La colección numismática más importante de Latino América es la del Museo Histórico Nacional de Brasil en Río de Janeiro, que cuenta con alrededor de unos 127.000 objetos y se remonta en su núcleo original a las colecciones privadas de los emperadores de Brasil. Contiene piezas únicas tan importantes como el "Indio de plata" acuñado por el rey de Portugal Manuel I en 1499 en ocasión de organizar la segunda flota hacia las Indias. La colección incluye 7.600 piezas greco-romanas de gran valor.
sábado, 9 de abril de 2016
Las colecciones numismáticas más importantes del mundo
La colección numismática más importante de Latino América es la del Museo Histórico Nacional de Brasil en Río de Janeiro, que cuenta con alrededor de unos 127.000 objetos y se remonta en su núcleo original a las colecciones privadas de los emperadores de Brasil. Contiene piezas únicas tan importantes como el "Indio de plata" acuñado por el rey de Portugal Manuel I en 1499 en ocasión de organizar la segunda flota hacia las Indias. La colección incluye 7.600 piezas greco-romanas de gran valor.
martes, 24 de enero de 2012
Philip Grierson (1910-2006) – Maestro de la numismática medieval
Tras su muerte, Grierson donó su colección al Museo Fitzwilliam de la universidad de Cambridge, donde todavía se conserva junto con su enorme biblioteca numismática.
miércoles, 20 de julio de 2011
Carl Wilhelm Becker – Uno de los más grandes falsificadores de monedas antiguas de la historia 2° parte
Sus métodos de producción
Un falsificador expuesto
domingo, 27 de junio de 2010
Historia de la numismática – Siglos XIX y XX (Curso: “Las monedas como fuentes para la historia de Roma” 7° parte)

La profesionalización de la disciplina
Los avances desarrollados en el siglo XVIII que culminaron en la obra de Joseph Hilarius Eckhel otorgaron la base científica que permitió transformar a la numismática en una disciplina profesional reconocida. El desarrollo clave del siglo XIX es la consolidación de las grandes colecciones públicas y su transformación en verdaderos gabinetes numismáticos que funcionarán como centros de investigación dedicados a la catalogación de sus enormes posesiones de monedas antiguas.
En las primeras décadas del siglo XIX empieza a consolidarse la colección de monedas antiguas del British Museum, que transformará a esa institución en uno de los gabinetes numismáticos más importantes del mundo. En 1860 se funda el departamento de monedas y medallas de ese museo y su colección se enriquece por esos años enormemente mediante la compra y la donación de colecciones privadas. En la actualidad el departamento de monedas y medallas posee más de un millón de piezas procedentes de todo el mundo La fundación de la Royal Numismatics Society en 1836 profundiza las tareas de investigación en Inglaterra e inicia la publicación de la Numismatics Chronicle, una de las más antiguas revistas científicas especializadas en el ámbito de la numismática que todavía hoy se publica. La excelencia en la investigación numismática inglesa llevará a esa nación durante el siglo XX a convertirse en el epicentro mundial de la disciplina. Para ilustrarlo sólo es necesario mencionar la publicación del monumental Roman Imperial Coinage o del libro de M. H. Crawford, Roman Republican Coinage.

En Alemania, se conforma durante el siglo XIX el gabinete numismático de los museos imperiales, hoy llamados museos estatales de Berlín. La colección de monedas antiguas albergadas en esta institución es sensiblemente menor a la de los gabinetes ingleses y franceses recién mencionados, pero igualmente, una de los más importantes del mundo. Dentro de los países de habla alemana, Viena conservará durante este período la herencia de Eckhel, la Numismatische Zeitschrift de la Sociedad numismática austriaca es una de las publicaciones más importantes en ese idioma.
Durante el siglo XIX, la numismática antigua comienza finalmente a transformarse en una disciplina mundial, acabando con la exclusividad europea en este campo de estudios. En 1858 se funda en Nueva York la American Numismatic Society que con su colección de 800.000 piezas tiene uno de los catálogos más grandes del mundo.
jueves, 10 de junio de 2010
Historia de la numismática – El siglo XVIII (Curso “Las monedas como fuentes para la historia de Roma 6° parte)

