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miércoles, 5 de marzo de 2014

El emperador Probo y sus monedas – 1° parte


áureo de Probo
Áureo, 6,23 gr. Ticino. Anverso: VIRTVS PROBI AVG busto heroico a la izquierda con armadura, escudo y yelmo. Reverso: CONSERVAT AVG Sol de pie sosteniendo globo.

Probo no es una de las figuras más conocidas de la historia romana y, sin embargo, su reinado (del 276 al 282 d.C.) señala una época de gran importancia en la recuperación del imperio tras la anarquía militar del siglo III. Marco Aurelio Probo, era, al igual que Aureliano, uno de los militares de carrera de origen ilirio que había llegado a puestos de comando en la década que siguió al edicto de Galieno. Contaba con una gran experiencia y se había destacado bajo el mando de Aureliano en las campañas de Oriente. En consecuencia, por origen y trayectoria, era el soberano ideal para continuar con la política de restablecimiento de la seguridad militar del imperio iniciada por su gran predecesor.


Un mundo en guerra


El emperador llevó a cabo una intensa serie de campañas militares operando, con muy breves intervalos, en diversos frentes para asegurar las fronteras. La cronología de los eventos de su reinado es, en consecuencia, confusa, por lo que no es posible más que una exposición esquemática de los acontecimientos. Durante los primeros tres años de su reinado, Probo concedió atención privilegiada a los problemas de la Galia, donde se había producido la penetración de importantes contingentes alamanes, francos y burgundios en el territorio romano, que habían causado considerable destrucción. A ello se sumaba la gran difusión del bandidaje y las insurrecciones campesinas conocidas como bagaudas. Con gran talento y energía, Probo consiguió derrotar a los contingentes germánicos y restablecer las fronteras, mejorando, además, las defensas y fortificaciones, como así también la seguridad interna.

Una vez restablecida la frontera occidental, en el año 280 Probo concentró su atención en el Oriente para llevar a cabo los preparativos para una campaña contra los persas que ya Aureliano había planeado antes de su muerte. Sus generales tuvieron éxito en derrotar un ataque de los nómades blemios en Egipto. Una serie de revueltas de oficiales del ejército (Próculo, Bonoso y Saturnino), que en distintas regiones de imperio pretendieron asumir la púrpura, forzó a Probo a posponer sus planes y a concentrarse en defender su posición en el trono. Los usurpadores no parecen, sin embargo haber representado un desafío demasiado complejo, ya que en el año 281 Probo pudo celebrar un magnífico triunfo en la ciudad de Roma tras haber acabado con todas las amenazas.
Medallón de Probo con Sol invicto
Medallón, vellón bajo 35.08 gr. Anverso: IMP C PROBVS – INVIC P F AVG bustos superpuestos de Probo (laureado, drapeado, con coraza, lanza y escudo con escena de adlocutio). Reverso: MONETA AV – G Las tres monetas con cornucopias y balanza. Pilas de monedas en sus pies.

Es inevitable asociar el triunfo de Probo con el celebrado por Aureliano en el 274. Es evidente que el emperador buscaba colocar sus éxitos militares en un plano de igualdad con los de su predecesor y presentarse, de esta manera, a sí mismo como un continuador de su política. Ese esfuerzo por destacar la continuidad con la obra de Aureliano puede reconocerse también en el plano religioso, en el que Probo reactivó la política de consolidación del henoteísmo solar, aparentemente descuidada por Tácito.


Las política monetaria de Probo


Otra área de continuidad es la monetaria. Probo mantuvo el sistema de denominaciones introducido por Aureliano. El nuevo aureliniano continúa siendo la pieza vertebral del sistema y se lo produce en enormes cantidades en todas las cecas del imperio y con las marcas XXI y KA. El peso de los áureos acuñados durante su reinado es muy variable pero parece que se fijó para ellos un estándar de 1/50 de la libra romana, es decir, un peso teórico de unos 6,5 gr. Existen algunos áureos pesados que probablemente eran pensados como binios (tal como lo indica el hecho de que en su anverso aparezca siempre un busto radiado) como así también algunos múltiplos.
Antoniniano de Probo
Antoniniano, 4,18 gr. Siscia. Anverso: IMP C M AVR PROBVS P F AVG, busto radiado y acorazado a la derecha. Reverso: RESTITVT OR-BIS / P / XXI Victoria coronando al emperador.

