sábado, 5 de marzo de 2011

Las monedas más bellas del mundo antiguo: Las estáteras de Corinto

Estátera - Corinto - c. 520-515 a.C.

Tras haberme ocupado por algún tiempo de otros asuntos, vuelvo ahora a uno de los temas recurrentes de este blog: las obras maestras de la numismática antigua - para tratar en esta ocasión de las estáteras de Corinto.

Corinto es una ciudad griega ubicada en el célebre istmo del mismo nombre que conecta la península del Peloponeso con la Grecia continental. Esta estratégica posición le permitió a su población desarrollar ya en el período arcaico una intensa actividad mercantil que se reflejaría en la fundación de numerosas colonias. Su puerto se transformó así en el eje de las rutas comerciales que unían el mundo griego del Egeo con los nuevos territorios colonizados en el sur de Italia y Sicilia y ello hizo de Corinto una ciudad próspera y rica.

No sorprende, en consecuencia que, junto con Argos, Egina y Atenas, Corinto fuera una de las primeras póleis griegas en adoptar la invención lidia de la moneda. La acuñación alcanzó en Corinto, de hecho, un nivel muy superior al de las demás cecas arcaicas, tanto griegas como orientales. A los corintios se debe una invención crucial que marcaría fuertmente el futuro de la moneda: ellos fueron los primeros en utilizar un cospel plano para la acuñación en lugar de las hasta entonces habituales “pepas” de metal. La calidad de sus motivos también marcó un hito en el desarrollo temprano de la moneda en Grecia, iniciando el camino hacia una creciente elaboración estética de las acuñaciones.

Las estáteras de Corinto presentan en su anverso a Pegaso con sus alas desplegadas, el célebre caballo alado que, según el mito, había sido domado por el héroe Belerofonte en el territorio de la ciudad. La representación trasmite con pocos trazos una idea de enérgico movimiento que nos hace creer que Pegaso vuela. Entre sus patas puede reconocerse la arcaica letra koppa, inicial del nombre de la ciudad. Los ejemplares más antiguos presentan en el reverso una marca de cuño típica de este período arcaico, pero en Corinto la misma va pronto tomando forma para llegar a ser un tetraskelion, es decir, una esvástica, como puede observarse en la imagen que encabeza esta entrada.

Estátera - Corinto - c. 345-305 a.C.

Pegaso fue conservado como símbolo de la ciudad en sus monedas durante todo el período clásico, pero el reverso fue dedicado desde entonces al busto de Atenea. Una particularidad de las piezas de esta época es que el busto de la diosa en el reverso es acompañado por la representación de un pequeño motivo (puede ser un animal, un objeto o prácticamente cualquier cosa) que varía de serie a serie. Su significado no es del todo claro y es debatido intensamente por los especialistas. En el ejemplar aquí ilustrado se trata de la cabeza de un sileno.