viernes, 27 de agosto de 2010

Cayo Mario en las monedas romanas (Curso: "Las monedas como fuentes para la historia de Roma" 11° parte)


Mario – Líder  militar y popular


Cayo Mario nació en la pequeña ciudad de Arpino, cerca de Roma alrededor del año 157 a.C. Miembro de una familia de la elite local, nada permitía presagiar que lograría encumbrarse como uno de los líderes políticos y militares más importantes en la historia del Estado romano. Su virtuoso desempeño como oficial militar y el apoyo de la familia de los Caecilii Metelli le abrieron las puertas a las magistraturas menores, llegando incluso a ocupar la pretura. Sin embargo, sólo en casos excepcionales podía un “hombre nuevo” (es decir, sin antepasados que hubieran ocupado puestos en el senado) ascender más allá y alcanzar el consulado. El papel de Mario en la guerra contra Yugurta le permitió conquistar el favor del electorado y alcanzar la máxima magistratura de la república.


Cónsul y salvador de Roma

Como cónsul. Mario introdujo una serie de importantes reformas militares, principalmente en el reclutamiento, que alterarían el papel político del ejército y contribuirían a la aparición de generales de enorme poder. La clave de la reforma fue la eliminación del requisito de propiedad para el alistamiento. Desde el inicio de la expansión militar, las legiones habían estado integradas por pequeños propietarios campesinos, pero la creciente concentración de la propiedad fundiaria durante el siglo II a.C. había debilitado numéricamente a este estrato social, generando problemas para cubrir los contingentes necesarios para la vasta política imperialista romana. Al eliminar el requisito censitario, Mario sólo buscaba solucionar un problema militar, reunir las tropas necesarias para las campañas planificadas, pero su cambio tuvo enorme consecuencias políticas. El ejército pasó a estar compuesto ahora en buena medida por proletarios, personas sin ninguna propiedad, cuyo futuro dependía de las distribuciones de botín realizadas por su comandante. De esta forma, se generaron lazos de dependencia directa que permitieron un desplazamiento de la lealtad de la tropa, del Estado a su general. Mario sería el primer beneficiado de esta nueva situación. La lealtad de sus soldados y los espectaculares éxitos militares en las guerras contra Yugurta y contra cimbros y teutones le permitiría ser electo cónsul 6 veces en 8 años (107, 104, 103, 102, 101 y 100 a.C.), algo nunca visto en los anales de la república romana.


La exaltación de su figura en las monedas

Cayo Mario acumuló un poder político que rompía con las tradiciones de la república romana. Uno de los objetivos centrales de la misma era precisamente evitar una concentración semejante del poder público. Esta nueva realidad política no podía dejar de reflejarse en la moneda. En efecto, durante la hegemonía de Mario sus seguidores utilizaran las acuñaciones para exaltar su imagen de una forma nueva, que rompía con antiguos tabúes. Las monedas cuyas imágenes acompañan esta entrada son un claro ejemplo. La primera (Denario - Crawford 326 – acuñado en Roma en el 101 a.C.) es un ejemplo especialmente elocuente. Al clásico anverso con la cabeza de Roma se le contrapone un reverso representando la cuadriga de un triunfador. Es una inconfundible alusión al triunfo celebrado por las victorias de Mario sobre cimbrios y teutones. Se trata, por lo tanto, de la primera representación en vida de un romano en una moneda. Nos encontramos aquí frente el primer paso en el camino que culminará en las monedas de César como dictador. La segunda moneda es un quinario del año 99 a.C. con un mensaje semejante: Júpiter en el anverso y la diosa de la victoria coronando un trofeo militar en el reverso.