largo y duro sitio. El combate fue brutal y los romanos destruyeron durante el saqueo el segundo templo.

Los romanos demorarían todavía tres años más en destruir los últimos focos de resistencia judía, como la célebre fortaleza de Masada, que fue el último bastión rebelde en ser capturado, en el año 73.

Denario y sestercio de Vespasiano Judea capta

Las monedas “Judaea Capta”


Poco después de la captura de Jerusalén por Tito en el año 70 d.C., su padre realizó una extensa emisión de monedas celebrando la victoria. Sus motivos pasarían a formar parte del repertorio numismático habitual de la dinastía Flavia y seguirían siendo acuñados durante los reinados de Tito y Domiciano, es decir, por un período de 25 años. Los mismos aparecerían en todas las denominaciones romanas de la época. La revuelta judía había representado un serio desafío al poder imperial y era por ello esencial para la propaganda romana ilustrar su fracaso. Al mismo tiempo, estas monedas contribuían a legitimar el poder de la nueva dinastía Flavia destacando la virtud militar de la familia.

Los elementos más frecuentes en el diseño del reverso de estas monedas son una palmera y una figura femenina sentada en actitud de duelo. Se trata de una representación alegórica de Judea, como lo explicita la leyenda “Iudaea capta”, “Judea conquistada”. Otros motivos frecuentes que se combinan con éstos en distintas formas son la figura de pie del emperador victorioso, un prisionero masculino, la diosa Victoria, y un trofeo romano.

denario de Vespasiano Judea Capta

La moneda más común de la serie es un denario de plata, acuñado por Vespasiano, con la representación de Judea llorando sentada a los pies de un trofeo romano, y la leyenda IVDAEA. En otros denarios se encuentran distintas variaciones de este motivo, con una palmera, un cautivo etc. En algunos denarios aparece también la leyenda “Iudaea devicta”, “Judea vencida”.

Las monedas más atractivas de la serie son, sin duda, los sestercios y ases, que por su tamaño se prestan especialmente a una representación detallada. En ellos encontramos los motivos típicos de la serie (Judea, el cautivo, la palmera, la diosa Victoria, el emperador, etc.) en diversas combinaciones. El sestercio cuya imagen encabeza esta entrada es uno de los ejemplares mejor conservados que se conozcan. 

lunes, 11 de junio de 2012

Monedas bíblicas

Denario del tributo - moneda bíblica


Siempre me ha parecido en extremo curiosa la designación de “monedas bíblicas”. En esta entrada presento una pequeña discusión sobre esta categoría, muy popular y muy coleccionada, sobre todo en el mundo anglosajón.

Monedas en el Nuevo Testamento


El Antiguo Testamento representa el 75% de la extensión de la Biblia y data, en su gran mayoría, de un período premonetario, por lo que no tenemos mucho para buscar en él. En el Nuevo Testamento, por otra parte, apenas encontramos unas cuantas referencias a monedas y todas bastante imprecisas.

Las referencias más importantes en los evangelios son: las de la pequeña ofrenda de la viuda pobre (Marcos 12:41-44, Lucas 21:1-4), el denario del tributo (Marcos 12:14-17 y Mateo 22:17-22) y las 30 piezas de plata que Judas recibe como recompensa por su traición (Mateo 26:15). Los estudiosos se han esforzado por identificar con precisión estas monedas, pero la información es, en la mayoría de los casos, simplemente insuficiente. Ello es lógico, porque no se trata de un tema de relevancia para los evangelistas, que en cada caso las utilizan sólo como herramienta para ilustrar otro punto.

Si bien existen tiendas numismáticas que ofrecen, entre otras cosas, denarios del tributo, se trata en realidad simplemente de denarios de Tiberio o Augusto que se habrían encontrado en circulación durante la época de Jesús (como el que encabeza esta entrada). La conexión bíblica es más que tenue.

La moneda de la ofrenda de la viuda pobre es designada como un lepton, la moneda de bronce más pequeña usada en Judea en tiempos de Jesús. Las monedas de Judas, por su parte, podrían haber sido tetradracmas de Tiro, usualmente denominados siclos (ilustrados abajo), o estateros de Antioquía, entre otras muchas posibilidades. Los primeros eran utilizados también para realizar el pago de los tributos al Templo al que estaba obligado todo judío. El importe era de medio siclo al año por persona. Por eso había cambistas en el Templo, para que los judíos pudieran cambiar sus monedas por las de Tiro para efectuar el pago.


¿Qué son entonces las monedas bíblicas?


Evidentemente, las monedas bíblicas tienen que ser algo más que las mencionadas en la Biblia. Generalmente, es una forma de designar a un conjunto heterogéneo de piezas que tienen alguna conexión con las regiones e historia del antiguo Israel y del cristianismo temprano. Dentro de esta categoría podemos reconocer tres grandes grupos separados:

  • Monedas acuñadas por las diversas unidades políticas y autoridades judías, que datan desde el período persa hasta el dominio romano. Un grupo especialmente interesante son las acuñaciones producidas durante las diversas revueltas judías.
  • Monedas acuñadas por los romanos en Judea o en zonas aledañas y que circularon por la región. Las más famosas, sin duda, son las monedas de la serie acuñada por Vespasiano y Tito, con la leyenda Judaea Capta, para conmemorar la derrota de la primera revuelta judía.
  • Monedas acuñadas por otras autoridades políticas y que circularon por la región de Judea. Las más importantes son monedas persas y seleucidas. También las acuñaciones de algunas ciudades como Tiro, Pérgamo, etc. durante el período romano.


Un criterio semejante al recién expuesto es el seguido por David Hendin en su importante Guide to Biblical Coins, un trabajo muy difundido (ya en su quinta edición) y de extrema utilidad tanto para el coleccionista como para el investigador.


En una forma todavía más laxa, se considera también como parte de esta categoría a las monedas que tienen motivos inspirados en historias de la biblia. Esta es una clasificación orientada exclusivamente a los coleccionistas. Es la seguida por Richard Plant en su A Numismatic Journey Through the Bible, una buena introducción divulgativa.

Personalmente, creo que "monedas bíblicas" es una categoría confusa y sin fronteras claras, que engloba bajo un mismo rótulo cosas muy heterogéneas. Sólo me parece útil para definir un ámbito muy difundido de coleccionismo.