lunes, 9 de febrero de 2009

Las monedas más bellas del mundo antiguo – parte 1

Las monedas antiguas no sólo son interesantes por su valor histórico o por su carácter de piezas de colección, sino también por su indudable belleza artística. Griegos y romanos contaban con una sensibilidad estética muy desarrollada que se deja reconocer en todas las manifestaciones de su cultura, y también en sus acuñaciones. Este es el primer post de una serie que espero sea larga. Presentaré en ella algunas de las –a mi juicio- más bellas monedas del mundo antiguo. Por supuesto, se tratará sólo de una selección muy parcial. Las sugerencias de los lectores sobre otras piezas para incluir a la serie serán bienvenidas.

Me limito hoy, para empezar, a monedas griegas.

En primer lugar, un clásico, el tetradracma de Atenas con la lechuza. Se trata de un ejemplar del “estilo antiguo” acuñado entre el 449 y el 404 a.C.


En segundo lugar, un dracma de Larissa, una ciudad griega en la llanura de Tesalia, famosa por sus excelentes caballos, como el que aparece en el reverso. En el anverso el delicado rostro de la ninfa Larissa, de la que la ciudad tomaba su nombre.
Siguiendo con las ciudades griegas, llegamos a Rodas, el gran puerto comercial del mar Egeo. Sus monedas representan en el anverso el rostro del dios del sol, Helios, con una penetrante mirada. En el reverso el símbolo de la ciudad, la rosa. Ilustramos aquí un tetradracma.

Especialmente hermosas son las monedas de Siracusa que representan a la ninfa Arethusa. La vemos en el anverso de este tetradracma con su cabello flotando en el agua y rodeada de delfines. En el reverso una cuadriga es representada con exquisito lujo de detalles.

Finalmente, un didracma de la ciudad griega de Velia en Lucania, al sur de Italia. En el anverso el casi melancólico rostro de Atenea con un yelmo frigio y en el reverso un león devorando su presa.