viernes, 21 de mayo de 2010

Breve historia de la numismática – el siglo XVII (Curso: “Las monedas como fuentes para la historia de Roma” 5° parte)

El siglo XVII marca el inicio de una mayor precisión científica en la numismática. El estudio de las monedas antiguas se irá distanciando paulatinamente de la tradición humanística y de su excesivo énfasis en el análisis estilístico de los retratos y motivos representados en las acuñaciones, para pasar a concentrarse en las monedas como objetos históricos con características particulares susceptibles de ser analizadas con métodos específicos. Este desarrollo fue posibilitado, sobre todo, por el establecimiento de las grandes colecciones numismáticas reales y principescas. Las mismas se colocarían en muchos casos a disposición de los estudiosos, constituyendo el germen de lo que serían los posteriores gabinetes numismáticos públicos. El análisis de esas grandes colecciones permitiría en este período trascendentales avances en la catalogación de las monedas antiguas.

Las mayores innovaciones metodológicas del siglo XVII están asociadas a la obra de un solo hombre, Ezechiel Spanheim (1629-1710), un distinguido diplomático, profesor de retórica y académico de origen alemán, que, entre sus muchos ámbitos de estudio, se dedicó también a la numismática, llegando a ser, además, un gran coleccionista. Sus estadías diplomáticas en diversos países europeos le permitieron familiarizarse con las mayores colecciones de monedas de su tiempo y alcanzar importantes conclusiones sobre un vasto corpus de material. Fruto de esos estudios es la publicación, en el año 1664, de su gran tratado Dissertationes de praestantia et usu numismatum antiquorum.

Lo que distingue a la obra de Spanheim de las de sus predecesores es un conocimiento profundo de todos los aspectos de la cultura grecorromana puesto a disposición del estudio de las monedas antiguas. Su obra se destaca, además, por su precisión y confiabilidad. Las falsificaciones, tan comunes entre sus predecesores, están completamente ausentes de su trabajo. Un gran avance puede también reconocerse en las ilustraciones que acompañan el texto, preocupadas primero por representar con exactitud el original antes que en producir una imagen estéticamente lograda, como puede verse claramente en las imágenes que acompañan esta entrada.