martes, 2 de octubre de 2018

La primera moneda con cara y cruz

primera moneda con cara y cruz
Pequeña moneda de bronce AE 4 de Teodosio II - La primera en llevar una cruz en su reverso

La expresión “cara o cruz” se volvió proverbial en lengua castellana porque muchas de las monedas españolas de la época imperial tenían el retrato del rey en el anverso y una cruz en el reverso. Por eso es una expresión muy usada todavía hoy en España y muchos países de América Latina, por más que las monedas contemporáneas de estos países, salvo raras excepciones, ya no llevan cruces. 

Pero las monedas con cara y cruz son en realidad mucho más antiguas, al igual que la práctica de apostar con ellas ¿Sabéis cuál fue la primera moneda con “cara y cruz”?


La cruz, de símbolo de tortura a emblema de fe


Para los antiguos romanos hubiera sido impensable colocar una cruz como símbolo en sus monedas. ¿Por qué? Porque para ellos la cruz era un símbolo terrible de tortura y castigo. La cruz era el instrumento para la aplicación de la pena de muerte más severa e infamante, a la que se destinaba sólo a personas de bajo rango. En ese sentido, equivalía a lo que en épocas más recientes podían representar una horca o un patíbulo. 

La historia de la crucifixión y resurrección de Jesús llegaría a modificar profundamente el significado de la cruz en la Antigüedad. Sin embargo, su imagen negativa era tan fuerte y estaba tan arraigada que los primeros cristianos no la utilizaron como símbolo, prefiriendo el uso de un sencillo pez  porque esta palabra en griego (ichthys) se correspondía con las iniciales de la frase “Jesucristo, hijo de Dios, salvador”. Posteriormente, el emperador Constantino adoptaría, tras su conversión al cristianismo, el crismón como emblema de su nueva fe, y éste sería el primer símbolo cristiano representado en una moneda.



La primera moneda con cara o cruz - un AE 4 de Teodosio II


Sería sólo unos 100 años después de la conversión de Constantino que el emperador romano de Oriente Teodosio II (401-450 d.C.) incluiría la primera cruz en sus monedas, una señal de los grandes avances en la difusión y consolidación del cristianismo en ese período. Para ese momento, claro está, la cruz ya había dejado de utilizarse como herramienta para imponer la pena de muerte.

Una cruz rodeada de una corona de laureles decora el reverso de gran parte de las monedas de bronce de Teodosio (conocidas en la numismática como AE 4), el circulante barato utilizado por la población pobre en sus intercambios económicos cotidianos. En el anverso, como era habitual, encontramos el busto del emperador. Sólo mucho más tarde, en el siglo VII, el rostro de Jesucristo ocuparía por primera vez la cara de una moneda acuñada en Constantinopla.

La población del Imperio Romano de Oriente fue, entonces, la primera en poder apostar a “cara o cruz” al lanzar una moneda al aire. Un juego que, dicho sea de paso, sabemos por Macrobio que los romanos de la época practicaban, así que es probable que ellos hayan sido también los primeros en usar esa expresión.