Los ocho volúmenes de la Doctrina nummorum veterum de Eckhel
Joseph Hilarius Eckhel, el "Padre de la numismática"
Al igual que durante el siglo XVII con la figura de Spanheim, la historia de la numismática del siglo XVIII es monopolizada por los aportes de un solo individuo, Joseph Hilarius Eckhel (1737-1798). Eckhel nació en Viena y pasó, ya como adolescente, a formar parte de la Compañía de Jesús, recibiendo en ella una rigurosa y profunda formación clásica que culminaría en su desempeño como profesor de retórica en diversos colegios de la orden. En este período de formación comenzó a desarrollarse su profundo interés por las monedas antiguas, que lo llevaría a catalogar algunas colecciones de su orden y de distinguidos aristócratas austrohúngaros.
La siempre frágil salud de Eckhel no pudo soportar por mucho tiempo el intenso desgaste de la docencia, por lo que desde 1772 fue relevado de esa tarea, lo que le permitió dedicarse de lleno a la numismática. Con permiso de la orden, emprendió entonces un viaje de dos años por Italia que le permitió estudiar las grandes colecciones en Roma, Florencia y otras ciudades. Cuando Eckhel volvió a Viena en 1774, su orden había sido disuelta. La emperatriz María Teresa I lo nombró entonces curador del gabinete numismático imperial, posición que complementaría desde 1775 con la de profesor de la Universidad de Viena.
Su gran obra: Doctrina nummorum veterum
Tras la publicación de numerosos estudios parciales, Eckhel dedicaría los últimos años de su vida a la publicación de su gran obra, Doctrina numorum veterum, en ocho tomos aparecidos entre 1794 y 1798. Se trata de un trabajo monumental que dejaría en la sombra al de todos sus predecesores y concedería a su autor el merecido título de “padre de la numismática”. Se trata del primer catálogo de aspiración universal que incluía la producción numismática de todas las civilizaciones del mundo antiguo y no sólo la del mundo grecorromano. Los tres primeros tomos se ocupan en detalle del mundo griego, clasificando las piezas a partir de una rigurosa identificación de todas las cecas que operaron en las regiones de cultura helénica a lo largo de toda la Antigüedad. Los siguientes tomos se dedican a las monedas romanas, desde las primeras acuñaciones de la república hasta la caída del imperio bizantino, incluyendo todas las piezas acuñadas en nombre de Roma en todos los territorios controlados por ella a lo largo de su milenaria historia. La clasificación combina, entonces, criterios geográficos e históricos y se distingue por el rigor y precisión con que es llevada a cabo hasta en los más mínimos detalles. Todos los sistemas de catalogación actualmente en uso en la numismática son herederos del elaborado por Eckhel.
viernes, 21 de mayo de 2010
Breve historia de la numismática – el siglo XVII (Curso: “Las monedas como fuentes para la historia de Roma” 5° parte)
El siglo XVII marca el inicio de una mayor precisión científica en la numismática. El estudio de las monedas antiguas se irá distanciando paulatinamente de la tradición humanística y de su excesivo énfasis en el análisis estilístico de los retratos y motivos representados en las acuñaciones, para pasar a concentrarse en las monedas como objetos históricos con características particulares susceptibles de ser analizadas con métodos específicos. Este desarrollo fue posibilitado, sobre todo, por el establecimiento de las grandes colecciones numismáticas reales y principescas. Las mismas se colocarían en muchos casos a disposición de los estudiosos, constituyendo el germen de lo que serían los posteriores gabinetes numismáticos públicos. El análisis de esas grandes colecciones permitiría en este período trascendentales avances en la catalogación de las monedas antiguas.


martes, 11 de mayo de 2010
Breve historia de la numismática – El siglo XVI (Curso: “Las monedas como fuentes para la historia de Roma” 4° parte)

De asse et partibus señala un importante desarrollo respecto del conocimiento numismático anterior, dado que por primera vez la moneda es estudiada no sólo como objeto aislado desde el punto de vista estilístico, sino como parte de un sistema monetario cuya lógica interna es necesario comprender. Budé funda, por otra parte, con sus investigaciones una rama central de la numismática, la metrología, es decir, el estudio del peso y la composición metálica de las monedas. La obra despertó gran interés y tuvo un éxito rotundo, alcanzando 10 reimpresiones en tan sólo 20 años.