En la ceca de Roma se producen en el 281 algunos quinarios de oro, probablemente en conexión con la celebración del triunfo de Probo. También se continúa en esta ceca con la producción de algunos denarios en emisiones pequeñas para uso ceremonial. En las cecas de Ticino, Roma y Siscia se producen algunas denominaciones de bronce, que son generalmente identificadas como asses.

Otro aspecto de la continuidad es que se mantuvo en operaciones prácticamente el mismo conjunto de cecas activas durante el reinado de Aureliano: Lugdunum, Roma, Ticino, Siscia, Sérdica, Cízico, Antioquía, Trípolis y Alejandría. La producción monetaria del reinado de Probo es muy amplia, con gran cantidad de emisiones que se suceden unas a otras con considerable rapidez. Característico es un sistema de marcas de ceca sumamente complejo que revela la continuidad y perfeccionamiento del sistema burocrático de control de las acuñaciones establecido por Aureliano. Preanunciando la reforma de Diocleciano, comienzan a añadirse ahora en las marcas de ceca las letras iniciales del nombre de cada una de ellas, haciendo más sencilla la identificación de la proveniencia de cada ejemplar.

domingo, 16 de febrero de 2014

Las monedas del emperador Tácito 275-276 d.C.

Áureo de Tácito - Siscia 275, AV 4.02 gr. Anv. IMP C M C L TACITVS P AVG busto laureado, drapeado y acorazado a la derecha Rev. CONSERVAT – OR AVG Castor sosteniendo las riendas de su caballo.

Tras el breve “interregno” de Severina, la elección de un nuevo soberano recayó finalmente sobre Tácito, a quien las fuentes latinas presentan como un anciano senador. Según la Historia Augusta, Tácito se habría, incluso, considerado un descendiente del historiador imperial del mismo nombre y hasta habría repartido copias de sus obras. Los historiadores desconfían hoy de la versión de la Historia Augusta y consideran más probable que fuera un exitoso oficial militar con una larga carrera y gran experiencia sobre sus espaldas.

Tácito asumió la púrpura a finales del año 275 y sólo reinó por unos seis meses, hasta mediados del 276. Si bien en su vita se menciona que contaba con varios hijos (HA, 16,4), ese dato no parece correcto pues los mismos habrían jugado un papel a la hora de afianzar su poder como garantes de la continuidad dinástica.

Siscia 275, AV 4.36 gr. Anv. IMP C M CL TACITVS P AVG busto laureado y drapeado a la derecha Rev. ROMAE AE-TERNAE Roma sentada sobre escudo sosteniendo globo y lanza


Tácito comenzó su reinado honrando la figura de Aureliano, prometiendo castigo para sus asesinos y poniendo mucho cuidado en demostrar la intención de continuar sus políticas. Una de sus primeras medidas concretas consistió en el pago de un donativo, vital para asegurarse el apoyo de las tropas.

En el plano monetario, la continuidad es casi completa, manteniéndose los nuevos estándares de peso y pureza introducidos por la reforma de Aureliano. También siguieron en funcionamiento las mismas cecas que durante el reinado de su predecesor. El único punto en el que se evidencia una ruptura significativa es el de la iconografía. Particularmente llamativa es la desaparición en los reversos de los tipos que exaltan el culto solar y su remplazo por un conjunto de tipos más variado, concentrado en los temas genéricos de la paz, la prosperidad y el buen gobierno, como PROVIDENTIA, FELICITAS, LAETITIA, VBERITAS, SECVRITAS, etc. También puede percibirse una leve mejora en la calidad artística de los motivos.
 
Antoniniano Tácito 275, 3,02gr., Serdica. Anv. IMP C TACITVS INVICTVS AVG busto drapeado y con corona de rayos a la derecha Rev. PRO-VIDEN D-EOR / KA·Γ, Fides con estandartes y Sol sosteniendo globo
El áureo se acuñó en dos estándares diferentes, uno pesado de 1/50 de la libra romana (aprox. 6,5 gr.) y uno liviano de 1/70 (aprox. 4,6 gr.). El pequeño denario de vellón acuñado por Aureliano fue discontinuado y se redujo considerablemente la emisión de los pequeños sestercios o asses de bronce.

