viernes, 6 de febrero de 2009

Historia de la Moneda Romana II



El contexto


La expansión militar del siglo IV a.C. hizo de la República Romana la mayor potencia de la península. Los contactos (políticos, económicos y culturales) con las ciudades griegas de Campania y el sur de Italia se volvieron mucho más intensos. En comparación con los Estados helenísticos de esta región, Roma era, a pesar de su poder, una sociedad relativamente atrasada de carácter predominantemente rural, en la que el comercio desempeñaba un papel comparativamente menor. La producción de moneda se encontraba en las ciudades de la Magna Grecia mucho más avanzada que en Roma, donde se seguían utilizando rústicos lingotes.
La necesidad de interactuar con estas sociedades llevó a Roma a encargar a sus aliados la producción de una serie de monedas con “características griegas”. Esa es la interpretación usual que ofrecen los especialistas de una serie de tempranas monedas romanas que representan una clara ruptura con las tradiciones locales, pues se trata de acuñaciones y no de piezas fundidas, como vimos que era habitual en Roma. Sobre la cronología de las mismas hay, sin embargo, opiniones muy diferentes, siendo la información disponible insuficiente para zanjar definitivamente el tema. Sigo aquí las conclusiones de Crawford.



La expansión romana en Italia

Una moneda muy especial

La primera de esas monedas (Crawford 1/1) -la imagen que encabeza esta entrada- ha fascinado a los especialistas desde los orígenes mismos de los estudios numismáticos. Se trata de una pieza de bronce. En el anverso está representado Apolo coronado de laureles y en el reverso la parte delantera de un toro con cabeza humana acompañado de la leyenda griega RWMAIWN (de los romanos). Por sus características y estilo esta moneda es asociada con las acuñaciones de Nápoles, por lo que se cree que fue producida a pedido de Roma en la ceca de esa ciudad. Habría sido acuñada poco después del pacto (foedus aequum) que unió como aliados a Nápoles y Roma a comienzos de la segunda guerra contra los samnitas en el año 326 a.C. Una segunda pieza de bronce de similares características sería acuñada para los romanos alrededor del 300 a.C.
Esta pieza es especialmente interesante porque se trata de una moneda fiduciaria. Esto quiere decir que -a diferencia de lo que ocurría con los lingotes utilizados en este período comúnmente en Roma- la moneda misma carecía prácticamente de valor real, pues pesaba sólo cuatro gramos y medio. El valor de la moneda derivaba del hecho de que el Estado romano y sus aliados la aceptaban como medio de pago.
En el siglo III a.C. Roma encargaría a sus aliados en la Italia meridional la acuñación de monedas con un carácter netamente griego, los didracmas de plata. De los que trataremos en el próximo post de esta serie.