Por el mismo tiempo, en Italia, la tradición de investigación numismática propia del humanismo alcanzaba un nuevo nivel de sistematización con la obra del anticuario Andrea Fulvio, Illustrium immagines, del año 1517. Se trataba de un esfuerzo por identificar los retratos de personajes famosos de la Antigüedad a partir de la evidencia proporcionada por las monedas. La obra de Fulvio adquiere especial relevancia porque definió el formato estándar que los libros numismáticos conservarían por largo tiempo, otorgando un papel central a las ilustraciones, reproducidas en exquisitos grabados que presentaban el anverso y reverso de las monedas acentuando la belleza artística de sus motivos. En la misma línea se ubicaban los estudios algo posteriores de Jacobus Strada, Imperatorum romanorum omnium orientalium et occidentalium verissimae imagines ex antiquis numismatis y de Guillaume de Choul, De antiquorum imperatorum imaginibus. Estos son sólo algunos títulos representativos de una producción mucho más amplia, pues el libro numismático experimentó desde entonces un verdadero auge, convirtiéndose en un objeto coleccionable al igual que las monedas mismas.

En la segunda mitad del siglo XVI, la numismática alcanzó un nuevo nivel de desarrollo científico. Ello ya es visible en la obra del anticuario Hubert Goltz (1526-1583). Goltz inició su carrera como pintor y dibujante, y llegó a la numismática tras interesarse en este campo de estudio por haber producido las ilustraciones para algunos libros de ese tema. Goltz realizó extensos viajes para estudiar personalmente las mayores colecciones de su tiempo y plasmó los resultados en una serie de obras en que relacionaba la información numismática con la historia de Roma. Los espectaculares grabados en los Goltz reproduce las monedas estudiadas son uno de los aspectos más interesantes de sus obras, entre las que se destacan:
Fastos magistratuum et trivmphorum romanorum (1566)
C. Julius Caesar Historiae Imperatorum Caesarumque Romanorum Ex Antiquis Numismatibus Restitutae (1563)
Caesar Augustus Sive Historiae Imperatorum Caesarumque Romanorum Ex Antiquis Numismatibus Restitutae (1574)
La obra de Goltz está, sin embargo, plagada de errores y de piezas fantásticas. Los especialistas no concuerdan sobre si Goltz simplemente contaba con poco espíritu crítico o si directamente intentaba completar sus series inventando monedas. Mayor rigurosidad metodológica puede reconocerse en la obra de Fulvio Orsini, Illustrivm imagines: ex antiquis marmoribus, nomismatibus, et gemmis ... publicada en Roma en 1594.
lunes, 3 de mayo de 2010
Breve Historia de la numismática antigua - Desde los orígenes hasta el siglo XV (Curso: "Las monedas como fuentes para la historia de Roma" 3° parte)

