viernes, 28 de agosto de 2009

Augusto y la esfinge – monedas de Pérgamo


Augusto- Áureo (7.97 g, 6h). Ceca de Pérgamo. Acuñado en el 19 a.C. Anverso: AVGVSTVS, busto hacia la derecha / Reverso: Esfinge sentada y con las alas desplegas. RIC I 512. (Fotos de Joe Geranio - bajo licencia de Creative commons)


Ya he tratado aquí con frecuencia sobre monedas del emperador Augusto. Su belleza y misterio son, en mi opinión, inigualables y señalan un punto cúlmine en la historia de la moneda romana. En esta entrada presento una serie especialmente interesante de acuñaciones provinciales.


Cistóforo (30mm, 12.07 g, 12h). Ceca de Pérgamo. Acuñado en el 27-26 a.C. Anverso: IMP • CAESAR, busto hacia la derecha/ Reverso: AVGVSTVS Esfinge sentada y con las alas desplegadas (hacia la derecha). RIC I 492.


Suetonio nos informa que Augusto utilizaba una Esfinge como su insignia personal en el anillo con el que sellaba documentos diplomáticos y cartas privadas. La esfinge aparece, sin embargo, en muy pocas monedas del período, sólo se encuentra en algunos áureos, denarios, y cistóforos acuñados en una ceca oriental que suele identificarse con Pérgamo. En cada uno de estos casos, las monedas con la Esfinge parecen reflejar la presencia del princeps en esa región. Los áureos son de particular interés, ya que pueden estar asociados con la campaña preventiva de Tiberio contra las ambiciones del rey parto Fraates IV. Augusto había llegado a Asia Menor entre el 21 y el 19 a.C., con los objetivos de hacer frente a Fraates y de reformar la administración de las provincias orientales.

Augusto- Áureo (7.97 g, 6h). Ceca de Pérgamo. Acuñado en el 19 a.C. Anverso: AVGVSTVS, busto hacia la derecha / Reverso: Esfinge sentada y con las alas desplegadas (hacia la izquierda). RIC I 511


Augusto eligió la Esfinge, según parece, debido a su reputación como espíritu guardián y símbolo heráldico. Sin embargo, la esfinge también era conocida en la mitología griega como una criatura feroz, devoradora de seres humanos. Plinio el viejo comenta que fue este siniestro aspecto de la esfinge lo que convenció, fianlmente, a Augusto a sustituirla, como insignia, por el retrato de Alejandro Magno.