jueves, 26 de enero de 2017

Las monedas de Alejandro Severo con el coliseo

áureo de Alejandro Severo- Coliseo
En el año 217 d.C., durante el breve reinado de Macrino, un rayo golpeó al Coliseo. El fenómeno originó un incendio que causó graves daños al edificio, hasta el punto de que los combates de gladiadores ya no pudieron desarrollarse allí. Los trabajos de reconstrucción fueron iniciados durante el reinado de Heliogábalo pero fue sólo en el de Alejandro Severo (para los años 222-223 d.C.) que los mismos habían avanzado lo suficiente como para que el edificio volviera a utilizarse para entretener a los habitantes de la capital.

La importancia del coliseo para la población de Roma era tal, que su reapertura era un logro del que cualquier emperador podía presumir. Con fines propagandísticos se acuñó entonces una serie de monedas representando al coliseo en funcionamiento. La misma debe haber sido una emisión pequeña, sólo destinada a los habitantes de Roma, pues muy pocos ejemplares han llegado hasta nosotros. Sólo se conocen dos áureos y unos pocos sestercios, que algunos autores consideran más propiamente como medallones por su rareza.

Medallón de Bronce - Alejandro Severo - Coliseo

En ambos tipos de acuñaciones vemos al coliseo representado con gran lujo de detalle. En el áureo los tres primeros tienen arcadas con estatuas. El cuarto tiene sólo ventanas y de él se elevan los soportes de los toldos que protegían a los espectadores del sol. A la izquierda se ve también un altar con una estatua, y a la derecha una columna, que representa quizás el templo de Júpiter Víctor.

En los medallones, la representación tiene algunas pequeñas diferencias. No hay estatuas en las arcadas inferiores del coliseo. A la izquierda del coliseo puede verse, además, a la meta sudans, y al emperador realizando un sacrificio, motivos que no aparecen en los áureos, mientras que a la derecha se reconoce otro edificio además del templo de Júpiter Víctor.

Por su gran rareza e interés, estás monedas alcanzan valores muy elevados cada vez que una de ellas llega a subasta, lo que no sucede con frecuencia.