Continuando con los contenidos de la primera unidad del curso Las monedas como fuentes para la historia de Roma, inició aquí el tratamiento de la historia de la numismática como disciplina. Le dedicaré a este tema un par de entradas en el blog, porque considero que es particularmente relevante para todos aquellos que se interesan por las monedas antiguas y porque no existen, según mi conocimiento, buenos tratamientos del tema accesibles en la web.
El estudio de las monedas griegas y romanas es una disciplina con una extensa tradición. Sabemos que ya en la misma Antigüedad las monedas de otras épocas y regiones eran consideradas objetos especialmente interesantes y valiosos. Suetonio refiere, por ejemplo, que el emperador Augusto gustaba regalarlas en las saturnalias. Conocemos también otros ejemplos. El atractivo de las monedas antiguas no culminó con la caída del Imperio Romano. Durante toda la Edad Media las mismas siguieron siendo conocidas y admiradas, y se acuñaron numerosas imitaciones. Los monarcas medievales presentaban de esta forma su aspiración a un poder comparable al de los emperadores romanos.
El ascenso del humanismo y el renacimiento
Más allá de estos remotos antecedentes, el coleccionismo y el estudio de las monedas antiguas sólo comenzó verdaderamente hacia fines de la Edad Media y con el inicio de lo que comúnmente se conoce como el Renacimiento. Fue en la Italia de los siglos XIII y XIV donde el paulatino despertar del interés por la Antigüedad clásica llevó a una nueva apreciación del valor de los restos antiguos y, entre ellos, también de las monedas griegas y romanas. Por supuesto, no se trataba de un interés científico, sino que cumplían una función semejante a la de las reliquias cristianas, tan caras a la mente medieval, eran símbolos de un pasado remoto con el cual sus poseedores añoraban conectarse. De allí que el estudio de los objetos y ruinas antiguas llevado a cabo por los humanistas del renacimiento sea habitualmente calificado como “anticuarismo”.
La primera evidencia notable del estudio de las monedas antiguas la encontramos en la obra de Giovanni de Matociis (conocido habitualmente como Mansionario), la historia imperialis, es decir, una colección de biografías de emperadores romanos. De Matoccis fue el primero en utilizar monedas como fuentes históricas, lo que lo coloca claramente por delante de los estándares historiográficos de su tiempo. Giovanni recurrió a las monedas para observar los retratos de los diferentes emperadores y añadió copias de su propia mano al manuscrito. El Mansionario anunciaba así el que sería uno de los intereses fundamentales de los humanistas en relación con las monedas antiguas, sus retratos.
Es en el segundo tercio del siglo XIV cuando empezamos a tener noticia de los primeros coleccionistas sistemáticos de monedas antiguas. En realidad, debemos decir que no se trata de coleccionistas especializados, todos los objetos provenientes del mundo clásico atraen su atención, estatuas, obras de arte en general, objetos domésticos y también monedas. Dos ejemplos prominentes son el banquero de Treviso Oliviero Forzetta y el dogo de Venecia Marino Falier, de quienes sabemos que sus colecciones de antigüedades incluían gran número de monedas. En la segunda mitad del siglo XIV el interés y el conocimiento sobre las monedas antiguas aumenta considerablemente, como lo ilustra la figura de Petrarca, el gran difusor del humanismo y del estudio de la Antigüedad clásica, quien ha dejado en su correspondencia y en sus obras testimonio de su pasión por las monedas antiguas.

Son los humanistas italianos de fines del siglo XIV y principios del XV los que comienzan con la identificación precisa de los retratos de las monedas imperiales romanas, intentando sobre todo utilizarlas como guía a la hora de identificar bustos y otras obras de arte semejantes. Con el éxito del humanismo y la difusión de sus intereses intelectuales entre las elites de las ciudades italianas, la práctica del coleccionismo de monedas antiguas se difundió rápidamente durante el siglo XV. Desde mediados de ese siglo ya nos encontramos frente a un mercado organizado de monedas, destinado, sobre todo, a satisfacer los pedidos de los grandes coleccionistas, es decir, príncipes, prelados y patricios de gran riqueza. Es en este período que comenzaron a formarse algunas colecciones verdaderamente impresionantes, como aquella de la marquesa de Mantua, Isabella d´Este (1474-1539), que según un inventario del año 1494 incluía 437 monedas de oro y 3385 de plata en excelente estado.
Si bien fue el humanismo el que impulsó el interés por las monedas antiguas, los humanistas no dedicaron demasiada atención a las mismas como objeto de estudio específico. Las consideraban sólo de importancia secundaria comparadas con la literatura y las obras de arte grecorromanas. El principal interés radicaba para ellos en los retratos de los emperadores y en la interpretación alegórica de los motivos en los reversos. Si bien los humanistas del quattrocento no iniciaron el estudio sistemático de las monedas antiguas, puede decirse, sin embargo, que las grandes colecciones reunidas durante el siglo XV bajo inspiración de su ejemplo, permitieron que ese estudio apareciera en el siglo XVI.