Tras una breve estadía en Roma, Tácito marchó a Asia Menor para enfrentar a contingentes godos que habían ingresado en territorio romano. Poco tiempo después se produjo su muerte, reportando las fuentes la existencia de dos versiones contradictorias sobre la causa de la misma, una enfermedad y un complot en su contra. Su medio hermano Floriano, que ocupaba la prefectura del pretorio y lo había acompañado a Asia Menor, fue entonces proclamado emperador y reconocido inicialmente por la mayoría de las provincias, como lo demuestra el hecho de que seis de las ocho secas activas acuñaron piezas en su nombre. Sin embargo, pocas semanas más tarde, las tropas estacionadas en Egipto y Siria proclamaron a su vez a Marco Aurelio Probo, uno de los mejores generales de Aureliano, como nuevo soberano. Antes que enfrentarse a un enemigo superior, las tropas de Floriano prefirieron deshacerse de su comandante y lo asesinaron. La totalidad del imperio quedó así en manos de Probo.


viernes, 6 de diciembre de 2013

Más sobre la reforma monetaria de Aureliano

Vuelvo en esta entrada un poco más profundamente a un aspecto de la reforma monetaria de Aureliano que traté en sus características generales en esta entrada de la semana pasada. Es un aspecto algo técnico pero que creo que puede ser interesante, el de la puesta en marcha del nuevo sistema monetario.

La evidencia proporcionada por Zósimo


La introducción de las nuevas monedas implicó, necesariamente, la desmonetización del viejo circulante y ello es confirmado por el testimonio del historiador Zósimo. Se trata sólo de una breve pero esclarecedora referencia. A continuación el texto original en griego (I.61.3):

ἤδη δέ καὶ ἀργύριον νέον δημοσία διέδωκεν, τὸ κίβδηλον ἀποδόσθαι τοὺς ἀπὸ τοῦ δήμου παρασκευάσας, τούτῳ τε τὰ συμβόλαια συγχύσεως ἀπαλλάξας

Aquí mi traducción que intenta ser lo más literal posible (que no es fácil dada la compleja estructura del pasaje):

En ese momento, distribuyó entre el pueblo nuevas monedas de plata remplazando con el distribuido al pueblo el [circulante] de mala calidad, librando con esta [medida] de confusión los intercambios. 

Este testimonio pone claramente en evidencia que se organizó un sistema general de cambio de monedas para erradicar completamente las de mala calidad existente y distribuir rápidamente suficiente cantidad del nuevo circulante como para que los intercambios no colapsaran por falta de medios de pago.


Algunas hipótesis


Zósimo es claro respecto de que las nuevas monedas no fueron distribuidas gratuitamente como regalo, sino cambiadas por las que se encontraban en posesión del público. Si aceptamos la tesis de Harl respecto de que las marcas XX.I, XX y KA del reverso hacen referencia a un valor nominal de 20 sestercios, ello indicaría que dos de los nuevos “aurelianos” habrían sido intercambiados por cinco de los viejos antoninianos. Sería lógico suponer que fue así, pues de lo contrario el plan habría sido ruinoso para el Estado y muy difícil de implementar en la práctica.

Sea como fuere, una medida de este tipo requirió, ciertamente, de una considerable planificación y organización, sobre todo, para producir decenas de millones de ejemplares de la nueva denominación para que estuvieran disponibles al momento de realizar el remplazo. Tras décadas de crisis y descontrol, la reforma significó una completa reestructuración del sistema de cecas del imperio y una considerable mejora en su eficacia y capacidad de producción, reconocible en el uso más regular que comienza a hacerse a partir de este momento de las marcas de ceca y oficina. Un éxito importante si tenemos en cuenta que el imperio acababa de ser reunificado tras 15 años que se encontraban entre los más caóticos y dramáticos de su historia. El remplazo en un período relativamente breve de tiempo de todo el circulante implicó la producción a gran velocidad de decenas de millones de los nuevos antoninianos.

sábado, 30 de noviembre de 2013

La reforma monetaria de Aureliano del 274 d.C.

En el año 274, el emperador Aureliano logró volver a reunificar el Imperio romano tras 15 años de fragmentación. Era, en consecuencia, el primer soberano que contaba con una situación militar lo suficientemente firme como para poder dedicar atención a atacar de raíz el problema del deterioro de la moneda romana mediante una ambiciosa reforma (Como vimos en la entrada anterior, Aureliano ya había comenzado antes a combatir el fraude en la producción de moneda en la ceca de Roma).

