miércoles, 27 de octubre de 2010

Las monedas más bellas del mundo antiguo: Un octodracma de Ptolomeo II


Después de la muerte de Alejandro Magno, Egipto fue administrado por Ptolomeo, uno de sus amigos y generales más destacados. En el 305 a. C., Ptolomeo se coronó rey, fundando así la que llegaría a ser, bajo sus sucesores, una de las más importantes y florecientes monarquías helenísticas. La cultura del Egipto ptolemaico se caracterizó por una mezcla compleja de tradiciones egipcias y griegas, realizada bajo el predominio de las formas de estas últimas. En ámbitos como la literatura, la filología y la ciencia alcanzaría un esplendor que rivalizaría con el de la Grecia clásica. El florecimiento del Egipto ptolemaico es también visible en sus acuñaciones, que se encuentran entre las más bellas del mundo helenístico.

La moneda cuya imagen acompaña esta entrada es un claro ejemplo. Se trata de un muy original octodracma de Tolomeo II, una gran moneda de oro de más de 27,65 gramos de peso y unos 28 milímetros de diámetro. Ptolomeo II repudió a su primera esposa, Arsinoe I, para contraer matrimonio con su hermana, Arsinoe II, retomando así una práctica habitual entre los antiguos faraones egipcios que se volvería muy frecuente entre sus descendientes. El anverso nos muestra dos majestuosos perfiles del soberano y su esposa/hermana, acompañados de la leyenda ΑΔΕΛΦΩΝ. Sus rostros parecen mimetizarse y adquirir prácticamente los mismos rasgos, destacando unos ojos especialmente grandes que les dan una apariencia sobrenatural. El reverso contiene dos perfiles muy semejantes, esta vez los de Ptolomeo I y su esposa Berenice, padres de la pareja reinante, acompañados de la leyenda ΘΕΩΝ que hace referencia explícita a su carácter divino. El ejemplar ilustrado fue subastado por algo más de 10.000 euros.