Recientemente discutí aquí sobre los dólares continentales introducidos por el gobierno de los EE.UU. durante la guerra de independencia contra Inglaterra. Poco conocido es el hecho de que en 1776, el congreso continental americano evaluó también la acuñación de monedas de 1 dólar para acompañar la emisión de las notas en papel.
La idea no llegó, sin embargo, a implementarse. En primer lugar, los revolucionarios no pudieron obtener la plata suficiente para la acuñación efectiva de las monedas. Además, como los billetes continentales empezaron a depreciarse rápidamente, la idea de introducir en el sistema una moneda de plata perdió todo sentido, pues habría tenido un valor real superior al de las notas de mayor denominación en circulación.
Se conservan algunos pocos ejemplares de estas monedas, que serían sólo ensayos previos. La mayoría fueron acuñadas en peltre, pero también se conocen unas cuatro de plata y una docena o más de latón. Los motivos de anverso y reverso son semejantes a los de los billetes emitidos en febrero de 1776, cuya autoría se adjudica a Benjamin Franklin
Elisha Gallaudet, un grabador de Nueva York, fue el responsable de traspasar los motivos diseñados por Benjamin Franklin al metal. Se cree que Gallaudet acuñó las monedas que hoy conocemos en una ceca improvisada en Freehold, Nueva Jersey. Como el congreso continental suprimió la emisión de billetes de 1 dólar en la primavera de 1776, se cree que la intención era que la nueva moneda de un dólar tomará su lugar.