La reforma


La reforma monetaria de Aureliano fue introducida en la primavera del año 274 d.C. Su objetivo era sin duda la reintroducción de un sistema monetario trimetálico (oro, plata y bronce) semejante al existente con anterioridad al descalabro del 260 d.C. y cuyo modelo teórico era probablemente el vigente durante el reinado de Caracalla o antes.

La señal de la puesta en marcha del nuevo sistema fue el inicio de la acuñación en las ocho cecas del ahora reunificado imperio de un nuevo antoniniano de mucho mejor calidad que sus inmediatos predecesores. Sin duda, la reforma fue precedida de un período de planificación y organización, necesario, sobre todo, en las cecas de los territorios recientemente recuperados.

Antoniniano con marca XXI

La nueva moneda


La nueva moneda presentaba viarios rasgos notables.


  • En primer lugar, su contenido de plata alcanzaba un promedio de entre el 4,5 y el 5 %, que puede parecer poco pero era mucho más de lo que los romanos habían encontrado en las monedas emitidas en los últimos 10 años. 
  • En segundo lugar, se introdujo una nueva técnica en la producción de los cospeles que permitía concentrar el contenido de plata en la superficie, otorgando a la moneda un tono plateado que le daba la apariencia de un mayor contenido de este metal que el realmente presente. 
  • En tercer lugar, la nueva moneda se acuñaba con un estándar de peso más alto, que los investigadores modernos sitúan en 1/84 (Bastien) o 1/80 (Estiot) de la libra romana, es decir, entre aproximadamente 3,85 y 4,05 gr. Finalmente, también representaba una indudable mejora en la calidad estética respecto de la producción de las cecas romanas de los últimos años, pues era acuñada con cuños delicadamente grabados con excelentes retratos del emperador y atractivos reversos.


Algunos autores llaman a esta nueva moneda “aureliano” o, más correctamente, “aureliniano” pero el hecho es que no sabemos cómo era designada en su tiempo. Por otra parte, antes que la introducción de algo nuevo, el objetivo de la medida era, como ya se señaló -conforme a un rasgo típico de la mentalidad romana-, la recuperación de un pasado que se consideraba virtuoso.

Antoniniano con marca KA

Algunos ejemplares del nuevo antoniniano se distinguen por llevar en el exergo del reverso la marca numeral XXI, que en algunos casos aparece en griego (KA). Pizas acuñadas en Siscia se distinguen por llevar un pequeño punto entre XX y I, que generalmente se interpreta como una prueba de que se ha querido representar dos cifras, 20 y 1. El significado de esta marca no ha podido ser dilucidado de manera concluyente, pero las dos tesis más aceptadas son: a) la que ve en la misma una referencia al contenido de plata de la moneda 20:1, es decir, un 5%, que como vimos es el porcentaje real aproximado b) la que lo interpreta como una marca de valor que señala una equivalencia de la moneda con 20 sestercios, es decir, 5 denarios (posición defendida por Kenneth Harl).

Personalmente, considero a esta segunda mucho más probable. Esto indicaría que la reforma implicó una retarifación de las monedas, pasando el nuevo antoniniano a valer 5 denarios en lugar de 2. Esta medida era la que hacía a la reforma ventajosa para el fisco y permitía compensar el alto costo del mejoramiento de la moneda.
Denario de Aureliano

Las otras denominaciones y la puesta en marcha del nuevo sistema


Junto con el nuevo antoniniano se acuñaron también una serie de fracciones, la más importante, un pequeño denario laureado con la leyenda VSV(alis). También se acuñaron, tras un lago intervalo, nuevamente sestercios, dupondios y asses pero solamente en la reabierta ceca de Roma y en pequeñas cantidades. Parece claro que se trataba de un tributo simbólico al viejo sistema de denominaciones romano antes que de emisiones destinadas a cumplir un papel económico efectivo.


La introducción de las nuevas monedas implicó, necesariamente, la desmonetización del viejo circulante y ello es confirmado por el testimonio del historiador Zósimo. El objetivo de la medida era lograr nuevamente la unidad monetaria del imperio, remplazando las monedas locales acuñadas por los imperios gálico y palmireno.

El remplazo en un período relativamente breve de tiempo de todo el circulante implicó la producción a gran velocidad de decenas de millones de los nuevos antoninianos. Esto fue posible gracias a una previa reorganización de las cecas de todo el imperio que impuso criterios y procedimientos de producción estandarizados, reconocibles en el uso más regular que comienza a hacerse a partir de este momento de las marcas de ceca y oficina.